Ninguna dificultad ni limitación pudo aplacar el ímpetu de Billy Orozco Brenes, un joven que nació con parálisis cerebral y que nunca permitió que su discapacidad se convirtiera en un impedimento para conquistar sus metas. Su papá y su mamá formaron a un ser independiente que se convenció de que con esfuerzo podía ser lo que quisiera, un arquitecto, por ejemplo.
A finales de abril, Billy se graduó como Licenciado en Arquitectura de la Universidad Latina, casa de educación superior privada que lo becó y ayudó a cumplir con su cometido de cursar esa carrera. Fue en el 2017 cuando este vecino de Moravia se convirtió en notica: su historia apareció en La Nación porque se convirtió en el primer estudiante en hacer y aprobar todos los exámenes de bachillerato usando una computadora.
“En la Universidad de Costa Rica (UCR) no me dejaron hacer el examen con computadora, fue difícil. Yo solo quiero que una universidad me acepte, cualquiera, la que sea. Yo quiero ir a la universidad a estudiar arquitectura, pero tiene que tener adecuación de acceso para mí. O tal vez una beca”, dijo el joven hace nueve años.
Para su fortuna, las puertas de una universidad se le abrieron y hoy logró lo que por tantos años anheló y por lo que trabajó. No fue tan sencillo, pero gracias a su entereza, apoyo de su familia y de su alma mater, hoy es posible.
Por su condición de discapacidad, Billy tiene movilidad limitada; sin embargo, a nivel cognitivo es una persona sobresaliente. Cuando estudió en el Colegio Técnico Profesional (CTP) Abelardo Bonilla, en Moravia, se convirtió en el mejor promedio en Física Matemática.
“Gracias a Dios y a mis padres porque ellos me ayudaron mucho desde pequeño y nunca me sobreprotegieron; además, desde la etapa del kínder yo asistía a escuelas normales como cualquier otra persona y eso me ayudó mucho”, contó Billy.
Cursar la carrera fue posible gracias a que desde el inicio tuvo la posibilidad de realizar todos los trabajos y proyectos en una computadora.
“Por mi discapacidad yo no puedo realizar nada en físico”, contó.
Un sueño que empezó jugando con bloques de madera
Billy confía que conseguir su objetivo significa mucho para él. Siente que con su historia puede demostrarle al mundo de que aunque “existan dificultades y limitaciones, todo se puede lograr”. Los obstáculos que resalta de estos años universitarios fueron el transporte y la lluvia, por estos motivos algunas veces no podía ir a clases.
El arquitecto se siente satisfecho al mirar atrás y rememorar una infancia en la que admiraba la labor de su papá, Christian Orozco, como constructor y trabajador del campo, entonces se inspiró y vaticinó un futuro como arquitecto.
A partir de los dibujos de casas y edificios con los que se entretenía, Billy empezó a practicar y replicaba los diseños con legos y bloques de madera.
Actualmente, Billy trabaja para la empresa América Ingeniería y Arquitectura. Su propósito es continuar aprendiendo, crecer en su profesión y poder formar su propia empresa de arquitectura.
Entre sus aspiraciones, este muchacho, fan del fútbol, de la música y los videojuegos, está poder inspirar a otras personas a materializar sus sueños.
“Me inspira mucho Dios y poder dejar una huella en la arquitectura a pesar de mi discapacidad”, contó Billy, satisfecho, luego de cumplirle el sueño a un niño al que ningún prejuicio pudo detener.

