Lucía Astorga. 15 noviembre, 2019
Esta es la estructura original que fue descubierta en los trabajos de restauración de la fachada del inmueble. Foto: Suministrada por el CICPC
Esta es la estructura original que fue descubierta en los trabajos de restauración de la fachada del inmueble. Foto: Suministrada por el CICPC

Una agradable sorpresa se produjo este jueves durante los trabajos de restauración que se realizan en la fachada de la antigua Librería Lehmann en la avenida central, en San José.

Durante el proceso de demolición de una estructura que fue adosada al inmueble, que no pertenece al diseño inicial y que mutiló las columnas originales del edificio para ampliar el espacio de exhibición, se descubrió un murete (o zócalo), detrás del que tuvo estos últimos años.

Así lo dio a conocer este viernes el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC), por medio de una publicación en su perfil oficial de Facebook.

“Esta buena noticia hace innecesaria su construcción (la del murete), no así con las columnas o pilastras que deberán ser reconstruidas hasta el suelo para devolverle la apariencia original al edificio”, indica la información oficial.

El zócalo o murete, será resanado para que vuelva a lucir como lo hizo cuando el edificio se construyó en 1914. Foto: Suministrada por el CICPC
El zócalo o murete, será resanado para que vuelva a lucir como lo hizo cuando el edificio se construyó en 1914. Foto: Suministrada por el CICPC

Los trabajos iniciaron este jueves para que la edificación vuelva a lucir la fachada que tuvo originalmente en 1914, cuando el inmueble fue construido por el arquitecto Gerardo Rovira, con un elegante estilo de influencia neoclásica.

Para alcanzar esta similitud, se utilizan como referencia fotos antiguas que permiten tener una mejor idea de la apariencia que al inicio tuvo el inmueble.

"La estructura original de la fachada tenía pilastras (columnas planas adosadas a la pared) de orden colosal, que significa que abarcaban la totalidad de la fachada en vez de tener una pilastra en planta baja y otra en planta alta. Cuando hicieron la extensión de las vitrinas (en los años 80) suprimieron parte de las pilastras, por lo que se alteraron sus proporciones y se veían achatadas.

“Al recuperar sus proporciones originales y su esbeltez, se recuperan también las proporciones originales y su elegancia y sofisticación. Hay que recordar que la arquitectura de corte clásico está basada en todo un sistema de proporciones y relaciones de escala entre los distintos elementos”, explicó a La Nación Diego Meléndez, director del CICPC.

En cuanto a las pilastras que serán reconstruidas, el CICPC recomendó que aporten una muestra honesta de su recolocación, “ya sea mediante los colores a utilizar o bien texturas”.

“Es decir, si bien es cierto se está devolviendo su apariencia original, debe quedar la huella de la época en la que se está ejecutando la intervención, tal como lo señala la Carta de Venecia en su artículo 12”, señaló el Centro de Patrimonio en un comunicado de prensa anterior, en el que se daba a conocer sobre el inicio de las obras.

Así lucía en aquel entonces el edificio ocupado por la Librería Lehmann, por ahí de 1920. Foto: Suministrada por el CICPC
Así lucía en aquel entonces el edificio ocupado por la Librería Lehmann, por ahí de 1920. Foto: Suministrada por el CICPC

Para Meléndez, el descubrimiento genera "gran emoción, pues primero se confirma que el diseño original se basaba en la armonía de las proporciones , y el hecho de recuperar esa armonía le va a devolver al edificio uno de sus valores originales , y que estuvo perdido pero gracias a las fotos podrá recrearse con fidelidad”.

Aún deben repararse los repellos dañados cuando se hizo la intervención de los años 80, también se debe reponer el área faltante de pilastras y molduras, basado en la evidencia documental (fotos).

Sobre si esperan tener nuevos hallazgos a medida que avanzan con los trabajos, el jerarca expresó “que lo mas importante ya apareció pero hay que mantenerse alerta conforme se siga eliminando la intervención de los 80”.

Con las obras de restauración se espera “poner en valor el edificio y que este pueda ser utilizado para fines comerciales”, luego que la librería familiar decidiera abandonar el sitio a raíz de una amarga disputa con las juntas directivas del Hogar de Ancianos Carlos María Ulloa, institución dueña del inmueble desde 1951, por el pago de alquileres y otros rubros.

De aquí que, como parte de las obras, también se busca dotar a la estructura de ciertas características de las cuales carece, pero son necesarias según la legislación nacional, para poder operar con fines comerciales. Vale aclarar que este inmueble cuenta con una declaratoria patrimonial desde el 2016,

Los requerimientos son: un acceso para personas con discapacidad, espacio para una ruta de evacuación, servicios sanitarios para los clientes, nueva instalación de tuberías y, muy importante, un sistema eléctrico que cumpla con el código vigente.