
Actualmente, cuando un bebé nace en Costa Rica, la esperanza de vida es que llegue hasta los 81,05 años: 78,57 si es hombre, u 83,53 años si es mujer. Sin embargo, este promedio nacional puede variar mucho según el cantón donde se nace o se vive la mayor parte del tiempo.
Por ejemplo, mientras en Montes de Oca, Palmares, Río Cuarto y Santo Domingo lo esperable es celebrar el cumpleaños número 85, en Montes de Oro lo normal es que las personas apenas lleguen a los 75,9 años. La diferencia es de más de nueve años entre ambos extremos.
Aunque la genética y las decisiones sobre el estilo de vida influyen en cuánto viva una persona, la esperanza de vida al nacer también depende de las condiciones que impulsen a un individuo a su desarrollo, así como de su acceso al sistema de salud.
El V Índice de Competitividad Nacional, elaborado por el Consejo de Promoción de la Competitividad, tomó los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) durante los últimos cinco años y comparó cada cantón.
En resumen: 51 cantones de Costa Rica (el 62,2%) superan la esperanza de vida nacional, pero 31 están por debajo.

Andrés Fernández Arauz, economista del Consejo y coordinador del informe, señaló que este indicador es uno de los tres de la dimensión salud, también conformada por la mortalidad infantil y el embarazo en la adolescencia, y es clave para determinar el acceso de las personas a los servicios de salud y desarrollo, así como al nivel de equidad o inequidad.
“Esto refleja inequidades muy importantes, que deben llamar a la acción”, dijo en entrevista con La Nación.
Cuando el INEC analizó esperanza de vida por provincia en junio pasado, se vio que, en términos generales, la vida es más larga en las provincias centrales y es más corta en las costas. No obstante, ahora, con este análisis cantonal, se desnudan diferencias a lo interno de las provincias: se potencian cantones costeros con buen desempeño, como Nandayure, y se ponen al descubierto cantones centrales con una vida más corta, como Mora y San Isidro.
Revisando la esperanza de vida en los cantones
Entre los primeros lugares, Montes de Oca y Santo Domingo ya habían sido identificados por el INEC en el grupo de los más envejecidos, dado que no solo tienen una esperanza de vida al nacer muy alta, sino que también una baja fecundidad y una población menor de 15 años pequeña, según relató en una entrevista anterior Olga Araya Umaña, coordinadora de la Unidad de Estadísticas Demográficas del INEC.
Montes de Oca, Santo Domingo y Nandayure, otro de los cantones con alta esperanza de vida, figuran dentro de los diez cantones con mayor población de 80 años o más.
En el caso de Río Cuarto, es uno de los diez con menor mortalidad infantil (muertes en el primer año de vida según la cantidad de nacimientos).
Al contrario, Montes de Oro, municipio puntarenense con la menor espenza de vida en Costa Rica, el informe identificó que tiene un problema de alta mortalidad infantil.
¿Y las zonas azules?
Uno de los factores que llama la atención es que, entre los cantones con mayores esperanza de vida, solo hay uno de los cinco municipios de la llamada Zona Azul de longevidad de la Península de Nicoya. Se trata de Nandayure, en el puesto ocho.
En cambio, uno de los cantones de esa misma zona azul, Hojancha, está entre los diez con menor esperanza de vida.
Aunque sí hay personas muy longevas en estos lugares y que superan los 100 años, no todas las personas logran vidas centenarias.
La esperanza de vida es un promedio en un lugar determinado, las zonas azules son comunidades con características determinadas dentro de esos lugares. Por ejemplo, según datos del INEC, Hojancha también está entre los diez cantones con mayor población de 80 años o más.
Cambios en cinco años en la esperanza de vida
Los indicadores de un solo año son importantes, pero no deben tomarse como una estadística decisiva porque podrían responder a sucesos puntuales en determinado año. Por ello, el índice tomó en cuenta los años de 2020 a 2024, los estudió por separado y analizó su evolución.
Mientras hay cantones que en este periodo aumentaron casi cinco años, otros perdieron una cantidad similar o mayor.

Nandayure, Santo Domingo, Tibás, La Unión y Río Cuarto lograron establecerse entre los primeros diez, dado que fueron de los que dieron mayores saltos a favor de su esperanza de vida en el último lustro.
Otros cantones, como Oreamuno, pese a su avance todavía no se logró colar en los primeros diez del año pasado.
Lo contrario sucede en los cantones que más bien han experimentado un mayor descenso en su expectativa de vida. Lo sucedido en los últimos años en Parrita, Hojancha, Orotina y Talamanca los posicionó el año pasado en los cantones con menor esperanza.
Pero esto es también señal de que deben observarse las situaciones en Dota, Mora y Zarcero, por ejemplo, para evitar que ingresen a los diez con menor expectativa al nacer.
Las lecciones de la esperanza de vida cantonal
Araya y Fernández coinciden en que esto no se trata de simplemente alargar la vida por alargarla, sino de dar las condiciones para que las personas puedan vivir la mayor cantidad de años posible con calidad de vida.
Para ello, es necesario dar acceso a los servicios de salud, tanto a nivel preventivo como curativo, pero también acceso a alimentación de calidad, a la seguridad y una vida libre de violencia, así como a espacios para realizar actividad física y en sitios de recreación donde puedan convivir con las personas más cercanas.

Que haya cantones con esperanzas de vida cinco años superiores al promedio nacional, pero también otros donde la expectativa al nacer es cinco años menor, también habla de inequidades que deben atenderse y saber dónde están los cantones con mayores falencias da pistas hacia dónde actuar, no solo en los gobiernos locales, sino también a nivel nacional.
El informe evidenció estas diferencias no solo para crear su índice, sino para que cada gobierno local y comunidad, así como los tomadores de decisión a nivel nacional, puedan tener estas referencias para la creación de programas y de políticas públicas y concentrarse en mejorar sus condiciones.

