
La atención de un intento de suicidio ocurrido la noche de este sábado 4 de abril en Circunvalación Norte, en Montes de Oca, encendió las alertas sobre la capacidad de respuesta de las instituciones ante este tipo de emergencias en Costa Rica.
Domingo Argüello, alcalde de Montes de Oca, quien estuvo presente en el sitio, aseguró que la experiencia evidenció importantes vacíos en la coordinación y en los protocolos de actuación.
“En realidad fue una situación muy difícil que, pues, a uno como alcalde, en realidad, no lo preparan para esto”, expresó.
“En el caso de gobiernos locales donde hay Policía Municipal, el alcalde es el comandante jefe, por tanto, es la máxima autoridad a nivel de la policía. Sin embargo, siempre existe la parte de Fuerza Pública y están otras organizaciones. Está el Comité Municipal de Emergencias, pero va más hacia la línea de emergencias naturales, inundaciones, incendios, pero no tanto en el sentido de la salud mental como el caso que nos tocó vivir ayer”, recalcó.
La Nación consultó a la Cruz Roja y Cuerpo de Bomberos sobre los protocolos que tiene cada institución en la atención en estos casos, pero al cierre de esta nota se está a la espera de respuesta.
El mayor vacío: ¿quién habla con la persona en crisis?
De acuerdo con el jerarca, en el lugar se encontraban distintas instituciones como la Cruz Roja Costarricense, Cuerpo de Bomberos y Fuerza Pública, pero ninguna asumía la dirección integral de la situación y el abordaje a la persona en crisis.
“No hay realmente alguien que liderara, sino que cada uno cumple con lo que le toca”, relató.
Ante ese escenario, Argüello decidió asumir un rol de coordinación, respetando las funciones técnicas de cada cuerpo de socorro.
Uno de los puntos más críticos, precisó, fue la ausencia de personal especializado para comunicarse con la persona en riesgo. El alcalde detalló que, en medio de la tensión, distintas personas intentaron intervenir sin claridad sobre quién debía hacerlo.
“Hablaron con ella los de Cruz Roja, otra persona que pasaba le habló de Dios... Yo llegué y le dije: ‘Hola, soy el alcalde. ¿En qué puedo ayudarte?’. Pero uno tiene el temor de decir algo que pueda afectar negativamente”, narró.
Incluso, mencionó que la mujer solicitó que llamaran al presentador de Teletica, Édgar Silva, quien está fuera del país, pero de igual forma atendió la llamada y trató de ayudar.
Finalmente, pese a la intervención del alcalde y los cuerpos de emergencia, la mujer fue trasladada a un centro médico con varias heridas tras caer desde el puente.
Sin protocolo unificado en el sitio
Argüello señaló que, pese a la presencia de cuerpos de emergencia, no existe un protocolo claro y unificado para este tipo de situaciones.
“Ahí me di cuenta de que no, que no había. O sea, que en realidad, Fuerza Pública no tiene una persona para eso... El OIJ está solo si es un caso delictivo... Cruz Roja no tiene una persona para eso...”, afirmó.
Esta falta de claridad también se reflejó en la toma de decisiones en el sitio.
“Llegaron unas personas que eran amistades de la persona que estaba ahí subida. Entonces, una gente decía, ‘sí, que pasen.’ ‘No, porque es que no. ¿Y quién asume la responsabilidad?’ Y ahí yo me quedé (pensando): ‘Bueno, sí. ¿Quién asume la responsabilidad?’”, cuestionó.

Protocolos existen, pero no están implementados
A nivel nacional, el Ministerio de Salud cuenta con lineamientos para el abordaje del comportamiento suicida que incluyen brigadas de primeros auxilios emocionales.
Entre las principales recomendaciones destacan:
Prevención:
- Capacitación para identificar señales de alerta.
- Promoción de la salud mental.
- Campañas educativas y comunitarias.
Durante la crisis:
- Actuar de forma inmediata, empática y sin juicios.
- Activar el sistema de emergencias 9-1-1.
- Brindar contención emocional inicial.
- Evitar dejar sola a la persona en riesgo.
Atención institucional:
- Crear brigadas de primeros auxilios emocionales.
- Definir quién lidera la intervención.
- Coordinar entre instituciones.
Después del evento:
- Dar seguimiento psicológico.
- Acompañar a familiares y personas cercanas.
- Evaluar fallas en la respuesta institucional.
No obstante, el alcalde reconoció que estos instrumentos no han aterrizado en los gobiernos locales.
“Eso tiene que reactivarse. Definitivamente, tiene que haber un protocolo donde se establezca quién es la persona que puede llegar a hablar, quién controla todo”, señaló.
Incluso señaló que existe desconocimiento sobre algunas estructuras existentes.
“De hecho, son las ILAIS (Instancias Locales para el Abordaje Integral del Riesgo Suicida). Pero, como lo digo, hasta hoy me entero de esto”, dijo, a la vez que explicó que no se trata de oficinas físicas, sino de comités que atienden estos casos, por lo que llegará este lunes a investigar más a fondo su funcionamiento.
Medidas urgentes en Montes de Oca tras lo ocurrido
Tras la emergencia, el alcalde confirmó que impulsará acciones inmediatas en el cantón.
- Infraestructura: Solicitará al Conavi el cierre o protección de la zona con barandas, similar a lo realizado en el puente sobre el río Virilla (puente Saprissa).
- Prevención: Reactivación del plan “Montes de Oca Abraza” para la atención de personas con problemas de salud mental, así como consultar con el Ministerio de Salud y crear un protocolo para saber cómo actuar en estos casos de emergencia.
“Definitivamente el tema de salud mental es algo que viene creciendo (...) Creo que es algo muy importante que las autoridades locales tengan una capacitación en este sentido y que en conjunto se trabaje cuál es el protocolo a seguir”, concluyó el alcalde.
Cifras de una problemática creciente
El contexto nacional refuerza la urgencia de estas medidas. Según datos del Ministerio de Salud a febrero de este año, durante el 2025 se registraron 4.016 intentos de suicidio en Costa Rica, lo que representa una tasa de 77,4 por cada 100.000 habitantes.
El perfil de los casos muestra una marcada brecha de género y edad:
- 66% de los intentos corresponden a mujeres.
- 34% corresponden a hombres.
- La población más vulnerable son las adolescentes y jóvenes de entre 10 y 19 años, con tasas hasta cuatro veces superiores a las de los hombres de su misma edad.
Por provincias, Puntarenas (97,5), Heredia (94,1) y Alajuela (82,7) presentan los índices de intentos más elevados del país.
