El País

Resultados de misión de satélite tico se desconocen tres años después de lanzamiento

Coordinador admitió que nunca se planteó compartir información transmitida por aparato

La puesta en órbita del satélite tico Batsú-CS1, en el 2018, tenía entre sus objetivos recopilar información por seis meses para un estudio sobre fijación de dióxido de carbono de una plantación de árboles de melina en Los Chiles, Alajuela.

El aparato se lanzó y estuvo en órbita pero nunca se divulgaron los resultados del estudio o qué pasó con la nave espacial.

Al final, se obtuvieron datos de siete días pero no se hizo ninguna publicación formal de los hallazgos, admitió Adolfo Chaves Jiménez, coordinador del Laboratorio de Sistemas Espaciales del Instituto Tecnológico de Costa Rica (SETEC-Lab), quien dirigió la misión.

Chaves y su equipo solo emitieron dos informes “finales parciales”, como los presentaron a las autoridades del Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec) el 20 de julio del 2018, aunque aseguró que sí existe un borrador por publicar en una revista científica.

Ante consultas de La Nación sobre el tema, el pasado lunes 22 de marzo, Chaves divulgó en Facebook los datos de las transmisiones del satélite por razones de “transparencia”, aun y cuando él mismo reconoció que nunca hubo intención de hacer públicos los datos.

En su publicación en la red social, asegura que el SETEC-Lab “todavía trabaja en que esa información, de carácter científico, sea aprovechada”.

En el 2018, Chaves y su equipo sí enviaron un artículo científico a la Federación Internacional de Astronáutica sobre el Proyecto Irazú, como también se le conoce a la iniciativa satelital, con motivo de la conferencia anual de esa organización, celebrada en octubre, en Bremen, Alemania.

En el texto manifestaron que los datos del crecimiento de los árboles, humedad del suelo, variables meteorológicas y parámetros operativos de la nave, se publicarían “en un sitio web de fácil uso para promover la ciencia y la tecnología de generaciones futuras de Costa Rica”.

Hasta hoy, tal sitio web sigue sin publicarse.

“Este proyecto fue de carácter experimental y, en todo momento, dijimos que esto era una prueba de concepto, y por tanto, no un producto terminado”, justificó.

La Nación consultó al Tec por el costo del proyecto, por la escasa divulgación pública luego del 2018 y resultados de la experiencia. El rector Luis Paulino Méndez señaló que se referirán luego de Semana Santa al no tener a mano toda la información.

En un intercambio con este diario, Chaves Jiménez sí se refirió al incidente con el radar ruso, al objetivo de la misión y por qué no hubo divulgación de datos.

– Sobre lo ocurrido con la base rusa, entendemos que el satélite solo debía transmitir al pasar sobre Costa Rica y Japón ¿por qué se mantuvo en modo de transmisión constante?

– Porque la configuración inicial era en ese modo. Lo dejamos así de manera deliberada para no estar apagando y encendiendo y poder localizarlo cuando fuera.

– Después de ajustar todo por el incidente con los rusos ¿el proyecto siguió?

– Se lo voy a decir de esta manera y voy a ser muy transparente en ese sentido, nosotros en el Tec no tenemos la costumbre de publicitar mucho resultados preliminares porque somos una organización completamente técnica. La difusión del proyecto no estaba a cargo de nosotros.

– Pero ustedes eran los únicos encargados. ¿Cumplió o no su misión?

– Sí claro, el satélite sí cumplió la misión.

–¿Y tienen datos de sus transmisiones?

– Sí, tenemos telemetría de los seis meses y más.

– ¿Alguna previsión de divulgar resultados? Han pasado ya casi tres años desde que se puso en órbita.

– Si claro, sin duda. Tenemos informes preliminares. Le voy a ser muy sincero y soy totalmente transparente y público al respecto, presentamos un informe final a las autoridades del Tec como parte de la terminación del proyecto del satélite, pero cuando este se lanzó al espacio y operaba, el Tec ya no financiaba esa misión.

“Las personas que trabajamos en ella lo hicimos ad honórem y tuvimos los resultados ad honórem. Remitimos un informe y ahora trabajo en la publicación de los resultados pero, si no nos están pagando por ese trabajo, tenemos que darle prioridad a nuestras labores diarias por las cuales sí nos pagan”.

El Proyecto Irazú, que sirvió para lanzar al espacio un satélite del tipo CubeSat (un cubo de 10 centímetros de diámetro y 1 kilogramo de peso) para monitorear la fijación de carbono en árboles costarricenses, se realiza en sociedad con la Agencia Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (ACAE).

– Pero entonces ¿por qué sí redactaron dos informes “parciales finales” a días del incidente con los rusos? La misión tenía apenas dos meses a julio de 2018.

– Desde el punto de vista de la oficialidad, el proyecto en el Tec terminó desde mucho antes de que se hiciera el lanzamiento.

“Para reportar todos los objetivos cumplidos, de nuevo, desde el punto de vista del Tec, esperamos a que se diera el lanzamiento y tuviéramos los primeros datos. Con ellos, teníamos certeza de que el satélite funcionaba y ya podíamos reportar para cerrar el tema desde el punto de vista de responsabilidades”.

– Si desde su puesta en órbita no había financiamiento del Tec ¿cómo fue posible la elaboración de esos informes y ad honórem como usted dice?

– El asunto de las interferencias de frecuencia se dio justamente en los primeros meses después del lanzamiento.

“Como ambas cosas, tener el lanzamiento y algunos datos y el asunto de la frecuencia se dan poco después del lanzamiento, sus fechas son muy cercanas. Sin embargo, ambas cosas están únicamente relacionadas por la cercanía a la fecha del lanzamiento y no entre sí.

“El informe es parcial, pues una integrante del equipo no siguió trabajando con nosotros. Para cumplir nuestra responsabilidad como parte del equipo, presentamos estos resultados.

“Desde el punto de vista formal, se presenta como parcial porque no incluye a todas las personas del equipo, pero es final porque reporta resultados finales. Debo suponer que la otra persona presentó el informe de lo que hizo de manera separada”.

– Entonces del objetivo de monitorear dióxido de carbono en árboles con el satélite no hay documento formal de ustedes los responsables del proyecto.

– Se logró demostrar que la plataforma monitorea la fijación de carbono. El satélite, siempre se aclaró, era una prueba de concepto. Y como tal, el concepto fue demostrado.

“Es decir, para decirlo de manera simple, el objetivo era demostrar que el satélite hace lo que tiene que hacer, no el análisis de los datos tal cual. El satélite es una plataforma que, efectivamente, permite ese análisis”.

– ¿Cómo explicaría a la comunidad científica sin acceso a las transmisiones del satélite que de ese objetivo no hay producto entregado?

– Lamentablemente, dentro del proyecto interno no se planteó entre objetivos que los datos fueran hechos públicos. Debo decir, con toda sinceridad, que no plantearlo como una obligación no fue lo más conveniente. Por tanto, por ser así, no era nuestra obligación hacer dichos datos públicos.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.