
Una turista canadiense afirma que fue detenida durante 24 horas y que se le negó el ingreso a Costa Rica debido a que su pasaporte presentaba un daño menor, según reportó este martes la cadena canadiense CTV News.
Andie Field, vecina de Georgetown, en Halton Hills (provincia de Ontario), viajó el pasado 13 de noviembre junto con su prometido, Jayson Tate, para celebrar un aniversario.
Ambos aterrizaron en el aeropuerto internacional Daniel Oduber, en Liberia, Guanacaste. Sin embargo, según relató la extranjera, funcionarios migratorios determinaron que su pasaporte estaba “demasiado dañado” para autorizar su entrada, según reportó CTV News.
Field aseguró a ese medio que el documento tenía “una pequeña rasgadura” en una esquina, producto de la mordida de un cachorro, y que con ese pasaporte había viajado sin problemas durante cinco años a siete países.
“Creo que nos topamos con alguien que tuvo un mal día y quiso demostrar algo”, declaró Field a la televisora canadiense.
La Nación consultó este martes a la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) cuáles fueron los criterios específicos para considerar inválido un pasaporte.
La entidad indicó que, en este caso particular, los aeropuertos internacionales cuentan con dispositivos para la lectura mecánica o digital del pasaporte. En el caso de un pasaporte de lectura mecánica, no debe tener daño en el área por donde se lee, y en el pasaporte digital, donde está el chip.
“En el caso en cuestión, el pasaporte de la persona tenía dañada la zona de lectura mecánica, por lo que, con fundamento en los artículos 61 y 64 de la Ley General de Migración y Extranjería, se procede a rechazar su ingreso a Costa Rica”, precisó la DGME.
Gastos inesperados
Según Field, al llegar a Liberia, ella fue retenida y trasladada a un área de detención migratoria, mientras que su pareja sí recibió autorización para permanecer en el país.
“Nos separaron. Él pudo entrar, pero yo no. A él lo escoltaron a la salida y le dijeron que resolviera cómo seguir, y a mí me llevaron a una celda”, afirmó la canadiense.
La DGME negó la detención de la visitante.
En el rechazo ejecutado, la persona no quedó detenida, sino que, de forma inmediata, fue puesta a las órdenes de la aerolínea para el abordaje en el próximo vuelo comercial, indicó la institución.
“Sin embargo, en esta ocasión, fue la aerolínea la que solicitó el uso de los cuartos de inadmisibles disponibles en las terminales, ya que el vuelo disponible sería hasta el día siguiente”, agregó Migración y Extranjería.
Tate manifestó que intentaron mantener la calma, pero que la situación “se salió de control”.
“Cada vez que intentábamos hablar con ellos, nos levantaban una pared”, dijo.
La pareja explicó que, al intentar regresar a Toronto, compraron boletos para un vuelo el mismo día, pero fueron informados de que ya no podían abordarlo. Debieron adquirir dos tiquetes adicionales para el día siguiente.
La pareja sostuvo que su viaje, originalmente presupuestado en unos $2.000, terminó costando cerca de $8.000, por los boletos de emergencia y otros gastos asociados al rechazo del ingreso.
Field aseguró que las autoridades la sometieron a un proceso similar al de una persona arrestada. “Me procesaron como a una criminal. Tomaron todos mis datos, hasta mi saliva. Me trataron como si hubiera hecho algo malo”, finalizó.
