
El acceso de niños y niñas pequeños a la educación es cada vez más común en Costa Rica. Algunos centros educativos privados ofrecen más que solamente un servicio de guardería: hoy acercan a los pequeños de entre dos y tres años al aprendizaje. Desde este 2026, el Ministerio de Educación Pública (MEP) inició un plan piloto mediante el cual algunos infantes de tres años empezaron la educación preescolar en Interactivo I.
Aunque el acceso a la educación temprana es necesario, en Costa Rica no es accesible para todos los niños y niñas. En centros educativos privados, el costo puede llegar a ¢350.000 y a nivel público apenas unos niños la están recibiendo.
El Informe Estado de la Educación (EE) ha afirmado que “la educación temprana constituye una herramienta fundamental para lograr un buen comienzo en la vida de las personas”. En esa línea, el investigador del EE, Dagoberto Murillo, habló de la importancia de que los niños más pequeños tengan acceso al sistema educativo.
Murillo indicó que antes de los cuatro años, que es cuando los pequeños ingresan oficialmente a la educación pública en Costa Rica, los niños son capaces de desarrollar enormemente su potencial y que cuando no se incorporan al sistema educativo, se están perdiendo oportunidades. Por ello, enfatiza la importancia de que el MEP genere el acceso para que más infantes tengan acceso a la educación y que así se reduzca la desigualdad de origen.
En febrero, cuando se anunció que la educación preescolar para niños de tres años se impartiría en tres Cen-Cinai, 50 centros educativos públicos y 31 centros privados, el ministro de Educación, Leonardo Sánchez Hernández, comentó que la evidencia científica revela que si un pequeño empieza a interactuar con la educación desde los tres años, cuando llegue a la escuela sus bases serán diferentes y tendrá más competencias para la lectoescritura.
“Porque el estímulo que se da desde los tres años va paulatinamente enfocado a eso, a que el estudiante vaya conociendo, interactuando con letras, con palabras, con sonidos y cuando llegue ya a primaria tenga las competencias más robustas para aprender a leer y a escribir”, comentó esa vez.
Actualmente, la educación preescolar en Costa Rica inicia a los cuatro años con el Ciclo Materno Infantil. A los cinco años, los niños entran al Ciclo de Transición.
“En la primera infancia la plasticidad cerebral del chico para crear redes neuronales es muy alta para potenciar el desarrollo cognitivo. Entonces uno puede aprovechar la introducción de un segundo idioma en edades tempranas y tendría enormes avances”
— Dagoberto Murillo, investigador del Informe Estado de la Educación
Así es la educación temprana en Costa Rica
Marcela es madre de una pequeña de tres años que asiste “al kínder” desde que tiene 11 meses. Cuenta que en este tiempo su hija ha recibido aprendizajes mediante diferentes clases y que ahora es más independiente. La pequeña, hoy de tres años, acude a un centro educativo que trabaja con el método Montessori, donde se ofrecen los servicios no como guardería, sino como una experiencia de educación y aprendizaje.
La madre, quien solicitó el resguardo de su identidad, encuentra en esta alternativa el beneficio de que su hija tenga acceso a la educación temprana mientras ella continúa desempeñándose en su profesión. Además, cuando estudió psicología, se convenció de que la estimulación temprana hace una diferencia “muy grande” en el desarrollo de la niñez.
“Me parece importante que tenga este acceso al aprendizaje porque siento que ella va encaminada y con mejores herramientas hacia la escuela y el colegio a diferencia de si no hubiera tenido este estímulo. (...) Lo más importante es darle una buena educación”, contó la mujer.
La niña asiste de lunes a viernes a clases de 8 a. m. a 3 p. m. y con almuerzos incluidos, la inversión mensual ronda los ¢350.000.
Sobre el tipo de educación que reciben los niños más pequeños, el centro educativo IPICIM, ubicado en Moravia, oferta en su sitio web el programa Honey Bees-Maternal, para infantes de dos y tres años. Afirman que crean un puente de transición a preescolar. Afirman utilizar metodologías lúdicas que generan contenidos lingüísticos, de movimiento, música y arte, lo que estimularía una mayor plasticidad neuronal.
“Nuestro objetivo es enriquecer el desarrollo del niño a través de la experimentación y el descubrimiento, mediante el juego”, indica el centro educativo acreditado por el MEP.
Asimismo, afirman que las aulas en las que fomentan el aprendizaje no son tradicionales, sino que el espacio, además de ser flexible, es innovador, lleno de color y estimulación visual con estaciones de juego y movimiento.
En el centro educativo ofrecen lecciones de música, ciencias, matemáticas, entre otros, y la mayoría de clases se imparten en inglés.
La mensualidad en este centro educativo dependerá de si los niños asisten en jornada corta o larga y de cuántos días vayan a la semana, el rango de la mensualidad oscila en ¢302.000.
En el caso de la educación pública, la viceministra Académica del MEP, María Alexandra Ulate Espinoza, indicó en julio que las maestras de los estudiantes de tres años les enseñan mediante “una mediación pedagógica innovadora que promueve el desarrollo de habilidades”.
El ministro Sánchez indicó en febrero que se creó un currículum adaptado para los estudiantes de tres años y que el plan del ministerio es ir aumentando la cobertura.
La Nación envió consultas al MEP relacionadas con el ingreso de más niños y niñas de tres años a la educación preescolar; sin embargo, al cierre de esta nota no se obtuvo respuesta.

¿Hay un riesgo en que los niños accedan a la educación tan temprano?
Dora Hernández Vargas, coordinadora de la carrera de Pedagogía con énfasis en Educación Preescolar y Primera Infancia de la Universidad Nacional (UNA), explicó que cuando los espacios a los que acceden los niños pequeños son de calidad, pueden favorecer el desarrollo del lenguaje, la autonomía, la convivencia, la expresión de las emociones, la curiosidad, la creatividad y las capacidades cognitivas y motrices.
Agregó que también amplían las oportunidades de interacción con otras niñas, niños y personas adultas, permiten identificar oportunamente necesidades de apoyo y pueden contribuir a disminuir desigualdades de origen.
No obstante, afirmó que el riesgo en el acceso de la niñez a una educación muy temprana aparece cuando esta se convierte en una escolarización anticipada que podría reducir el tiempo destinado al juego, el movimiento, el descanso, la exploración y los vínculos afectivos esenciales durante los primeros años.
“La educación en edades tempranas sí es recomendable y puede ser beneficiosa. Lo que no se recomienda es trasladar a estas edades las prácticas propias de la escuela primaria: horarios rígidos, ejercicios repetitivos, enseñanza formal tradicional, presión por alcanzar resultados académicos o largos periodos en los que se espera que permanezcan sentados”, detalló la experta.
Afirmó que la escolarización antes de tiempo puede generar estrés, frustración y etiquetas innecesarias cuando se espera que todas las niñas y los niños aprendan de la misma manera y al mismo ritmo.
El investigador Dagoberto Murillo comentó que el acceso a la educación tiende a asociarse con procesos escolarizantes; empero, recalcó que el enfoque no se trata de que un niño sepa leer a los cuatro años, sino que acceda a estímulos lingüísticos y cognitivos acordes a su edad.
