El costo de terminar la carretera a San Carlos aumentó en casi $200 millones, ocho años después de que se detuvo el contrato con el cual se ejecutaban las obras.
En 2018, cuando se concretó el finiquito con la empresa Sánchez Carvajal, tras más de 13 años de haber iniciado las obras, las autoridades de turno habían advertido de que se requerían alrededor de $300 millones para completar la carretera. Actualmente, concluir el proyecto requiere una inversión que rondaría los $500 millones.
Ese monto contempla los $199 millones con los que se adjudicó la construcción de 7,8 km de la punta sur a cargo de MECO y el tramo central, cuya adjudicación está cerca de refrendarse y será encargado a la empresa China Harbour Engineering Company (CHEC) por un monto que ronda los $300 millones, según la estimación del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
Para completar el tramo central y la llamada punta sur, el gobierno disponía de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por $225 millones aprobado por el gobierno anterior.
En la administración pasada se le sumaron $110 millones que originalmente eran para la ampliación del tramo Barranca y Limonal, en la Interamericana Norte. El movimiento dejó un total disponible de $335 millones para ambas secciones.
Sin embargo, para utilizar ese financiamiento, el proceso de licitación debía seguirse bajo las normas de ese organismo internacional, incluyendo la no objeción de la empresa seleccionada.
En el caso de la punta sur, la adjudicación a MECO se dio sin problemas y las obras recibieron orden de inicio en mayo del año pasado. No obstante, para el tramo central solo se recibió la oferta de la empresa china y transcurrió cerca de un año sin que el MOPT recibiera el visto bueno del BID.
Dicha situación llevó al MOPT a buscar el permiso de la Contraloría General de la República para trasladar la gestión de contratación a la normativa nacional y completar ese tramo con fondos nacionales.
En junio anterior, el ente contralor confirmó al MOPT que sí era posible realizar el cambio, pero debía cumplir una serie de requisitos. Entre estos, requería el visto bueno del BID y de la empresa, la certificación de la disponibilidad de recursos y la remisión del contrato para su refrendo a la CGR.
El miércoles anterior, durante la conferencia de prensa previa al Consejo de Gobierno, el jerarca del MOPT, Efraím Zeledón, se comprometió a firmar el contrato con CHEC en setiembre próximo para dar la orden de inicio antes de que finalice este año.
Según dijo, ya cuentan con la aprobación del BID y el visto bueno de la firma china y se están ultimando detalles con el Ministerio de Hacienda para asegurar el financiamiento de la obra.
Posteriormente, la Administración deberá “subir” toda la información del proyecto al Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop) para continuar el proceso bajo la normativa nacional.
El jerarca explicó a este diario, semanas atrás, que si bien la intención es financiar el proyecto con fondos nacionales, estos se irían inyectando en el presupuesto año con año.
Los trabajos en el tramo central comprenden la finalización de los 29 km entre La Abundancia de Ciudad Quesada y Sifón de San Ramón, bajo la clasificación de arteria principal rural con una velocidad de diseño de 60 km/h y dos carriles por sentido.
Además, incluye la construcción de siete puentes mayores, la rehabilitación de ocho puentes existentes, así como la reconstrucción de otras dos estructuras y obras complementarias.
El plazo de ejecución de estas obras, que se dividen en dos lotes, es de 40 meses en el caso de la primera sección y de 32 meses en la segunda.
Mientras tanto, la empresa a cargo de la punta sur tiene, según el contrato, un plazo de ocho meses para completar el diseño y de 20 meses para la construcción.
En ese trayecto se estimó una velocidad de diseño de 80 kilómetros por hora. Tendrá dos carriles por sentido e incluirá 13 estructuras mayores, entre puentes y pasos superiores e inferiores. Entre ellas se encuentra una estructura de más de 300 metros cuyo costo ronda los $20 millones.
Actualmente, la maquinaria avanza en al menos ocho frentes donde se ejecutan distintas labores para el trazado de la vía y el levantamiento de las estructuras.

Espera millonaria y eterna
La construcción de esta carretera por la que los vecinos de la zona norte llevan más de 50 años esperando se inició en 2005, cuando fue encargada a una empresa taiwanesa tras una donación y un préstamo de ese país asiático.
En ese entonces, el costo se estimó en $61 millones, pero solo contemplaba el tramo central entre Sifón de San Ramón y la Abundancia de Ciudad Quesada.
En 2008, luego de la ruptura de relaciones diplomáticas con ese país asiático, el proyecto pasó a manos de la constructora nacional Sánchez Carvajal y el nuevo monto se estimó en $91 millones, dejando por fuera nuevamente las conexiones de la punta sur y la punta norte.
En 2010, el gobierno confirmó un nuevo aumento en el costo del proyecto a $180 millones, al incluir la conexión hasta la Interamericana Norte y pasar la vía de dos a cuatro carriles.
En esa oportunidad, el entonces presidente de la República, Oscar Arias, prometió que la carretera estaría lista en 2012, incluyendo la conexión con Naranjo en la carretera Bernardo Soto.
En 2018, cuando se decidió no extender más el contrato con Sánchez Carvajal, debido a los múltiples atrasos y al aumento de los costos, solo se habían finalizado los 7 km correspondientes a la punta norte.
Para ese entonces, en el proyecto ya se habían invertido $184 millones, que representaban el 98% del presupuesto, mientras que la obra quedaba con un avance inferior al 60%.

Tras esa suspensión, el MOPT inició desde cero el proceso de estructuración del proyecto a fin de buscar soluciones a problemas geológicos y ambientales, por lo que las nuevas licitaciones se concretaron hasta el gobierno pasado.
La Nación consultó al jerarca del MOPT si el aumento en el costo responde a dichos cambios posteriores, así como a los atrasos en la nueva licitación. Al cierre de esta publicación, no se tuvo respuesta.
