La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) trazó un nuevo plan para acercar la innovación médica a la población de una forma más oportuna y minimizar los recursos de amparo para la obtención de nuevos medicamentos.
A partir de este 26 de octubre entrarán a regir varios cambios que implican una nueva forma de trabajo, aunque muchos ya se venían gestando desde hace más de un año.
El Reglamento para la Selección y Gestión de Medicamentos en la CCSS plantea un proceso de Evaluación de Tecnologías Sanitarias para acelerar la aceptación en el sistema público de salud. Normalmente, los recursos de amparo se establecían para medicamentos que la institución no tenía en su tradicional lista oficial de medicamentos (LOM).
Por ello, entre los cambios destaca que se le dará paso al Formulario Terapéutico Institucional (FTI), que contendrá más opciones con un proceso de evaluación riguroso, pero con más apertura a nuevas opciones sin que se compromentan las finanzas de la institución.
Los fármacos nuevos, recién salidos al mercado, tendrán nuevas metodologías para ser incluidos en el sistema público, previo cumplimiento de un registro sanitario ante el Ministerio de Salud. Además, los pacientes tendrán una mayor participación en la toma de decisiones.
También se dará más poder a comités internos dentro de los hospitales para que tomen decisiones más expeditas, especialmente en casos agudos y emergencias.
“Buscamos aminorar el trámite burocrático para el acceso oportuno a la salud”, dijo Ricardo Pérez, director de Farmacoepidemiología de la CCSS.
¿En qué consisten estos cambios? ¿Cómo impactarán a la población? La Nación habló con las autoridades de Farmacoepidemiología y Farmacoeconomía de la CCSS, con las pacientes que tienen representación en la evaluación de tecnologías sanitarias y con la industria farmacéutica para tener un mejor panorama.
Los pacientes hablan
Un cambio trascendental es que los pacientes tienen representación, con un titular y un suplente, ante el Comité de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (CETS), que examina y analiza la inclusión de cada nueva terapia y las indicaciones y condiciones de salud para las que puede usarse.
Es la primera vez que la CCSS incluye formalmente a los pacientes en sus decisiones de medicamentos.
Este comité empezó a trabajar en 2025. Las aseguradas que forman parte de él, Alexandra Núñez, y Ana Gloria Romero, fueron nombradas por la Federación de ONGs de pacientes.
“La voz del paciente debe ser escuchada antes, durante y después de que se toma la decisión. Nuestra experiencia es importante. Yo no estoy pidiendo privilegio, pido un acceso oportuno, equitativo y de calidad”, señalo Romero.
Hasta el momento ambas se han sentido escuchadas, aunque dicen que se mantendrán vigilantes y acompañando el proceso.
“Hemos tenido bastante apertura a nuestros comentarios”, destacó Núñez.
Romero dio un ejemplo: “Advertimos que las enfermedades raras podían quedar en desventaja por la forma en la que estaban los criterios y se nos escuchó”.
Medicamentos por condición, no a título personal
Otro de los principales cambios se ve con la forma de pedir los tratamientos. Anteriormente, cada paciente tenía una solicitud a su nombre y se analizaba de forma individual. Si meses después llegaba otra persona con la misma necesidad, el análisis comenzaba de cero.
Ahora, la solicitud se hace según enfermedad, por lo que una sola decisión cubre a todos los pacientes con dicha situación.
Esto reduce los análisis repetidos y bajaría la cantidad de personas que recurren a la Sala Constitucional.
“En el momento que se recomiende para la población, beneficiará a la mayoría de los pacientes y no solo a uno. La judicialización no desaparecerá, pero sí habría una reducción grande. Ya hemos sentido una reducción”, afirmó Núñez.
Irene Arguedas, del laboratorio farmacéutico Novartis, que provee varias terapias a la población costarricense, coincidió: “Evaluar una sola tecnología para un solo paciente es un trabajo enorme. Para una industria como la nuestra, traer un solo medicamento implica un esfuerzo tan grande que sería casi lo mismo que traer para 10, para 20 o para 50. Se puede beneficiar a más personas, tener mejor logística, mejores precios”.
Tiempos de espera
Los tiempos de espera para incluir un medicamento también se regulan.
“Los tiempos para evaluación por primera vez están definidos: en un mes, en tres meses, seis meses. La temporalidad se define según la prioridad”, destacó Pérez.
Otros factores reducen esos tiempos de espera para el paciente. Por ejemplo, dijo Pérez, los hospitales por primera vez van a poder resolver enfermedades agudas. Se nombra a un grupo de especialistas y con un farmacéutico van a analizar esos casos y Farmacoepidemiología fiscaliza.
Todos los medicamentos van a estar en el FTI, con sus dosis y otras especificaciones. Pérez explicó que el médico tiene la posibilidad de prescribirlo en EDUS apenas lo necesite. El medicamento ya no debe subir a un comité de Farmacoterapia a nivel central; se queda a nivel local en cada hospital.
