Reunir a personas distintas, con tipos de trabajo diferentes, pero que todos los días laboran con una palabra en mente: innovación. Ese fue el propósito de un foro que convocó La Nación y se transmitió este jueves en el canal de YouTube del medio.
Los roles que asumen cada día cuando ingresan a sus labores son muy diferentes: uno trabaja en la industria farmacéutica, otro busca soluciones a tecnologías de la información y comunicaciones. Otros dos trabajan en laboratorios científicos, pero muy distintos entre sí: mientras ella se dedica a las ciencias de la vida y a la biotecnología, él estudia lo diminuto con la nanotecnología (un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro).
Pero al encontrarse todos coincidieron en que la innovación va más allá de tecnologías de punta, y el proceso humano debe estar inmerso en todas las partes para que esta innovación apunte al desarrollo del país.
Ellos son:
- Diego Cardoza, country manager de IFX
- Diego Oconitrillo, gerente de imagen corporativa de la farmacéutica Gutis.
- José Roberto Vega Baudrit, director a. i. Centro Nacional de Alta Tecnología (CENAT), del Consejo Nacional de Rectores (Conare)
- Andrea Chaves Ramírez, directora del laboratorio Centro Nacional de Investigación en Innovaciones Biotecnológicas (Cenibiot), adscrito al CENAT
Durante poco más de una hora, ellos hablaron de las diferentes vertientes de la innovación, ejemplos prácticos de cómo se aplica, las alianzas para impulsar el desarrollo y los desafíos para aplicarla.
Usted puede repasar toda la conversación aquí:
¿Qué es innovación?
El foro comenzó con una invitación a que cada uno definiera qué significa esa palabra desde su óptica.
Cardoza comenzó, y recordó que los procesos de innovación son llevados a cabo por humanos que muchas veces llevan años habituados a una misma forma de hacer las cosas.
“Durante muchos años, cuando escuchamos esa palabra se nos han venido a la mente otras palabras como transformación, automatización, conexiones. Ahora, más recientemente, la Inteligencia Artificial. Pero rara vez la tecnología es la parte más compleja de la innovación. Normalmente, la parte cultural es la más compleja, porque involucra cambios en la mentalidad y en la forma de hacer las cosas, y eso es más profundo que cambios en la tecnología”, destacó.
Vega prosiguió e indicó cómo la palabra ha evolucionado con el tiempo, y que no es lo mismo que hace diez años, porque los mismos procesos han ido cambiando. Sin embargo, destacó que hay algo que no cambia y se resume en una palabra y es las ganas de un mejoramiento continuo y de que este le sea útil a la sociedad. “Se trata de resolver problemas”, dijo.
Oconitrillo mencionó una palabra clave: “valor”.
“Debemos pensar a quién le genera valor y cómo acercar ese valor. En el caso de nosotros, para la salud de las personas”, explicó.
Chaves indicó que la innovación parte de la necesidad de un grupo poblacional, es cabalmente este proceso innovativo el que va a procurar soluciones. Detalló que esta es una dinámica que cada vez necesita que se involucren más áreas del saber, para un trabajo multidisciplinario.
“Es imposible que una sola persona tenga todo el conocimiento. La especialización en un solo tema genera ignorancia en otros. Es normal. Debemos trabajar a nivel académico con diferentes tipos de ciencia, pero también con las empresas, las comunidades y con el gobierno, para así lograr los mejores resultados”, destacó.
Cardoza complementó diciendo que la innovación no solo está enfocada en tener lo más reciente de las tecnologías, también agilizar y facilitar procesos.
Oconitrillo coincidió y dijo que muchas veces la innovación no requiere implementos nuevos, sino optimizar las actividades con los recursos y herramientas que ya se tienen.
En el caso de los laboratorios del CENAT, mencionó Vega, el objetivo es acompañar desde la academia y las universidades públicas para solucionar problemas nacionales.
Las soluciones que llegan de la mano con la innovación
Chaves indicó que desde el Cenibiot, una de sus líneas de trabajo se da a la tarea de mejorar los cultivos con productos más amigables en la fertilización de los suelos.
“Utilizamos biones (pequeñas vesículas que están en materia orgánica, como hierbas o musgos) que el agricultor desarrolla en sus comunidades y le damos esa evaluación y respaldo científico. Es colocar a la ciencia en mejorar los proyectos que las comunidades mismas desarrollan”, destacó.
Oconitrillo indicó que también la innovación nace de escuchar al usuario final. En su caso, pacientes. Mencionó el ejemplo del Biotos, un medicamento para la tos. Este fármaco nació de la fusión de dos medicamentos y después se le adicionó el sabor a menta. Para eso se requirió de poner a varias personas de distintos campos a pensar y trabajar juntas.
Cardoza especificó que por esas mismas razones las innovaciones muchas veces surgen de conversaciones de pasillo donde se unen diferentes formas de ver un mismo problema para llegar a soluciones.
Los desafíos
La innovación no solo pasa por cerebros unidos en busca de soluciones, sino que también debe sortear varios obstáculos.
Cardoza señaló que falta todavía coordinación interinstitucional e intersectorial.
“Hay que cambiar un poco la mentalidad porque estamos acostumbrados a organizaciones a las que les gusta muchísimo la estabilidad. Para innovar debemos estar dispuestos a experimentar y, por tanto, dispuestos a fallar. Las cosas no siempre van a salir como queramos y debemos estar preparados para fallar”.
Vega reflexionó: “Costa Rica demostró que puede atraer y operar tecnología. Tenemos empresas del sector de ciencias de la vida, dispositivos médicos, podemos operar tecnología sofisticada. Pero no podemos quedarnos ahí. Debemos pensar en crear esa innovación, escalarla y apropiarse de ese valor”.
En ese tema, todos los panelistas coincidieron que las alianzas público-privadas y entre diferentes sectores son indispensables para avanzar. Sin embargo, no bastan las tecnologías, la voluntad y el trabajo humano es lo que hará al país cada vez más innovador.
