Patrimonio

Promesas llegan desde diferentes caminos a la basílica, pero todas cargan la misma fe

Historias de superación, de peticiones por la salud de personas, o bien, de búsqueda de soluciones, llegan a la Negrita de los Ángeles desde todos los rincones del país

Heyner Escalante salió el pasado viernes de su casa, en San Rafael de Pérez Zeledón, para peregrinar hasta a la basílica de los Ángeles, en Cartago. La tarde de este domingo ya tenía dolor en una de sus rodillas, pero no claudicaba, pues son muchas las peticiones que lleva a la Negrita. En primer lugar, su salud y la de su esposa: él tiene leucemia y ella problemas en un riñón.

Esta es la segunda vez que realiza la romería y su anhelo es llegar a los pies de la Virgen de los Ángeles este lunes: “Es mucho lo que hay que pedir, pero también agradezco tener la fuerza para caminar hasta ella”.

Luis Carlos Montero Cervantes, quien es vecino de Uvita, en Osa, también peregrina motivado por la fe, para conseguir una mejora en su salud. Él escogió hacer la romería en bicicleta, pues no puede de otra forma. Un problema de irrigación sanguínea desembocó en la colocación de una prótesis en su cadera izquierda, que no le permite caminar grandes distancias.

Aarón, su hijo de 11 años, lo acompaña en el periplo, cada uno abordo de su bicicleta, mientras su esposa y otros dos hijos los seguían en un carro para darles asistencia. Esta es la quinta romería que realizan juntos, no solo lo ven como un acto de fe, sino también como una forma de hacer ejercicio y mejorar su condición física.

Hay promesas que permanecen por años, aunque las circunstancias cambien. Ese es el caso de Ronald Andrés Vega Bolaños, quien durante diez años ha realizado la romería descalzo, para pedir por la salud de su mamá.

Este vecino de Cartago, quien viaja cada año hasta la catedral metropolitana, en el centro de San José, para iniciar la caminata hasta la basílica, decidió en esta ocasión peregrinar sin zapatos, a pesar de que su progenitora falleció hace tres meses.

“Aunque ella no esté aquí, la promesa entre la Virgen y yo se mantiene”, sentenció Vega Bolaños, quien vestía una camiseta con fotografías de su madre y llevaba en sus manos una bolsa con unos tenis que se pondría al llegar a la basílica, para emprender el viaje de regreso a casa.

Otra historia de fe la protagonizaron Jorge González y Enrique Leiva, unos vecinos de Ciudad Neily, que comenzaron su caminar en Pérez Zeledón. Otros familiares y amigos los van siguiendo en un vehículo para darles hidratación o permitirles descansar un rato si así lo requieren.

Ellos siempre habían hecho una romería distinta: de Ciudad Neily a la iglesia de Paso Canoas, a unos 16 kilómetros de distancia. Este año decidieron hacer un trayecto más largo. Consideraron que Ciudad Neily era un punto muy distante y por eso comenzaron en Pérez Zeledón.

“Pido por la familia y por una sobrina que tiene problemas de salud. El trayecto más pesado fue el de ayer (sábado para el lector), de Pérez a La Georgina, esa subida es muy dura. Hoy lo pesado es que hemos topado con mucha lluvia, pero ha sido una experiencia muy bonita que queremos volver repetir el otro año”, manifestó González.

Leiva complementó: “Hoy (este domingo) vamos para Cartago en el carro a buscar hospedaje y regresamos nuevamente al Empalme para salir a 3 a. m. y llegar a la Basílica. Toda la familia es muy católica y creemos en la Negrita. Además, traigo una petición muy especial que me reservo”.

Como ellos, cientos de miles de costarricenses llevan días de caminatas. Estas se hacen en estas fechas con motivo de la celebración de la fiesta de la Virgen de los Ángeles, que se conmemora el 2 de agosto.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.