Lucía Astorga. 24 noviembre, 2019

(Video) Entrada de Santos y Boyeros a SanJosé

Cerca de 300 boyeros desfilaron este domingo por las calles de San José, deleitando a los espectadores con sus mejores yugos, carretas y bueyes.

La vigésima tercera edición de la Entrada de Santos y Desfile de Boyeros a la ciudad de San José, contó con participantes de Aserrí, Alajuelita, Vista de Mar de Guadalupe, Venecia de San Carlos, Puriscal y Pacayas, entre otros.

El niño José David Leitón demuestra que no hay edad para disfrutar de la Entrada de Santos y Desfile de Boyeros a la ciudad de San José. Fotos: Mayela López
El niño José David Leitón demuestra que no hay edad para disfrutar de la Entrada de Santos y Desfile de Boyeros a la ciudad de San José. Fotos: Mayela López

El tradicional recorrido marca el inicio de los festejos navideños en la capital.

La música y bailes folclóricos acompañaron a los boyeros en su desfile, que arrancó a las 10:00 a. m., saliendo desde la estatua de León Cortés, continuando por Paseo Colón y avenida segunda, para concluir en la plaza de la Democracia.

Los homenajeados de esta edición fueron Édgar Calvo Álvarez (de la zona de Pacayas), Édgar Cambronero Chinchilla (de Puriscal) y Enaín Montoya Arias (de Salitral de Santa Ana).

Luis Solano, vecino, de Alajuelita, no lo pensó dos veces para subirse al lomo de su búfalo Barsino, de 4 años y medio. Fotos: Mayela López
Luis Solano, vecino, de Alajuelita, no lo pensó dos veces para subirse al lomo de su búfalo Barsino, de 4 años y medio. Fotos: Mayela López

El recorrido también sirvió para que la concurrencia observara instrumentos agrícolas usados en antaño, como el arado, la rastra, la carreta de leña, la de café, entre otros.

La celebración se realiza desde 1997, como una forma de honrar y recordar los orígenes campesinos de Costa Rica, así como demostrar el orgullo de los boyeros por su oficio.

Édgar Cambronero Chinchilla, de 80 años y boyero desde los 6 años, fue uno de los dedicados del tradicional desfile. El vecino de Puriscal cuenta con una variada experiencia; hace yugos y carretas, amansa novillos, los castra y los convierte en bueyes de trabajo. Fotos: Mayela López
Édgar Cambronero Chinchilla, de 80 años y boyero desde los 6 años, fue uno de los dedicados del tradicional desfile. El vecino de Puriscal cuenta con una variada experiencia; hace yugos y carretas, amansa novillos, los castra y los convierte en bueyes de trabajo. Fotos: Mayela López

El desfile también coincide con el aniversario de la declaratoria del boyeo y la carreta costarricense, como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Esta designación fue hecha por la Organización de Naciones Unidad para la Educación, las Ciencias y la Cultura (Unesco), el 25 de noviembre de 2005.

Al finalizar la procesión, los participantes pudieron disfrutar de la segunda edición de la Feria del Orgullo Rural, que convocó a más de 40 productores provenientes 29 territorios rurales del país. Los emprendimientos se congregaron en la Plaza de la Democracia, para exponer su variada oferta.

El recorrido contó con gran cantidad de espectadores que se asombraron por el gran tamaño de algunos animales. Fotos: Mayela López
El recorrido contó con gran cantidad de espectadores que se asombraron por el gran tamaño de algunos animales. Fotos: Mayela López
La Banda Comunal de Coronado fue una de las agrupaciones folclóricas que ayudaron a animar el trayecto con su música y bailes típicos. Fotos: Mayela López
La Banda Comunal de Coronado fue una de las agrupaciones folclóricas que ayudaron a animar el trayecto con su música y bailes típicos. Fotos: Mayela López
El niño Carlos Andrés Guzmán, de El Carmen de Guadalupe, jaló su propia yunta de bueyes -de juguete- durante el desfile. Fotos: Mayela López
El niño Carlos Andrés Guzmán, de El Carmen de Guadalupe, jaló su propia yunta de bueyes -de juguete- durante el desfile. Fotos: Mayela López
Jorge Eduardo Rojas Sánchez, vicario parroquial de la iglesia de La Soledad, fue el encargado de bendecir a bueyes y boyeros. Fotos: Mayela López
Jorge Eduardo Rojas Sánchez, vicario parroquial de la iglesia de La Soledad, fue el encargado de bendecir a bueyes y boyeros. Fotos: Mayela López