
El presupuesto 2027 para el Ministerio de Educación Pública (MEP) no solamente quedaría estancado al ser casi igual al del 2026, sino que disminuiría aún más en relación con el producto interno bruto (PIB), situándose en un 4,85%, quedando muy lejos del 8% del PIB que dicta la Constitución Política que se destine a la educación costarricense.
El presupuesto sería de ¢2,7 billones (¢2.752.031 millones), según lo establecido en el anteproyecto elaborado por el jerarca del MEP. Sin embargo, al calcular este monto con la proyección del Banco Central de Costa Rica (BCCR) del PIB que el país tendría en el 2027, que sería de ¢56.691.000 millones, el porcentaje para educación quedaría en 4,85%, aún más bajo que en el 2025, cuando cayó a 4,9%.
El del 2027 sería el presupuesto más bajo de la última década con respecto al PIB y la asignación se mantendría muy lejos del 7,6% asignado en 2017, el porcentaje más cercano a lo establecido por la ley en la historia reciente.
En términos nominales, el año pasado, el presupuesto del MEP aumentó ¢171.000 millones, pasando de ¢2.580.414 millones en el 2025 a ¢2.751.731 millones en el 2026.
Para el 2027 habría un incremento de apenas ¢300 millones.
Según un proceso de costeo realizado por diferentes especialistas para el X Informe del Estado de la Educación,el país podría atender 11 áreas prioritarias que mejorarían el rezago educativosi se destinaraun 8,5% del PIB para el sector educativo. Así se expuso en agosto del 2025.
Ministro afirma que dinero alcanzaría
Leonardo Sánchez Hernández, ministro de Educación, dijo que ante la lejanía del 8% hay que considerar qué es lo ideal y racional. Añadió que las posibilidades del país no le permiten llegar al mandato constitucional y que entonces hay que ver qué hacer con el porcentaje que tendría.
Así lo detalló tras el planteamiento de La Nación de que, si al ministerio se le asignara un monto más cercano al 8% del PIB, esto podría acelerar los planes del MEP de recuperar los aprendizajes, tomando en cuenta el rezago educativo que experimenta el país.
“Necesito garantizar que lo que me den se utilice eficientemente en prioridades (...)”, dijo.
El jerarca indicó que tendrá el mismo techo presupuestario que este 2026, y que entre setiembre y octubre en la Asamblea Legislativa se decidiría el monto final, por lo que el monto podría sufrir modificaciones “para arriba o para abajo” o entre partidas.
Cuestionado sobre por qué no aspirar a un monto mayor para el MEP, tomando en cuenta la crisis educativa que arrastra el país y el apoyo que podría significar que el oficialismo cuente con mayoría en la Asamblea Legislativa, Leonardo Sánchez adujo que aunque le encantaría solicitar “todo el presupuesto”, él es responsable y racional, pues “las condiciones fiscales actuales, financieras y macroeconómicas” no le permiten ampliar su solicitud.
Asegura que solicitar préstamos con bancos internacionales para mejorar los aprendizajes y la infraestructura permitirían financiar “elementos importantes en educación” sin tener que incrementar el presupuesto.
No obstante, el jerarca aseguró que los ¢2,7 billones de presupuesto alcanzan y garantiza que los recursos para programas de equidad no se verían perjudicados.
“No solo alcanza, sino que estamos trabajando muy minuciosamente porque hemos identificado que no solo alcanzan, sino que hay un superávit de esos recursos. El dato que tenemos al mes pasado en casos de comedores escolares y transportes superaba los ¢10.000 millones”, dijo y agregó que para mantenimiento hay ¢2.000 millones de remanente.
Sobre los comedores que han manifestado que, por el contrario, no les alcanza, Sánchez dijo que esos son el 5% y que el plan es redistribuir fondos mediante una ley.

Presupuesto como inversión y no como gasto
Para Dagoberto Murillo, investigador del Informe del Estado de la Educación (EE), el tema no se trata de que el presupuesto alcance, sino del fortalecimiento que requiere la educación costarricense. Además, agregó que el dinero que se destina no debería verse como un gasto, sino como inversión.
“Para nosotros, dejar de cumplir el mandato constitucional del 8% o abandonar las sendas de expansión que se traían, porque realmente nunca lo hemos alcanzado, implica dejar de lado la atención de un conjunto de problemas estructurales que nos han acechado por años”, indicó el investigador.
Murillo aseguró que, al comparar el presupuesto del 2018 con el que se entregó en el 2025, el monto ya representaba alrededor de un 80% del poder adquisitivo de años atrás.
