Política

Fallece Enrique Obregón Valverde, escritor, político, periodista y educador costarricense

Enrique Obregón Valverde, político, escritor, periodista y educador costarricense, falleció este miércoles 6 de abril de 2022, a la edad de 97 años.

Obregón fue diputado de la República en el periodo 1958-1952, durante el mandato de Mario Echandi Jiménez. Asimismo fue ministro de Gobernación y Policía durante la administración de Luis Alberto Monge (1982-1986).

Durante su carrera política se desempeñó como embajador de Costa Rica en España, así como ante la Santa Sede y la Orden de Malta, en Suiza. También, fue embajador ante organismos de Naciones Unidas.

El reconocido político fue uno de los redactores de la Carta Fundamental del Partido Liberación Nacional (PLN), publicada en 1973, así como miembro del directorio político y del comité político de la agrupación verdiblanca.

Fue asesor político del expresidente Óscar Arias Sánchez durante su primer mandato (1986-1990).

Como escritor, realizó varias publicaciones centradas en filosofía, política, arte y literatura. Uno de sus libros es “Escalerita al jardín”, del 2009, el cual reúne cuentos, memorias y crónicas sobre su vida. También publicó “Gobernar para el pueblo”, en el mismo año, en el cual se definió como “demócrata de corazón”.

Fue miembro de los consejos universitarios de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), así como director del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).

Obregón, escritor y periodista, también fue columnista del diario La Nación. Su último artículo se publicó el 23 de febrero anterior.

Enrique Obregón Valverde es padre del compositor, productor y artista costarricense Manuel Obregón López, quien fue ministro de Cultura y Juventud durante la administración de Laura Chinchilla Miranda (2010-2014).

En diciembre pasado, Manuel Obregón compartió un video de su padre, en la biblioteca de su casa, mientras leía un escrito llamado “La memoria perdida es recuperable”. Una parte del texto dice:

“En lo personal, todos, al envejecer, comenzamos a perder la memoria. Siempre fui lector apasionado y constante desde los seis años de edad, cuando aprendí a leer. El conocimiento que iba adquiriendo lo guardé en la memoria. Continúo leyendo cinco o seis horas al día, desde las cuatro de la mañana.

“Pero ahora, a los 97 años de edad, me entero de una tragedia. He descubierto algo que me dejó paralizado, un libro me sorprendió al verlo distraídamente sobre mi mesa de trabajo; no sabía de qué se trataba a pesar de estar seguro de que lo había leído.

“¿Qué hacer? ¿Y si lo subrayo para resaltar mi preocupado interés? Tal vez así podría detener la memoria en fugacidad, pensé. Y así lo hice. Todo lo que consideraré interesante, digno de recordarlo, lo subrayaré. Una cita histórica, un pensamiento, un acertado parecer; de esta manera, comencé mi nueva labor de regla pequeña y bolígrafo, aunque fuera lectura lenta, despaciosa, artesanal, quizás como debería ser toda lectura”.

Juan Diego Córdoba González

Juan Diego Córdoba González

Bachiller en Periodismo de la Universidad Latina de Costa Rica. Estudiante de la Maestría en Comunicación y Mercadeo. Periodista de la mesa de Sociedad y Servicios de La Nación.

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