Un cohete hecho por estudiantes de la Universidad de Costa Rica (UCR) participará en el Baja Rocket 2026, una competencia internacional de ingeniería aeroespacial organizada por la Asociación Nacional de Actividades Espaciales de México (ANAEM).
De acuerdo con un comunicado de la institución, el vehículo, bautizado como Miravalles, mide 2,18 metros de longitud, pesa 12 kilogramos y alcanza una velocidad de hasta 125 metros por segundo.
El centro educativo detalló que el desarrollo tomó casi un año de trabajo a cargo de 35 universitarios de diversas disciplinas, integrantes del Costa Rican Aerospace Team for Experimental Rocketry (Cráter), grupo adscrito al Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA) de la UCR.
Una delegación de 12 jóvenes costarricenses asistirá a la contienda, la cual se efectuará desde hoy 7 de octubre al 11 de octubre en Laguna Salada, Baja California, México.
“Costa Rica es el único país de Centroamérica que logró participar en el Baja Rocket 2026. De nuestro país van dos equipos y nosotros somos uno de ellos. Competiremos con otros 50 grupos, aproximadamente, muchos de ellos mexicanos”, manifestó Melanny López, estudiante de Ingeniería Mecánica y una de las líderes de la agrupación.
La UCR indicó que a excepción del motor, casi la totalidad del cohete fue diseñada y fabricada en los laboratorios de la Facultad de Ingeniería de la UCR.
Para la propulsión, el prototipo usará un motor RMS (Reusable Motor System) comercial K480 de la empresa estadounidense AeroTech.
“La selección de este motor se hizo con base en simulaciones que se hicieron en softwares como OpenRocket y Solidworks para evaluar las temperaturas a las cuales se iba a exponer el cohete y también para evaluar la resistencia y al apogeo al que podíamos llegar con este motor”, precisó María Celeste Chinchilla, estudiante de Ingeniería Mecánica de la UCR.
Miravalles competirá en la categoría de un kilómetro de apogeo con motor comercial. La estructura del artefacto consta de una ojiva (punta) puntiaguda para favorecer la aerodinámica, un fuselaje central, aletas estabilizadoras en la parte inferior, sensores y equipos de comunicación para recopilar datos de la aviónica (información digital y electrónica del aparato) durante el trayecto.
En el futuro, la agrupación planea utilizar el prototipo para fines científicos en suelo costarricense.
“Queremos efectuar un vuelo acá, en Costa Rica, para llevar a cabo una investigación en cianobacterias. El propósito es evaluar cómo se comporta este cultivo durante las condiciones de vuelo, ver si aplican para un soporte vital bioregenerativo y, así, aportar a Costa Rica”, detalló Chinchilla.
La iniciativa la dirigen de forma conjunta dos project managers: María Celeste Chinchilla y Melanny López. Asimismo, la labor del grupo Cráter se articula mediante seis subgrupos de trabajo: aeroestructuras, aviónica, propulsión, recuperación, payload (carga útil) y operaciones terrestres.
Proceso para posible despegue
El centro educativo explicó que la competencia pondrá a prueba a los equipos en distintas etapas, desde la presentación de sus proyectos hasta el desempeño del cohete en vuelo y en recuperación.
Primero, los participantes presentarán sus propuestas ante el jurado y, posteriormente, deberán superar con éxito una rigurosa revisión de seguridad.
Si el cohete aprueba los controles, podrá ser lanzado el 10 de octubre.
La UCR mencionó que la competencia concluirá con la recuperación del cohete y la extracción de los datos de la aviónica, los cuales serán entregados al jurado junto con el vehículo para evaluar su condición y desempeño después del aterrizaje.
