
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) abrió una investigación tras recibir una denuncia sobre un médico especialista en hemodinamia que, supuestamente, habría recibido comisiones por utilizar stents de una marca y de un precio específico en intervenciones realizadas a pacientes entre setiembre y diciembre del 2025.
Según la denuncia formal, la utilización de estos dispositivos se habría dado en el marco de un convenio de cooperación entre los hospitales México y Monseñor Sanabria para realizar cateterismos cardíacos diagnósticos y terapéuticos urgentes en el centro médico de Puntarenas.
Dicho convenio nació con la finalidad de reducir la lista de espera de pacientes de la red Noroeste de la CCSS, lo que no solo incluye usuarios de Puntarenas, sino también de San Carlos y Liberia, por ejemplo.
Marvin Palma Lostalo, gerente médico interino de la CCSS, informó a La Nación de que el Centro para la Instrucción de Procedimientos Administrativos (CIPA) abrió una investigación formal; dicha oficina interviene cuando hay sospecha de daño patrimonial. Además, se abrió otra pesquisa en el Monseñor Sanabria.
En un oficio enviado, el pasado 8 de junio, por Randall Álvarez Juárez, director del hospital puntarenense, a su homólogo Douglas Montero Chacón, del Hospital México, señaló que una investigación realizada por la Subárea de Investigación y Seguridad del Monseñor Sanabria “no encontró irregularidades” por ausencia de elementos probatorios.
No obstante, el 15 de junio, la CCSS confirmó a este periódico, por escrito, que la investigación instruida desde la Gerencia Médica continúa y que lo informado por Puntarenas no anula el proceso iniciado en el CIPA.
Asimismo, la Gerencia Médica añadió que se presentó una nueva gestión ante la Subárea de Investigación Institucional relacionada con la denuncia.
En la misma línea, el auditor interno de la CCSS, Ólger Sánchez Carrillo, comunicó que su oficina está realizando un estudio integral en el Hospital Monseñor Sanabria, vinculado con la gestión del Servicio de Cardiología, el cual incluye la evaluación de casos de pacientes de hemodinamia y el uso de insumos tanto en este centro médico como en el Hospital México.
Supuesto pago de $300 por ‘stent’ implantado
La denuncia sobre el uso de stents la presentó el 11 de noviembre del 2025 Sofía Bogantes Ledezma, jefa del servicio de Cardiología del Hospital México. La especialista señaló que un cardiólogo intervencionista habría recibido $300 por cada dispositivo colocado de la casa comercial Medikam.
Un stent es un tubo diminuto (malla) que se coloca dentro de una estructura hueca en el cuerpo, como una arteria o una vena. Su función es mantener el conducto abierto, según explica el sitio especializado Medline Plus.
Para atender a los pacientes incluidos en el convenio entre los hospitales México y Monseñor Sanabria, la CCSS se apoyó en una contratación de insumos por demanda que había firmado con varias empresas.
En el caso de los stents, la institución aceptó ofertas de nueve compañías. Sin embargo, la contratación establece que se le debe dar prioridad a los dispositivos de menor precio y, solo en casos ampliamente justificados, se puede utilizar uno más caro.
Bogantes informó a las autoridades médicas de que elevaba la denuncia por supuestas comisiones dadas por la empresa Medikam a un doctor de apellido Alfaro.
Inicialmente, la jefa de Cardiología presentó la denuncia ante Randall Álvarez Juárez, director del hospital de Puntarenas; el doctor Esron García Acosta, jefe del Departamento de Medicina del mismo centro médico; y Gabriel Abarca Soto, quien se desempeñaba en ese momento como asistente de jefatura de Medicina. La denunciante detalló la supuesta irregularidad en el oficio HM-JDM-JC-128-2025.

La Nación llamó y escribió al doctor Alfaro por medio de WhatsApp y correo electrónico para conocer su versión. En una de las llamadas, una mujer indicó que le daría el mensaje y que él podría llamar el día siguiente; no obstante, no se comunicó de vuelta. Asimismo, se le solicitó una entrevista mediante la oficina de prensa de la CCSS, pero no se obtuvo respuesta.
En el caso de Medikam, La Nación conversó con Karol Alfaro, gerenta de la marca en Costa Rica, quien rechazó lo afirmado en la denuncia y aseguró que la compañía no da ninguna comisión.
Alfaro agregó que desconoce el escrito de la doctora Bogantes y que el médico aludido no es el mayor usuario de los insumos que Medikam vende a la CCSS.
“Nosotros firmamos un contrato. Si se lee, dice que ese tipo de beneficios personales, o para influir en un médico o administrativo, está totalmente prohibido a nivel de gobierno. Rechazamos de plano esa afirmación”, afirmó.