El investigador agregó que el EE considera cuatro pilares esenciales que podrían fortalecerse para llegar a una mejoría del sistema educativo.
Uno de ellos es la cobertura y la equidad, tomando en cuenta que hay menores de edad fuera del sistema educativo: Murillo mencionó a adolescentes en etapa colegial y a niños de entre 0 y 3 años.
El otro pilar está relacionado con los ambientes de aprendizaje, el tercero con tener un cuerpo docente idóneo y el cuarto elemento es la nivelación basada en aprendizajes.
El investigador añadió que, cuando se analiza que “la plata alcanza”, esto implica no empezar a generar este tipo de mejoras, como por ejemplo, llevar el curriculum completo a todas las escuelas, o hacer más mejoras en infraestructura, entre otras.
“Yo creo que cuando uno reexamina estas operaciones de calidad donde nosotros tendríamos que ir avanzando, pareciera que la tesitura de mantener la inversión no nos alcanzaría. El informe (del EE) había planteado que se tenía que trabajar en la forma y cómo se gestionaban los recursos, mejorando la eficiencia. Pero eso por sí solo no alcanzaba para solventar las distintas necesidades que ya el sistema venía mostrando desde el pasado”.

Así se distribuiría el presupuesto del MEP
El jerarca indicó que prácticamente un 80% del presupuesto sería para el pago de salarios y gastos ineludibles. Indicó que en el 2027 se destinaría un monto mayor para el rubro de remuneraciones, pues cerca del 20% de docentes estarían en la modalidad de salario global. Según datos proporcionados por el ministro, en salarios y conexos se destinarán ¢1,7 billones.
Sobre las afectaciones que podría haber en otros rubros al tener que destinar más dinero a salarios, el economista explicó que, aunque en términos absolutos podría haber una reducción, en términos per cápita no, y que los fondos que corresponden a transferencias a las juntas de educación, comedores escolares, transporte, entre otros, se asignan en función de la matrícula que entre el 2025 y 2026 disminuyó en 30.000 estudiantes, por lo que el reacomodo de los recursos se hará en función de la matrícula.
“Es cierto que las tendencias demográficas van generando, por así decirlo, un espacio de flexibilidad mayor a nivel presupuestario si uno piensa en que se planifica la inversión pensando solo desde la visión de la matrícula. Pero si uno incorpora otros elementos que aporten al tema de calidad, bueno, ya ese elemento no alcanza”, cuestionó el investigador del Estado de la Educación.
Murillo reiteró que, si bien la matrícula ha caído, hay escuelas que continúan sin impartir el currículum completo, tal y como reveló una auditoría interna del Ministerio de Educación Pública. Tras hacer una revisión, concluyeron que, de las 3.665 instituciones que funcionaban en el 2024, 1.178 no ofrecían asignaturas complementarias, el 32% del total.
Entre la información brindada por el jerarca, se indicó que para programas de equidad se destinarán poco más de ¢133.000 millones, esto sin contar los recursos del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf).
Agregó que se tiene contemplado designar más de ¢48.000 millones en transferencias para las juntas educativas para gastos administrativos e indicó que habría un presupuesto de ¢38.500 millones para atender infraestructura, muy parecido a este 2026. A la fecha, hay 879 centros educativos con orden sanitaria; de estos, 108 corresponden a la categoría roja, es decir, las más críticas.
Sánchez agregó que también destinarán casi ¢8.000 millones para la creación de colegios científicos.
Sobre la inversión que se destinaría para la recuperación de aprendizajes, habló, inicialmente, de ¢5.000 millones. Cuando se consultó por este rubro y qué se podría lograr con ese monto, a cuánta población querían llegar y cuál es la estrategia para ejecutar el dinero, comentó que había varias líneas que buscan alcanzar este objetivo y aseguró que el total aproximado sería de unos $50 millones.
Comentó que el dinero se destinará a proyectos a los que se les dará continuidad y otros nuevos que se desarrollarían en el 2027. Afirmó que los $50 millones se destinarían para pagar personal, equipo, insumos y recursos didácticos. Mencionó más de 20 proyectos e iniciativas.
“Tienen el objetivo de acelerar la recuperación de los aprendizajes en lectoescritura y matemáticas. Obviamente, la enseñanza (en específico) de estas y las otras materias forma parte del presupuesto del MEP”, detalló.
Asimismo, en los ¢2,7 billones se incluirá el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) 2027, cuyo aumento debe discutirse en la Asamblea Legislativa. El jerarca comentó que por ahora se toma en cuenta el monto base de negociación de poco más de ¢593.000 millones.
