
La investigación de la Dirección General de Detectives, con colaboración del departamento de narcóticos de Seguridad Pública, llevó el 28 de agosto de 1975 a la detención del presunto homicida de Olof Weissberg, naturalista sueco radicado en Costa Rica desde hace 20 años, quien fue asesinado a machetazos el 23 de julio en Punta Llorona de Osa.
El sueco había ido a ese sitio con el fin de estudiar la posible conservación de los extensos bosques de la región, como lo había hecho con su esposa, Karen Mogensen, en Cabo Blanco de Puntarenas.
El sospechoso tiene 19 años, y sus familiares residen en Punta Llorona. En apariencia, Weissberg llegó a la casa de estos a pedir cierta cooperación.
El joven dijo que había amistad con el extranjero en la lancha que condujo a ambos desde Puntarenas hasta San Pedrillo de Sierpe. Él fue el primer sospechoso, quien días atrás acusó a su padre de haber asesinado a Weissberg.
“El padre del sospechoso, sumamente angustiado, insistió en forma pertinaz que era inocente. Al borde del colapso -dicen las autoridades de investigación- declaró que no comprendía por qué su hijo lo acusaba”, publicó La Nación.
Luego fueron descubiertas otras pruebas que habrían llevado al sospechoso a admitir la comisión del delito, cuyo motivo no fue establecido. El joven admitió que tomó ¢700 que el fallecido llevaba, pero alegó que no sabía que llevaba dinero. Además, insistió en que hizo amistad con la víctima en la lancha al lugar donde ocurrió el crimen.
La curiosidad: Protesta por árboles podados
En Cartas a la Columna, el Club de Jardines de San José censuró enérgicamente la “forma despiadada” en que están siendo cortadas las ramas de muchos árboles de la capital con el proyecto de darle mayor visibilidad al tránsito vehicular.
