
El expresidente de Costa Rica, Óscar Arias Sánchez, afirmó que en Centroamérica “no hay nadie” que se atreva a discrepar con la Casa Blanca y calificó a los gobiernos del Istmo como banana republics que están “de rodillas ante Washington”.
Sus declaraciones divulgadas este domingo se conocen unos días luego de la apertura expresada por la presidenta costarricense Laura Fernández Delgado a eventuales operaciones terrestres estadounidenses en Costa Rica.
El término de república bananera o banana republic es una caificación despectiva de una nación soberana cuyo gobierno opera subordinado o controlado por potencias hegemónicas. Estados Unidos, por ejemplo.
En entrevista con el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro, en el programa de periodismo independiente Esta Semana, Arias criticó la política exterior y militar del presidente estadounidense Donald Trump, así como la disposición de gobiernos latinoamericanos a acompañar iniciativas de seguridad promovidas desde Washington.
“No hay nadie aquí en Centroamérica que se atreva a discrepar con la Casa Blanca, como lo hice yo 40 años atrás. Lo que tenemos en Centroamérica, hoy lamentablemente son Banana Republics que están de rodillas ante Washington, haciendo todo lo que se les pida”, manifestó el exmandatario costarricense.
Arias vinculó esa crítica con la reunión celebrada en marzo en Doral (Miami) donde Estados Unidos presentó su iniciativa regional contra el narcotráfico y los carteles. A la cita, acudieron el expresidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves Robles, junto con la entonces mandataria electa Laura Fernández.
En las imágenes del acto inaugural se observa a Chaves levantarse de su asiento, acercarse a la mesa en la que Trump firmó el decreto que dio forma a la iniciativa y recibirle varios bolígrafos utilizados durante la ceremonia. De seguido, el exmandatario costarricense repartió algunos de esos bolígrafos entre otros jefes de Estado y conservó uno.
“A beautiful moment, thank you”, se le escucha decir a Chaves —“un momento hermoso, gracias”— luego de entregar los bolígrafos.
A juicio de Arias Sánchez, fue “lamentable” observar a mandatarios latinoamericanos “agachar la cabeza” y respaldar una estrategia que contempla el uso de fuerza militar contra el tráfico de drogas.
“Esta última reunión en Miami de marzo de este año, desde mi punto de vista, fue lamentable ver cómo agachan la cabeza algunos presidentes de nuestra América Latina y cómo quieren militarizar, cómo quieren utilizar la fuerza militar para combatir el tráfico de drogas en la región, aceptando que los Estados Unidos envíe sus propios soldados”, sostuvo Arias en el espacio.

Cuestionamiento a presencia militar en Costa Rica
Chamorro consultó a Arias si Estados Unidos puede llenar el vacío atribuido a la falta de liderazgos democráticos en el contiente, ante la crisis de la democracia en Nicaragua y otros países de la región, o si, por el contrario, su papel podría agravar la situación.
Arias respondió con una valoración crítica del gobierno de Trump. Mencionó la actuación estadounidense en Venezuela, la ausencia de una mediación efectiva en la guerra entre Rusia y Ucrania y el conflicto con Irán.
El expresidente, quien gobernó Costa Rica entre 1986 y 1990 y entre 2006 y 2010, también criticó la posibilidad de que Costa Rica autorice presencia militar estadounidense para apoyar a la Fuerza Pública en labores contra el narcotráfico.
“En nuestro caso, eso no va a suceder porque estoy seguro que la Asamblea Legislativa lo impediría, pero el hecho de que tan siquiera lo consideren algunos países, hoy en día cuando veo que nuestro gobierno está considerando la posibilidad, si se lo autorizan, de darle permiso al ejército norteamericano de que ocupe territorio costarricense para ayudarle a nuestra fuerza pública en el combate de la droga, me llena de una profunda tristeza”, dijo.
Las declaraciones de Arias se conocen pocos días después de que Fernández Delgado dijera a Reuters que eventuales operaciones terrestres de fuerzas estadounidenses en Costa Rica podrían beneficiar la seguridad nacional.
Fernández precisó, no obstante, que no existe “nada concreto en marcha” con Washington y que una eventual autorización requeriría aprobación legislativa. Ella misma señaló que el tema fue conversado meses atrás con autoridades estadounidenses.
