
Las imágenes de un objeto luminoso que atravesó el cielo la noche de este domingo 8 de marzo corresponden a un bólido —un meteoro de gran tamaño— que se desintegró al ingresar a la atmósfera terrestre, según confirmó Erick Sánchez, especialista del Planetario de la Universidad de Costa Rica (UCR).
El fenómeno se registró aproximadamente a las 8:51 p. m. y quedó captado en diversas cámaras de seguridad. En los videos se observa una intensa bola de fuego que cruza el cielo durante algunos segundos, iluminando el entorno antes de desaparecer por completo.
De acuerdo con Sánchez, este evento es más frecuente de lo que las personas suelen imaginar.
“Es un meteoro de tamaño grande quemándose en la atmósfera. Se ve incluso donde hizo una explosión, donde terminó de quemarse y luego se desintegró”, detalló el experto a La Nación.
¿Cómo se forma un meteoro y por qué a veces puede se observar a simple vista?
Sánchez precisó que estos objetos viajan a gran velocidad desde el espacio y, al entrar en contacto con la atmósfera, el roce con el aire provoca que se calienten hasta quemarse.
La mayoría de estos fragmentos son diminutos y se perciben como las conocidas “estrellas fugaces”. En una noche despejada, una persona puede avistar hasta cuatro por hora.
Sin embargo, cuando ingresan restos de mayor volumen, denominados bólidos, el brillo es superior y pueden generar una pequeña explosión al desintegrarse.
“Estos son menos frecuentes, pero cada año se registran muchos en el mundo”, añadió Sánchez, quien destacó que ahora hay más reportes gracias a la cantidad de cámaras de seguridad que logran captarlos.
¿Hay riesgo de que caiga en alguna estructura en la tierra?
Pese a lo llamativo del avistamiento, el especialista aseguró que no representa un peligro para la seguridad de la población.
“Han sido muy pocos los casos de meteoros que han hecho impactos en la tierra, de hecho, por estadística la mayoría de meteoros caen al mar, porque la Tierra está mayormente cubierta de agua”, explicó.
Aun en los casos donde los restos sobreviven a la fricción y han caído en la tierra, las probabilidades de impacto en zonas urbanas son mínimas.
“Es muy poco probable que caigan meteoritos o residuos de meteoritos en un lugar poblado de la tierra”, agregó.
Como antecedentes, el experto recordó la caída de fragmentos en Aguas Zarcas de San Carlos en 2019, y a nivel internacional, recordó el evento de Chelyabinsk, en Rusia (2013), donde la onda expansiva de un bólido de gran magnitud rompió cristales y causó heridos, aunque subrayó que eventos de esa escala son sumamente inusuales.
