Educación

Diagnóstico de UCR a estudiantes de primer ingreso confirma desastre en Matemática

El 90% (2.558) obtuvo calificaciones que oscilan entre 10 y 50 de 100 puntos; especialista considera que en secundaria se da un uso ‘indiscriminado’ la calculadora

De 2.838 alumnos de primer ingreso de la Universidad de Costa Rica (UCR) que a inicios de este año realizaron el diagnóstico de Matemática, solo el 4% (116) logró pasar el examen con una nota mayor o igual a 70.Entretanto, el 90% (2.558) de los jóvenes obtuvo calificaciones que oscilaron entre 10 y 50 puntos de 100.

Estos fueron los resultados que dio a conocer la UCR, el lunes, del Diagnóstico Matemático (DIMA), realizado por la Escuela de Matemática para los alumnos que desean seguir alguna carrera en esa universidad. La prueba examina si los estudiantes cuentan con las bases necesarias para enfrentar los cursos de precálculo y cálculo de ese centro de estudios.

La distribución de las notas obtenidas por los alumnos en dicha evaluación refleja el desastre de resultados del país en la enseñanza en primaria y secundaria de esta disciplina.

Por ejemplo, de los 2.838 muchachos, 205 (6,2%) sacaron entre un 10 y un 20 de nota. Otros 1.068 (37,7%) obtuvieron entre un 21 y 30. Además, 963 (34%) entre un 31 y un 40 y 322 (12,3%) entre un 41 y un 50.

Para la UCR, este es uno de los síntomas más notables de las deficiencias que arrastran los alumnos recién llegados a la educación universitaria. El problema es que los estudiantes que opten por carreras en áreas de salud, Ingeniería, Economía, Química, Física, Geología y Geografía requieren aprobar varios cursos de Matemática.

“Las cifras son elocuentes y muestran una realidad que los jóvenes arrastran desde la primaria y la secundaria. A criterio de los especialistas de la UCR, la deficiente formación en Matemática, que representa un gran abismo entre el colegio y la universidad, se ha venido profundizando en los últimos años, inclusive desde antes de la crisis sanitaria”, indicó la UCR en el análisis de los resultados.

“La problemática estaba en su hervor máximo antes de la pandemia”, afirmó Floria Arias, directora del Departamento de Educación Matemática de dicha escuela.

De acuerdo con los resultados, los jóvenes de las últimas generaciones que ingresan a la Universidad no tienen ni las habilidades ni los conocimientos en álgebra, funciones, geometría y estadística básicas. Tampoco poseen una buena comprensión lectora, habilidades de expresión escrita y verbal y de trabajo en equipo, que son indispensables durante la preparación universitaria y profesional. A esto se suma, recalcó Arias, el hecho de que la tecnología no la utilizan como fuente de conocimiento y aprendizaje.

Para la docente, los alumnos llegan a la universidad con una idea muy diferente a la concepción universitaria sobre qué es Matemática, cómo se aprende y se estudia. Advirtió que la formación en esta área en la secundaria es “sumamente algorítmica, mecánica y memorística. Además, con un uso indiscriminado de la calculadora”.

“Los tiempos asignados para la enseñanza de la Matemática no permiten el cumplimiento de la metodología de trabajo por medio de la resolución de problemas, que propone el nuevo programa (establecido en 2012)”, puntualizó Arias.

Mostró preocupación de que se priorice la atención de contenidos en vez del desarrollo de habilidades y de la construcción del conocimiento que le permita al estudiante enfrentarse luego a un trabajo más independiente de aprendizaje.

“Estamos graduando a docentes de Matemática que no tienen el conocimiento para ser profesionales independientes, creadores de buenas situaciones de aprendizaje y críticos de los programas y textos”, advirtió la especialista.

Se ha identificado también que los jóvenes no desarrollan en su etapa escolar y colegial, la responsabilidad sobre su autoformación y la autogestión del aprendizaje y de la información, lo cual, a juicio de Arias, “es grave”.

Según la UCR, las principales consecuencias que saltan a la vista ante la baja promoción en los cursos de Matemática son, en primer lugar, que los alumnos desisten de estudiar la carrera que habían planeado o abandonan las aulas universitarias.

Esta fue precisamente la suerte que corrió Francisco Hidalgo Porras, quien procedía de un colegio público de zona rural. Aunque logró pasar precálculo, los problemas vinieron después con el curso introductorio de la carrera.

“Nunca fui mal estudiante, siempre me gustó bastante la Matemática y cuando iba a ingresar a la UCR pensé en estudiar Ciencias Actuariales, una carrera muy fuerte en Matemática. Pero en ese paso hubo un cambio bastante drástico del concepto que yo tenía de lo que es Matemática y a lo que me enfrenté. Nunca pensé que el cambio iba a ser tan grande”, comentó relató.

En criterio de Daniel Mena, coordinador de la prueba, “esta problemática les mina la confianza y la autoestima. Hay personas que ni siquiera completan la primera evaluación del curso de precálculo”.

Los especialistas consideran que a la Universidad le hace falta efectuar una lectura del perfil de ingreso de los estudiantes e implementar un plan de transición.

Afirmó que, con ese objetivo, la Escuela de Matemática se ha reunido desde el 2020 con autoridades y direcciones de las escuelas cuyos alumnos requieren cursos de Matemática. La mayor urgencia la representan las generaciones de 2022 y 2023.

Daniela Cerdas E.

Daniela Cerdas E.

Bachiller en periodismo, estudiante de Derecho. Cobertura de la temática educativa del país desde 2015. Redactora del año La Nación, 2018.

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