Daniela Cerdas E.. 21 febrero
La intención es que los docentes del futuro salgan de las universidades con una sólida formación para encarar los nuevos retos. En la imagen, las profesoras Alejandra Villalobos (blusa clara de tirantes) y Carmen Mendez, de la Escuela María Vargas, en Alajuela, trabajan en un proyecto de apoyo en lectoescritura. Foto: Jorge Castillo
La intención es que los docentes del futuro salgan de las universidades con una sólida formación para encarar los nuevos retos. En la imagen, las profesoras Alejandra Villalobos (blusa clara de tirantes) y Carmen Mendez, de la Escuela María Vargas, en Alajuela, trabajan en un proyecto de apoyo en lectoescritura. Foto: Jorge Castillo

El “docente deseable” para Costa Rica deberá tener al menos once condiciones y características para atender las nuevas realidades de los estudiantes y del entorno nacional.

Así lo establece el perfil aprobado y plasmado en un documento por parte de las autoridades educativas del país incluidos el Consejo Superior de Educación (CSE), el Ministerio de Educación Pública (MEP) y el Consejo Nacional de Rectores (Conare). También participaron el Estado de la Educación, el Colegio de Licenciados y Profesores, el Sistema Nacional de Acreditación de Educación Superior (Sinaes), la Unidad de Rectores de las Universidades Privadas, (UNIRE) y el Servicio Civil.

Este perfil dado a conocer hoy viernes, es el primer paso para establecer el Marco Nacional de Cualificaciones para las Carreras de Educación, el cual definirá los conocimientos y habilidades para cada una de las especialidades.

El perfil general establece la formación que deberá tener un profesional en educación al salir de las aulas universitarias para que ayuden eficazmente a solucionar “el problema de la calidad de la educación costarricense”.

Por esta razón, ese perfil que incluye habilidades generales deberá ser considerado por los centros de enseñanza superior.

Así un graduado en una carrera de educación debe conocer los programas oficiales del MEP y estar en capacidad de aplicarlos en distintos contextos sociales y culturales.

Además, deben dominar los enfoques y las didácticas de enseñanza específicas de sus saberes y generar en sus alumnos capacidades de pensamiento complejo: indagar, reflexionar, razonar y argumentar sobre algún tema de estudio o de interés nacional, plantear y resolver problemas, conectar, comunicar y representar ideas.

Se requiere un educador capaz de reflexionar críticamente sobre su práctica educativa y realizar investigaciones y acciones que les permitan seguir creciendo como educadores y profesionales.

El VII Informe del Estado de la Educación, dado a conocer el año pasado, alertó que al 73% de los docentes no les gusta leer ni fomentan ese hábito en los niños. Es por eso que las autoridades piden educadores que sepan ser lectores y sean capaces de promover la comprensión lectora y las habilidades comunicativas de los estudiantes.

Solicitan profesionales que manejen un segundo idioma y posean conocimientos de los principales avances y hallazgos más recientes de las neurociencias.

También se requiere que utilicen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para estimular la curiosidad de los estudiantes, la indagación y el trabajo colaborativo con sus compañeros.

El país necesita docentes líderes, innovadores, propositivos, capaces de estimular, promover y guiar los procesos de aprendizaje de sus estudiantes y adaptarse a sus necesidades. Además que medien en el conocimiento para que sus estudiantes comprendan las ideas de una manera profunda y operar con ellas de modo efectivo y resolver problemas en contextos reales.

Para cada especialidad

El Marco de Cualificaciones aplicará para la mayoría de las especialidades en educación como: Educación Preescolar, Educación para I y II ciclos de la Educación General Básica (incluye las asignaturas de Matemáticas, Ciencias, Estudios Sociales y Español), Educación Especial, Administración Educativa, Orientación Educativa y Enseñanza del Español.

Además, para las carreras Enseñanza del Inglés, Enseñanza del Francés, Enseñanza de las Ciencias Generales, Enseñanza de la Física, Enseñanza de la Química, Enseñanza de la Biología, Enseñanza de las Matemáticas y Enseñanza de los Estudios Sociales y la Educación Cívica.

