Gobierno

Un bombero le pidió a Carlos Alvarado la primera foto como expresidente

Exmandatario no quiso referirse al primer discurso de Rodrigo Chaves como gobernante

Mientras todos los reflectores se posaban sobre el autobús donde el presidente recién juramentado y su gabinete se alistaban para partir hacia su primer consejo de gobierno, Carlos Alvarado ya exgobernante salía junto a su esposa, Claudia Dobles, en su primera caminata como ciudadanos comunes, tras cuatro años al frente del país.

Pese a ese intento de pasar desapercibidos, Luis Fernando Sánchez Ulate, de la Unidad Operativa de Emergencias Médicas y Rescate de Bomberos esperó el momento oportuno, en la acera a un costado del edificio legislativo, para tomarse una foto con Alvarado.

Podría decirse que este fue el último gesto público del exmandatario, pues ni siquiera antes de subirse al vehículo que lo llevaría junto a la exprimera dama a su casa, quiso dar declaraciones a la prensa, sobre su sentir ahora que ya no es gobernante.

Tampoco quiso referirse cuando minutos antes se le consultó su opinión sobre el discurso de Rodrigo Chaves, en el que el nuevo jerarca hizo alusión a lo dicho por él en su última rendición de cuentas.

Posiblemente a Alvarado, quien hace una semana argumentó que dejaba al casa ordenada, no le cayó bien que su exministro de Hacienda, ahora presidente, expresara que más bien llegará a Zapote “no solo a ordenar la casa, sino a reconstruirla”.

A su llegada, pasadas las 9 a. m. ,el ahora exmandatario recorrió el pasillo de abanderados, boy scouts, estudiantes y representaciones culturales, sonriente y mucho más relajado. El ingreso de Alvarado ocurrió apenas unos minutos después de que Chaves y su gabinete entraran y casi pisándole los talones venía el rey de España, Felipe VI.

El primer saludo se lo dedicó precisamente al grupo de guías y scouts: “Hola, siempre listos, gracias por todo”, dijo Alvarado mientras caminaba por última vez entre civiles, portando la banda presidencial.

En una de las cortas interacciones que tuvo con los medios, también mandó un saludo al pueblo nicaragüense, cuya delegación estuvo ausente en la ceremonia de cambio de mando.

“Ya corresponderá a él como jefe de Estado tomar las decisiones con esa relación bilateral tan importante, al hermano pueblo de Nicaragua, mi abrazo siempre de cariño y afecto, somos pueblos hermanos y siempre he lamentado lo que ha ocurrido allá con el régimen”, subrayó Alvarado.

El expresidente también repitió en múltiples ocasiones su agradecimiento al pueblo costarricense y alegó sentirse “muy contento”, por cómo se desarrollaba la fiesta democrática que tuvo lugar a puertas cerradas en el nuevo edificio legislativo y con apenas las delegaciones y grupos culturales y estudiantiles dedicados a los recibimientos en la Plaza de la Democracia.

“No ve qué lindo todos los chicos, las personas que bailan, estudiantes, dándoles la bienvenida a los dignatarios y a las delegaciones, en otros lugares todo aquello estaría con cuerpos militares y gente haciendo saludo marcial. En un tiempo que hay guerra en el mundo, ser nosotros este ejemplo es algo que tenemos que cuidar”, expresó.

Dobles también aprovechó la corta intervención para despedirse como primera dama.

“Servirles como primera dama ha sido un honor, un gran reto para mí por el que siempre estaré agradecida y a toda la gente que trabajó y que nos retroalimentó y que aportó para que las cosas sucedieran, agradecerles desde el fondo de mi corazón”, aseveró quien ocupó un puesto clave en el Gobierno de Alvarado, principalmente en lo relacionado con temas de transporte, movilidad y la región de Guanacaste.

Los saludos, fotos y agradecimientos acompañaron a Alvarado y a Dobles en todo el recorrido hasta las gradas para entrar al Congreso, donde se topó a la delegación panameña, encabezada por el presidente Laurentino Cortizo, al que saludó con una expresión que el exmandatario parece haber aprendido muy bien durante los años que vivió en el vecino país: ‘qué sopá my friend’, bromeó minutos antes de ingresar para entregar el símbolo presidencial.

Con un beso al escudo patrio y un rostro más conmovido, Alvarado se desprendió de esa banda tricolor, que luego le sería entregada (pues el nuevo presidente porta una nueva) y que dobló y resguardó hasta irse del recinto con su esposa.

Patricia Recio

Patricia Recio

Bachiller en Periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre temas de sociedad y servicios.

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