Hay medicamentos que requieren un almacenaje y eso lo maneja la gerencia de logística, y se deben solicitar, pero ya no pasan por un comité nacional.
“Nos ahorramos el tiempo”, dijo.
¿Quiénes evalúan los nuevos medicamentos?

El CETS es ahora la puerta de entrada.
Este comité no solo tiene participación de profesionales en farmacoepidemiología y farmacoeconomía de la CCSS y de los pacientes: también habrá representantes de quienes prescriben el tratamiento. Es decir, si es un medicamento para cáncer, estará un oncólogo con su opinión fundamentada.
Además, lo conforman un profesional en bioética, un asesor legal, y representantes de las Juntas de Salud y de los colegios profesionales de médicos y de farmacéuticos.
Finalmente, hay representaciones de cuatro diferentes partes de la industria: de medicamentos innovadores, de genéricos de fabricación nacional, de genéricos farmacéuticos y biosimilares, y de la Cámara Costarricense de la Salud (que engloba a centros privados y con quien se establecen alianzas público-privadas).
Todos tienen voz y voto, de carácter recomendatorio.
“La voz del médico, del economista de la salud, del paciente es fundamental”, señaló Arguedas.
¿Cómo se evalúan los fármacos?
El CETS evalúa tres áreas principales: la evidencia científica, la parte económica y la experiencia del paciente. Hay nueve “capas de análisis”.
1- El problema de la salud y los tratamientos disponibles para atenderlo.
2- Descripción del nuevo medicamento y los vacíos que llenaría.
3- Eficacia. ¿Produce el efecto deseado? ¿Por cuánto tiempo? ¿Cómo se compara con otras opciones?
4- Seguridad. Frecuencia e intensidad de eventos adversos.
5- Aspectos económicos. Costos en comparación con sus beneficios.
6- Aspectos sociales. Equidad en el acceso, percepción de los pacientes.
7- Aspectos organizativos. ¿El sistema de salud tiene la infraestructura, logística y personal capacitado para asumir el medicamento?
8-Aspectos bioéticos. Criterios para recibir, continuar y finalizar un tratamiento.
9- Aspectos legales
¿Qué pasa mientras se espera?
Aunque se establecieron tiempos de espera por tipo de medicamento, hay casos en los que el paciente no puede esperar porque su enfermedad avanza my rápido. En dichas circunstancias, se recibe el tratamiento gracias a un transitorio.
Hugo Marín Piva, director de Farmacoeconomía, explicó que esta solicitud se recibe, se analiza y si cumple con la priorización se le entrega al paciente.
Incluso, si en la evaluación se negara la inclusión de la terapia en el sistema, pero a dicho paciente le esta funcionando, no se le quitará y podrá seguirla recibiendo.
¿Qué medicamentos se analizan? El peso del registro sanitario
Una de las particularidades es que no se analizarán medicamentos sin registro sanitario del Ministerio de Salud.
“Una de las principales razones es que el Ministerio le da, como ente rector en salud, la garantía de que lo que se registra tiene eficacia, seguridad y calidad. Si no es así nosotros no podíamos asegurarlo”, destacó Pérez.
Para los pacientes, el tema es importante, y piden acción también para el Ministerio.
“Sí se necesita una comunicación directa con el Ministerio de Salud, con el departamento que hace los registros porque definitivamente los retrasos en temas de registros sanitarios pueden ser la barrera más grande para nosotros hacer una evaluación”, dijo Núñez.
Demasiado pronto para analizar
Núñez, Romero y Arguedas coinciden en que las intenciones de este nuevo reglamento de la CCSS son buenas y lo vislumbran como positivo, pero estarán vigilantes.
“Hay que esperar. El 26 de octubre comenzará la implementación de lineamientos, pero habrá que ver. No hemos ejecutado, no sabemos cómo va a funcionar. Debemos estar atentas a tiempos, a priorización, a la evaluación y a cómo se involucra al paciente. No podemos decir que bajará la judicialización, habrá que esperar para ver si los pacientes tienen el tratamiento a tiempo”, afirmó Romero.
Arguedas indicó que será el mismo camino el que determine ajustes: “Es una oportunidad de hacer las cosas de manera diferente. Todos estamos en la mejor disposición de probar cómo funciona y de repasar cómo avanza para hacer las correcciones que sean necesarias; que las habrá, pero hay que comenzar: es el primer paso”.
Para Núñez, ya hay avances: “Personalmente yo considero que el nuevo reglamento y la intención son positivos. Lo hemos visto con muchos medicamentos que antes se tenían que judicializar o buscar la manera, pues la CCSS sí ha estado abriéndose. Esto es una respuesta a un cambio que se necesita. Desde los pacientes estaremos muy atentos, muy observadores. El tema de los tiempos nos preocupa, estaremos vigilantes de que la CCSS cumpla”, concluyó.
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