Fabio Hernández, representante del Consejo Nacional de Rectores (Conare) en la comisión de trabajo, explicó que este viernes se presentó la metodología, justificación, cronograma de trabajo, los objetivos del Marco.

Esperan que durante este año, se definan los conocimientos, habilidades blandas y competencias que debe tener cada graduado en cada una de las carreras. Luego, se espera su implementación.

El objetivo de esta reforma, según el documento, es: lograr docentes de calidad en las aulas.

Este perfil de “docente ideal” que se definió será vital en el reclutamiento de nuevos educadores; implicará un cambio en los instrumentos de contratación de la Dirección General de Servicio Civil que selecciona el personal del MEP, principal reclutador de educadores.

Esto, además, conlleva a que las universidades, tanto públicas como privadas, reformen sus programas de estudio para que los graduados cumplan este perfil de salida. Si no lo hacen, los graduados estarán en desventaja con las que sí lo hicieron.

Según los especialistas, todas las áreas profesionales demandan calidad. Sin embargo, de los profesionales en el campo de la educación se esperan altos niveles por el rol que asumen en la sociedad.

“Son formadores de ciudadanos, responsables de toda una población estudiantil en las distintas fases educativas, de cuya formación depende la calidad de la sociedad en cuanto a justicia, equidad, igualdad y modelo democrático. Los profesionales en Educación representan la base de todo el sistema educativo de cualquier país”, explica el Marco Nacional de Cualificaciones.

Cuestionable calidad

El “problema de la calidad de la educación costarricense” fue la principal justificación de las autoridades para proponer esta reforma.

Según los especialistas, el número de graduados en carreras de Educación ha aumentado notablemente en los últimos veinticinco años. Se gradúan unos 10.000 profesionales en Educación al año en 259 carreras, de las cuales solo quince están acreditadas.

Además, ni el MEP ni el Colypro aplican ningún tipo de pruebas, bien sea para contratación o para ejercer la profesión; solamente se pide el título y estar inscritos en el colegio profesional. Este jueves, los diputados dictaminaron un proyecto de ley que establece la obligatoriedad de una prueba de idoneidad como requisito para ser contratados en el Ministerio, justamente en aras de llenar este vacío.

"Por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que “existen claras evidencias de deficiencias de conocimientos en los docentes. El bajo nivel de conocimiento docente en materias básicas señala serias debilidades en la selección inicial y preparación de docentes”, indicó el documento.

Por último, en cuanto a los estudiantes, los especialistas consideran que el “pobre” desempeño en las pruebas PISA (Programa Internacional para Evaluación de los Estudiantes) demuestra un problema de “mala calidad en la Educación”.

Según el último resultado de PISA, dado conocer el año pasado, en Lectura, la calificación obtenida, en 2018, por Costa Rica fue de 426, un punto menos que en 2015 (427) y 10 menos que en 2012 (436).

En Matemáticas, la situación no es distinta. El país obtuvo una calificación de 402; en 2015, fue de 400, mientras que en 2012 consiguió 406.

Por último, en Ciencias, Costa Rica obtuvo 416 puntos, cuatro menos que hace tres años (420) y once menos que en 2012 (427).

Otra de las justificaciones para la reforma, es que el sistema actual de selección de docentes y otros profesionales en Educación, data de 1970, y le da mucha importancia a la profesionalización de estos y no tanto a su desempeño en el aula como educador, o en la institución educativa como profesional en Educación, ni a la correspondencia de sus perfiles de egreso con las necesidades actuales de la Educación.

“La profesionalización ya no es un problema en Costa Rica, pero sí lo es la calidad de la formación. Efectivamente, la vigente Ley de Carrera Docente fue elaborada en 1970 en un contexto histórico y social muy diferente al actual. El diploma es casi lo único que toma en cuenta el sistema anterior y deja de lado muchas cualidades deseables de los profesionales en Educación.

Es necesario el establecimiento de instrumentos adecuados para la contratación de profesionales en Educación, los cuales no podrían existir sin un marco de resultados de aprendizaje claramente establecidos para cada una de las carreras”, indicaron los especialistas.