
El anuncio de un asueto para el sector público genera dudas entre trabajadores del ámbito privado sobre sus obligaciones laborales. La normativa vigente establece que esta medida no aplica de forma automática a empresas privadas, por lo que la operación regular puede mantenerse.
Según Ronald Gutiérrez, socio de BDS Asesores, las empresas privadas mantienen la facultad de operar con normalidad, lo que implica que las personas trabajadoras deben cumplir su jornada habitual. La decisión de otorgar el día libre no es obligatoria para el sector privado.
Ante este tipo de medidas, Gutiérrez recomienda a las organizaciones analizar posibles efectos operativos. Factores como movilidad, logística y prestación de servicios pueden verse impactados, especialmente en zonas donde se concentran actividades oficiales.
Como parte de la planificación, las empresas pueden aplicar ajustes. Entre ellos destacan el teletrabajo, cambios de horario o esquemas flexibles, según las necesidades del negocio.
En cuanto a los trabajadores, la normativa es clara. No pueden negarse a asistir a su lugar de trabajo por la existencia de un asueto, salvo que exista autorización previa del empleador o un acuerdo formal.