Con la promesa de que no será un tramo aislado, sino que permitirá ahorrar hasta media hora de viaje y que, además, servirá de ancla al compromiso de terminar finalmente la carretera a San Carlos, la punta sur se abre paso entre montañas y potreros.
Desde hace un año, la maquinaria trabaja en “romper” la montaña y definir el trazado de la vía que conectará Sifón de San Ramón con la carretera Bernardo Soto.
En la actualidad, cerca de 6 kilómetros de los 8,2 km que comprenden esa sección presentan avances en movimientos de tierra, trazados definidos y, en algunos casos, con material de préstamo o subbase colocada, según pudo constatar La Nación durante un recorrido por el nuevo tramo.
También se trabaja en la excavación y colocación de pilotes para la construcción del puente sobre el río Cañuelas.
De acuerdo con el ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, esta estructura de 308 metros será una de las más extensas del país y tiene un costo de $70 millones.
Zeledón destacó que la punta sur es el primer proyecto de esta envergadura que se ejecuta en la última década, pues implica “romper montaña” para lanzar desde cero un trazado.
“Aquí tenemos vagonetas articuladas, palas de gran tamaño, tractores y se realiza un movimiento de tierras masivo, así como labores de corte y relleno. Adicionalmente, se trabaja en la instalación de tuberías para drenaje y en algunas secciones ya se está colocando material granular”, explicó.
El ministro aseguró que, a la fecha, no ha habido mayores contratiempos y que, más bien, se procura avanzar lo más posible en la época seca.
De acuerdo con el jerarca del MOPT, en las próximas semanas comenzarían a intervenir los dos kilómetros pendientes, por lo que próximamente se verán, según manifestó, las “máquinas saliendo por la Bernardo Soto”.
La estimación es que una vez habilitados los 8,2 km de la punta sur, el recorrido entre Sifón y la carretera Bernardo Soto se podría realizar en 10 minutos.
Dicho “atajo” podrá ser utilizado por quienes viajan desde la zona norte por San Ramón o, incluso, por vecinos de Zarcero que deben salir a la carretera Interamericana.
El proyecto recibió orden de inicio en mayo del año anterior. La empresa MECO, a cargo de las obras, tenía un plazo de ocho meses para completar el diseño y 20 meses para la construcción.
No obstante, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) anunció que las obras arrancarían en la modalidad “fast track”, es decir que se irían ejecutando algunos trabajos mientras se avanzaba en los planos y expropiaciones pendientes.
Según Zeledón, a la fecha no hay expropiaciones que impidan el avance de las obras en el tronco principal y los terrenos pendientes se ubican en sectores donde se desarrollarían obras marginales.
Actualmente,hay un avance de 70% en labores preliminares, más de 20% de los movimientos de tierra completados y un 10% en el avance global del proyecto.
El Ministerio de Hacienda reportó, en su informe de seguimiento de créditos externos, que la obra necesitó una extensión de tres meses en el plazo de diseño por requerimientos de estudios adicionales. Debido a lo anterior, se solicitó al contratista la presentación de una hoja de ruta y la actualización del cronograma con el fin de mitigar posibles impactos en la etapa constructiva.
Además, el proyecto se había divido en dos lotes de obras, que a su vez comprenden varias unidades prediales, con el propósito de que los frentes de trabajo comenzaran a intervenir los tramos donde ya se contaba con la totalidad de terrenos disponibles.
El contrato incluye el diseño, la construcción y el mantenimiento del tramo por niveles de servicio. Lo anterior implica que, una vez completada la obra, una empresa se encargará de su operación bajo parámetros previamente establecidos y durante un periodo de tiempo determinado. Esa atención se financiará mediante tarifas de peaje.
Para este trayecto de 8,2 km, se estimó una velocidad de diseño de 80 kilómetros por hora. La carretera tendrá dos carriles por sentido e incluye 13 estructuras mayores, entre puentes y pasos superiores e inferiores. Además, la empresa debe construir pasos de fauna.
La punta sur comprende la última sección del proyecto de la carretera a San Carlos, el cual, desde su origen, se dividió en tres secciones. El único tramo que se completó y está en servicio es el de la punta norte, cuyas obras se concluyeron durante la pasada administración.
En tanto, los 29 km del tramo central que conecta La Abundancia con Sifón, quedaron en abandono desde el 2018, luego de que el entonces jerarca, Rodolfo Méndez, decidiera romper el contrato con la empresa a cargo, debido a los sobrecostos y atrasos que arrastraba el proyecto. A ese momento, los trabajos quedaron con un avance inferior al 60%, tras consumir $188 millones.
El MOPT sacó el año pasado una nueva licitación para dicho trayecto. No obstante, solo una empresa presentó su oferta y es la misma que tiene a su cargo la ampliación de la ruta 32: China Harbour Engineering Company (CHEC).
Desde julio del año anterior, el Ministerio avaló técnicamente la propuesta de CHEC para solicitar el visto bueno del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En setiembre del año pasado, el presidente de la República, Rodrigo Chaves, alegó que existía una “disputa” con el BID.
El ministro confirmó que, a la fecha, no han recibido el aval de ese organismo y atribuyó la demora al hecho de que se recibiera una única oferta.
“Al ser una única oferta, es comprensible que el tiempo de aprobación sea mayor a lo esperado, además de que se trata de una obra de gran magnitud, porque ellos buscan que el modelo sea competitivo. Sin embargo, esperamos poder anunciar un resultado positivo a los costarricenses en las próximas semanas", manifestó.
La aprobación es requerida debido a que este banco aportó un financiamiento por $335 millones para ejecutar ambas obras.
Solo la punta sur requiere de una inversión de $196 millones, mientras que el costo original de las obras en el tramo central se estimó en más de $180 millones, aunque se desconoce el monto incluido por CHEC en su propuesta. El Ministerio de Hacienda se comprometió a aportar los recursos faltantes, alrededor de $41 millones en este momento.
