María Josselyn Porras Rodríguez se graduó este 2026 como Ingeniera en Producción Industrial del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC). Si ya de por sí obtener un título como licenciada significa un logro importante, para ella representa mucho más, pues es la primera persona en su familia en obtener una profesión.
El éxito de esta joven es el de muchos otros profesionales en Costa Rica: datos del más reciente estudio del Observatorio Laboral de Profesiones del Consejo Nacional de Rectores (Conare) encontró que un 68,5% de los egresados de universidades públicas y privadas son personas graduadas de primera generación, lo que significa que son los primeros en sus familias en conseguirlo.
En la encuesta, aplicada en el 2025 a graduados del año 2022, participaron 14.057 egresados de la Universidad de Costa Rica (UCR), Universidad Nacional (UNA), Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec), Universidad Estatal a Distancia (Uned) y Universidad Técnica Nacional (UTN) y de varias universidades privadas. De todos los participantes, 9.629 marcaron este hito en cada uno de sus núcleos.
“Ha sido un mundo de oportunidades, actualmente esto es una ventaja enorme, un orgullo. Vengo de una cadena de madres solteras, sin estudio, que se han hecho cargo de sus familias. Haberme graduado de la universidad me da herramientas diferentes y grandes en esta odisea llamada vida. Tengo herramientas diferentes”, contó Porras.
María Josselyn se siente aún más orgullosa porque tras una década estudiando, logró graduarse mientras además de estudiar, maternaba. Ella ingresó a la universidad a los 17 años y unos 10 meses después quedó embarazada de su primer hijo. Hoy es madre soltera de dos niños de 9 y 5 años.
¿Qué representa que una persona sea la primera de su familia en ir a la universidad?
Olman Madrigal, jefe de la División de Planificación Interuniversitaria de Conare, destacó estos resultados y aseguró que la educación superior construye movilidad social.
“Son personas que en su familia no hay graduados universitarios. Estamos hablando de que 7 de cada 10 personas graduadas son de primera generación”, comentó.
En la misma línea, Marco Hidalgo, Investigador del Programa Estado de la Nación, afirmó que el dato significa que los estudios superiores continuan siendo un importante mecanismo de movilidad social ascendente en Costa Rica.
Además, citó que el Informe del Estado de la Educación ha documentado datos relacionados con el perfil del estudiantado y que la matrícula de jóvenes cuyos padres no tenían estudios superiores pasó del 59% (2005) al 67% (2025).
“Como se ha cuantificado en los Informes Estado de la Educación, un título universitario funciona como un ‘seguro’ contra la pobreza y el desempleo“, comentó Hidalgo.
Asimismo, el investigador explicó que aunque se cuente con ese “seguro” los graduados de primera generación suelen tardar más años en obtener su título porque con mayor frecuencia deben trabajar y estudiar simultáneamente: 83% frente al 68% de quienes tienen padres profesionales, detalló.
Añadió que para el país, tener graduados de primera generación representa productividad, cierre de brechas regionales y la urgencia de metas nacionales.

Una vida mejor
La ingeniera resalta el apoyo de su familia para llegar a cumplir su meta. Recuerda cómo una de sus hermanas le ayudaba pagándole la niñera y la otra el alquiler para que ella pudiera continuar estudiando. Resalta también el apoyo de su madre y de los profesores universitarios que comprendieron su realidad.
“Si con estudio (la vida) cuesta, sin estudio cuesta más. (...) Hoy tengo herramientas para poder enfrentar el mundo y darle herramientas a mis hijos. Ha sido maravilloso tener una carrera y tener herramientas para ayudar a mi abuela y a mis tías. Me siento muy satisfecha porque he avanzado muchísimo. Me costó muchísimo, fueron 10 años de esfuerzo, trasnochadas y lucha, pero al final todo tiene su recompensa”, confió la vecina de San Carlos.
Porras celebra tener su casa propia, vehículo y amplia experiencia laboral. “Me costó mucho menos que a mi familia. Tiene su esfuerzo, pero me costó mucho menos tiempo tener mi casita propia. Me dieron bono de vivienda y yo he logrado agregarle cosas y hacerle mejoras a la vivienda”, contó la profesional.
María Josselyn aseguró que el acceso a la educación superior ha mejorado su vida en muchos aspectos.
“He tenido mucho más acceso a cosas que tal vez antes no podía tener ni pensar”.
Luego de convertirse en la primera integrante de su familia en ingresar a la universidad, esta joven madre y profesional inspiró a su hermana, quien ingresó al TEC cinco años después. Asimismo, algunos de sus primos también accedieron a la educación superior.
Más historias de éxito
En julio del 2024, este medio informó que un 69% de alumnos de las cinco universidades públicas son hijos de padres y madres que no cuentan con educación universitaria, por lo tanto, ellos son los primeros en acudir a educación superior. Este 2026, el estudio reveló datos de graduados e incluyó las universidades privadas.
“Mi mamá me ha sacado adelante y me ha dado todo el apoyo. Es emprendedora y no accedió a la universidad. Tengo contacto con mi papá y ni él ni mis hermanos de su parte han ingresado a la educación superior”, contó esa vez José Andrés Bolaños Rosales, quien cursaba Ingeniería en Producción Industrial en el TEC.
Casi dos años después, Bolaños contó a La Nación que recientemente entregó su trabajo final de graduación para próximamente ir a defensa y poder graduarse como ingeniero.