La gerenta de Medikam añadió que hay hemodinamistas que eligen stents de otras marcas y no la que ella representa, porque eso depende del criterio médico.
El orden de adjudicación
La denuncia recuerda que, de acuerdo con el contrato firmado por la CCSS para la compra de insumos de terapia endovascular, entre ellos los stents, los médicos deben respetar el orden de adjudicación en la escogencia del proveedor.
Esto significa que se debe priorizar el stent con el mejor precio y que, cuando se escoja un insumo de mayor costo, debe hacerse una justificación ampliamente razonada.

La empresa que ofertó el mejor precio es Urotec Medical S. A., con $1.600 por dispositivo. En segundo lugar, figura Medikam con un stent de $1.800, pero esta misma compañía ofreció otra opción de $2.350 que está en el quinto lugar en el orden de adjudicación. Así consta en el contrato 31-2019, el cual se derivó de la licitación 2016LN-000020-5101.
La denuncia de la doctora Bogantes señala que, según el registro en el Sistema de Facturación de Hemodinamia (Sifhe), y la bitácora de utilización de insumos, más del 50% de los stents implantados por el doctor denunciado corresponden a la empresa Medikam, con costos por encima del primer lugar de adjudicación por precio.
Randall Álvarez, director del Monseñor Sanabria, afirmó que la dinámica de escogencia implica que el médico intervencionista escoja el material que mejor se adapte a las necesidades y beneficios del paciente y que, en caso de no corresponder al insumo de menor precio, debe realizar la justificación correspondiente.
Al respecto, la denuncia de Bogantes dice: “En ninguno de los casos existe justificación ampliamente razonada en el expediente clínico de los pacientes, ni en la bitácora de la selección realizada por el funcionario”.
Este diario revisó CompraRed, plataforma de compras públicas que gestionaba el Ministerio de Hacienda antes de la implementación de SICOP, y confirmó que para el ítem 68, que corresponde a stents recubiertos, la empresa Medikam tenía dos opciones de este insumo: el de $1.800, ubicado en el segundo lugar en la lista de precios, y el de $2.350, el quinto con el costo más favorable.
La CCSS explicó que una empresa puede ofrecer dos tipos de precios debido a la coexistencia de tecnologías distintas dentro de la misma categoría terapéutica.
El 2 de enero del 2026, el Hospital Monseñor Sanabria envió a la jefa de Cardiología del México las boletas de consumo generadas para cada uno de los 79 pacientes atendidos por el doctor Alfaro entre setiembre y diciembre del 2025, en el marco del convenio de cooperación.
El centro médico puntarenense argumentó que se realizó “la justificación razonada de la escogencia de insumos de mayor precio”.
Al revisar las boletas recibidas por la doctora, a las que La Nación tuvo acceso, se encontró que 46 de los 79 pacientes requirieron la colocación de stents y que, de esos 46 casos, solo en 13 ocasiones aparece una justificación idéntica de 18 puntos al final de cada boleta.
El médico colocó un total de 134 dispositivos, de los cuales ninguno corresponde al de mejor precio, el de Urotec de $1.600.
A cada paciente se le puede colocar más de un dispositivo y, según supo este diario, además de priorizar el tema de precio, es necesario que el médico tome en cuenta la condición anatómica de la persona al momento de elegir. No obstante, esta selección debe estar justificada.
La Nación confirmó que la mayoría de los stents utilizados por el doctor, entre setiembre y diciembre del 2025, son de la marca Medikam. Colocó:
- 41 de Medikam de $2.350 cada uno.
- 39 de Medikam de $1.800 cada uno.
- 40 de Ecomed de $2.400 cada uno.
- 7 de Nutricare de $2.500 cada uno.
- 7 de Biomur de $2.275 cada uno.
Los 80 stents de Medikam costaron $166.550. En caso de que se hubiesen utilizado los de la empresa que los vendía a un precio menor (Urotec, $1.600), el costo de estos insumos para la CCSS habría sido de $128.000.

Según el director del hospital de Puntarenas, los médicos especialistas están en la capacidad de seleccionar, dentro de las opciones disponibles y previamente autorizados por la institución, aquellos insumos, dispositivos o medicamentos que resulten más adecuados conforme a la condición clínica específica, la evidencia científica vigente y los estándares de calidad y seguridad aplicables.
“Es importante destacar que cualquier inclinación hacia determinadas opciones tecnológicas no debe responder a criterios subjetivos o de preferencia personal, sino a la aplicación del principio de lex artis ad hoc, que obliga al profesional a emplear la opción más idónea en función del caso concreto”, agregó el funcionario.
La Nación intentó conocer por qué en las boletas enviadas a la jefa de Cardiología del Hospital México no aparece la justificación de todos los stents que no tenían el mejor precio, pero al cierre de esta nota no se obtuvo respuesta ni la entrevista solicitada.
