Desde hace varias semanas, la incertidumbre acompaña a don José Vargas y a las decenas de gatos que cuida y alimenta en San José. con 67 años, este adulto mayor es un trabajador independiente y los ingresos que recibe los destina para alimentar a los animalitos abandonados en San José y el Mercado Borbón. Sin embargo, todo se ha complicado recientemente.
En marzo informamos que don Gato, como es conocido, necesitaba un milagro, pues debía dejar el lugar donde vivía junto a varios gatitos geriátricos.
Su sueño siempre ha sido tener un terreno abierto en el que los felinos pudieran estar tranquilos, esto no ha sido posible; de momento consiguió alquilar una bodega que acondicionó con camas, areneros y lo que los gatos que cuida necesitan. No obstante, estos no son los únicos animales que ayuda y aquí es donde su situación se vuelve compleja.
Alquilar la bodega representa un gasto mayor, antes no pagaba donde vivía porque era el cuidador y a esto se suma que en las inmediaciones del antiguo Cine Libano, en San José, han estado vendiendo propiedades y con las remodelaciones aparecen más y más gatos. Actualmente la cifra subió a 150. Antes atendía a 100.
Solo de la otrora Terminal 7-10 rescató a 12 gatitos, algunos requerían atención veterinaria urgente. Esos gastos también los cubre él, igualmente, solo.
Al no tener ingresos fijos, hacerle frente a su misión de ayudar y alimentar a tantos animales se hace cada vez más difícil para este adulto mayor, quien con pesar cuenta que ya no puede ir a darle de comer todos los días a los gatos que viven, sin dueño, en el Mercado Borbón.
“Trato de dejarles basante comida para que se la jueguen, les pongo agüita, pero ya no puedo ir todos los días, hace poco saqué a un gato que estaba muy enfermo y lo interné en una veterinaria, me permiten pagar la cuenta a pagos”, comentó.
En este momento, don Gato necesita 15 kilos de alimento diario para darles comida a todos los gatos, antes eran 10 kilos. Los ahorros que tenía, se gastaron en la atención de gatos enfermos. Aunque él lleva a castrar a los animales y alimenta felinos de todas las edades, en su albergue cuida a los mininos adultos mayores, que reconoce, son las más vulnerables.

Tres meses sin poder trabajar
La incertidumbre de don Gato se acrecienta en estos días de año nuevo debido a que deben hacerle una cirugía en el abdomen y la ingle y se estima que deba estar tres meses en reposo, tiempo en el que no podrá trabajar como electromecánico industrial. Estaba previsto que el 22 de diciembre tuviera sus exámenes preoperatorios.
“Pienso mucho en qué voy a hacer. Si tuviera plata para sobrevivir, pero en mi caso tengo que trabajar para sobrevivir y sobre todo, ayudarlos a ellos (los gatos abandonado)”, confió el adulto mayor.
Si usted gusta apoyar a don Gato, puede comunicarse con él al número 6083-2353. Este también funciona como sinpe móvil y aparece a nombre de José Luis de Jesús Vargas Arrieta.

Una misión de vida
José Vargas vive con sencillez porque su prioridad es ayudar a los gatos. Este señor es conocido en San José por su misión diaria de alimentar a felinos que, como muchos animales en abandono, sufren de indiferencia.
Cuando el sol se pone y empieza a oscurecer, no falta un trabajador o comerciante que salude a Don Gato y le avise que ya hay mininos esperándolo, de alguna manera aunque los animales no son de nadie, la responsabilidad se la delegan a él.
No faltan personas que lo llaman, no para ayudarlo, sino para pedirle que se encargue de más animales, y, aunque quisiera hacerlo, no puede.
En una zona calificada como peligrosa y en la que habita la desesperanza, él se mueve llevando vida a seres que no tienen noción del desprendimiento de una persona a la que muchos ya han calificado de “loco”. Él más bien se considera sensible. Tampoco siente que es un acumulador, porque aunque vive con 30 gatos, está anuente a entregarlos a adoptantes que garanticen que les darán buena vida.
“Por mis manos imagínese la cantidad de gatos que han pasado, si fuera un acumulador tendría 500, yo los doy en adopción. Los que tengo, como le decía, están viejitos, sin posibilidades de sobrevivir solos, después de rescatarlos y ayudarlos, yo no podría devolverlos a la calle”, aclaró.
