
“En cada caricatura, siempre trato de inventar un chiste”, afirmó Hugo Díaz, ganador del segundo lugar del Salón Anual de la Caricatura realizado en Montreal, Canadá, en 1972.
“Sin embargo, no siempre uno está con la chispa arriba, lo que hace difícil la labor”, pero cuando sucede lo contrario, “las caricaturas salen con rapidez”.
Aseguró Díaz que cuando se trata de criticar a un funcionario, una institución o a un político, “se obtiene el chiste más fácilmente que cuando se trata de alabarlos”.
Casado con Rosa María Fernández, Hugo se inició en la caricatura periodística en 1944, en el Diario de Costa Rica. Luego se retiró de esa actividad para estudiar Ingeniería en la Universidad de Costa Rica (UCR), lo que abandonó para trabajar en el dibujo publicitario.
Trabaja desde 1971 en La República, con el seudónimo de Lalo, y para el semanario Pueblo, con el de Pancho.


Afirmó que cada una de sus caricaturas sigue la línea política del periódico que la publica, “pero nunca contradice lo que yo creo”.
Aseguró que los periódicos nacionales “tomaron conciencia de que la caricatura es un medio eficaz para expresar la opinión editorial en una forma clara y atractiva para el lector”.
Incluso ha creado personajes, como el terrateniente, el millonario (un hombre gordo, con sombrero y puro), el especulador (gordo dientudo) y la burguesía (una mujer con aretes).
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