El 7 de mayo, Bogantes envió un nuevo oficio en el que cuestionó la documentación que le envió el Monseñor Sanabria sobre la supuesta justificación de las adquisiciones.
Según dijo, lo que enviaron fueron boletas de utilización de insumos que no cuentan con la justificación de escogencia de los posibles criterios para usar un stent de precio mayor.
“Ni tampoco se realizó ninguna anotación al expediente clínico de los pacientes en EDUS-ARCA, evidenciando que faltan a la verdad en el oficio”, agregó.
Ese 7 de mayo, Bogantes presentó una nueva denuncia. Achacó un supuesto “incumplimiento del deber de control de fiscalización por no atender las denuncias presentadas” a doctores de apellidos García y Álvarez.
Así se lo planteó a Wilburg Díaz Cruz, director regional de la Red de Servicios de Salud Central Norte.
Consultado sobre esta denuncia, Díaz comentó que esta y otras denuncias relacionadas con el servicio de Cardiología y Hemodinamia del hospital de Puntarenas ya se han elevado a la Auditoría Interna de la CCSS y se han solicitado investigaciones y revisiones exhaustivas.
En el documento del 7 de mayo, Bogantes reiteró la existencia del convenio para la atención de urgencias de hemodinamia, y destacó la atención de 600 pacientes como parte de la colaboración entre el Hospital México y el Monseñor Sanabria por el cual se facturaron $2,5 millones bajo el contrato LN-2016-000020-2101.
Asimismo, añadió que fue durante la gestión de control interno de los insumos de terapia endovascular que recibió la denuncia sobre el supuesto pago de comisiones.
Recordó que, tras conocer la información, se alertó a la jefatura del departamento de Medicina del Hospital Monseñor Sanabria y a la dirección de este centro médico “sobre el hallazgo del implante marcadamente preferente a la empresa Medikam en perjuicio de lo establecido contractualmente (de utilizar el insumo de menor precio o justificar ampliamente cuando esto no ocurra)”.
“También se materializa un incumplimiento contractual en perjuicio de las empresas adjudicadas que tienen un mejor precio, en virtud de que no existe justificación del operario para colocar los stents de Medikam, además de la supuesta comisión denunciada de $300 por cada stent implantado por la que habría recibido un total de $24.000”, escribió la denunciante.
Sobre la denuncia, el director del Monseñor Sanabria, Randall Álvarez, comentó que la Dirección General ha atendido las gestiones presentadas conforme a los procedimientos institucionales establecidos.
“En particular, la denuncia correspondiente fue remitida a la subárea de Investigación de la Caja Costarricense de Seguro Social mediante el oficio HMS-DG-3786-2025, instancia que comunicó que las diligencias realizadas hasta ese momento no permitieron acreditar los hechos señalados”, indicó.
La Nación también solicitó su versión de los hechos al doctor García. Él pidió que la consulta se gestionara mediante la oficina de prensa de la CCSS.
La encargada de comunicación del Monseñor Sanabria respondió que, tras la denuncia presentada, la Dirección General del centro médico y la jefatura del Servicio de Medicina solicitaron al Área de Investigación y Seguridad institucional de la Caja una investigación, la cual determinó en noviembre lo siguiente:
“De acuerdo con los hechos expuestos y tras la revisión de los documentos recopilados, se concluye que no existen elementos probatorios que demuestren el aparente pago de comisiones al doctor Alfaro, médico especialista en hemodinamia del Hospital Monseñor Sanabria Martínez, por parte de las empresas y la colocación de sus Stent”.
Este diario intentó obtener declaraciones de la denunciante. Sin embargo, manifestó que no podía referirse porque el caso está en investigación.
¿Qué dicen otras marcas que venden ‘stents’ de menor precio?
En la primera denuncia se indica que, en un informe sobre el convenio entre el Hospital México y el Hospital Monseñor Sanabria, se dio a conocer un reclamo de compañías proveedoras (no se detalla cuáles) por “supuesto favorecimiento a la empresa Medikam”.
La Nación consultó a dos compañías: Urotec, la que tenía el precio más bajo ($1.600), y Biomur ($2.275), que era más barata que uno de los stents de Medikam, el de Ecomed y el de Nutricare.
Sergio Contreras, representante de Urotec, afirmó que el tema de la denuncia era muy delicado y que esa licitación ya había terminado. Asimismo, agregó que decidió no participar en la nueva licitación de la CCSS para ofrecer estos insumos.
Por su parte, Pablo Biolley, de Biomur, aseguró que, de parte de la empresa que representa, nunca presentó ninguna denuncia y que tras el final de la licitación y la apertura de una nueva, ellos quedaron fuera.
