¿Qué características tiene una ciudad inteligente y qué le hace falta a Costa Rica para tener una? Ese fue uno de los temas que Alfredo Molina Ledesma, socio de Infraestructura, Real Estate & Economics de la empresa consultora Deloitte tocó en su ponencia durante el evento de celebración de los 80 años de La Nación.
Para él, aunque muchos asocian el término “ciudades inteligentes” con aspectos futuristas y hasta vehículos voladores, la realidad está más cerca de algo en lo que los países de Latinoamérica pueden trabajar según sus objetivos.
Indicó que las ciudades deben tomar en cuenta los servicios y accesos que tienen quienes viven ahí, quienes trabajan ahí o deben desplazarse constantemente, y a quienes llegan de visita por temas de turismo o placer.
Concluida su exposición, La Nación conversó con él. Este es un extracto de lo que dijo.
- Comienzo haciendo hincapié en una frase que usted dijo en su exposición: la ciudad es un sistema de sistemas. ¿Cómo podemos definir así las ciudades que tenemos y cómo queremos verlas en los próximos 20 años?
- Las ciudades son de las infraestructuras más complejas que tenemos en la actualidad, también de las más complejas que hemos creado.
”Cuentan con una capa básica, que es una capa física, en donde tenemos los edificios, las calles, las infraestructuras de energía, de agua. Es todo lo que hace que funcione nuestra ciudad.
”Pero eso no es todo. Tenemos también una capa creciente de conectividad, de dispositivos, de soluciones, que le dan soporte a esa infraestructura física que conocemos y que ayudan a la prestación de los servicios.
”Pero los servicios tampoco se prestan solos, entonces tenemos una capa adicional institucional que tiene que ver con la regulación, con las instituciones mismas, con las entidades, con los niveles de gobierno.
”Estas tres capas hacen que funcionen nuestras ciudades. Desarrollar estas tres capas de manera independiente es bastante complejo. En segundo lugar, lograr que estas tres capas interactúen entre ellas de manera eficiente y continua para recibir estos servicios públicos. Lo hace un sistema de sistemas muy complejo".
- Y lo que ha sucedido, como usted exponía, es que estos tres sistemas se han desarrollado de manera desigual y de ahí proviene el caos. ¿Cómo lograr armonizarlos?
- Yo creo que la base es identificar el problema que más nos aqueja. En América Latina en general, y por lo que escuché, también aquí en San José, el principal problema es la movilidad.
”Entonces, debemos pensar como ciudadanía cuál es la problemática principal que nos aqueja y definir con qué solución vamos a atacarla.
”Si es la movilidad, pensar, ¿la voy a solucionar con sistemas inteligentes de transporte que agilicen el paso de los vehículos, o con una ruta de autobús, o con un sistema de micromovilidad en un pequeño polígono de la ciudad?
”Entonces, una vez definida la problemática y la solución, toca sentarse a ver cómo participarán los diferentes involucrados: y decir ‘el gobierno de nivel principal participa así, el segundo nivel de gobierno, así, las empresas, de esta otra forma, y los ciudadanos de esta otra’.
”Y una vez que tenemos eso, empezar a escalar".
- Por eso usted decía que primero debe pensarse en eso antes que en las tecnologías.
- Sí, correcto. No es comprar un dispositivo por comprar un dispositivo. Se trata de pensar en el problema que vamos a resolver y cómo nos va ayudar a mejorar nuestra calidad de vida.

- Una vez definidos el problema y las soluciones, ¿cómo darles seguimiento?
- Teniendo clara la visión que queremos para nuestra ciudad inteligente, ¿cómo queremos que sea? ¿Queremos que sea una ciudad caminable, que sea segura, que tenga transporte eficiente? Debemos tener claro hacia dónde debemos llegar nosotros como ciudad.
”A partir de eso, trazar proyectos que nos permitan alcanzar esa visión y medir los resultados.
”Al final no es un tema de si es o no es inteligente, sino de qué tan inteligente es mi ciudad. Conforme más nos enfocamos en resolver las problemáticas, y en poner al ciudadano en el centro de las soluciones y en el centro de los proyectos, más vamos a mejorar nuestro nivel de ciudad inteligente en automático, porque lo que hacemos es mejorar nuestra calidad de vida
”Si nosotros mismos decimos ‘yo quiero quedarme en mi ciudad, yo quiero vivir la ciudad. Quiero estar aquí porque mi calidad de vida es muy buena’, eso mismo va aumentando nuestra calidad de ciudad inteligente con las soluciones que vamos incorporando para lograrlo“.
- La ciudadanía, que debe estar en el centro, también va cambiando. Nuestras poblaciones van envejeciendo cada vez más. ¿Cómo tomarlo en cuenta para la concepción de ciudades inteligentes?

- Ahí es muy importante no solo tomar la pirámide poblacional actual, sino también las proyecciones. Porque no solo es empezar a planear y desarrollar desde hoy las soluciones de salud, de movilidad que vamos a necesitar para una población envejeciente, sino también las de servicios públicos.
”Muchas de estas personas ya no tendrán la facilidad de ir a hacer trámites en persona ni de moverse de un lugar a otro. Entonces, ¿cómo podemos hacer para que tengan acceso a estos servicios?
”También hay que buscar tener poblaciones muy activas. En Japón se ha pensado en espacios donde tengan no solo acceso a servicios, también a espacios que puedan tomar como propios".
- ¿Cómo dar ese primer paso? Identificar un problema no es tan sencillo, porque está en un contexto, y puede ir acompañado por otros.
- Independientemente de si el problema es movilidad, iluminación, o salud, lo más importante es comenzar. Comencemos por lo que ya identificamos y poco a poco vamos incorporando más dimensiones.
”Si empezamos con un problema de movilidad, seguramente en algún momento vamos a pensar en un problema energético, por el combustible. Y en algún momento pensaremos en seguridad, por las zonas por donde pasa el transporte.
”No podemos resolver todo a la vez, pero con comenzar trabajaremos soluciones, y luego se sumarán otras áreas con otros problemas que debemos atender".