
La entrada en operación de la planta térmica Borinquen I volvió a cambiar de fecha, según confirmó este miércoles el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Esta es la cuarta vez que se varía la fecha de encendido de la que sería la octava planta geotérmica del país.
En vez entregar energía en el 2029, como el ICE proyectaba en el 2024, ahora estaría concluida en algún punto del 2030, un año después de la fecha que el propio Instituto preveía para esta planta de 55 megavatios de potencia instalada, en Liberia (Guanacaste).
En setiembre del 2024, el ICE informó a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) que la entrada en operación se fijaba para octubre del 2029, según el oficio 0510-1194-2024 del gerente de electricidad Verny Rojas Arce.
Ese era ya el tercer aplazamiento del proyecto. La nueva fecha del 2030 representa, en la práctica, un cuarto cambio en el calendario.
La noticia llegó en el mismo comunicado en que el ICE anunció un avance: la adjudicación del contrato para el equipamiento electromecánico de la planta a una empresa estadounidense no identificada, por un monto cercano a los $100 millones.
Según esa comunicación, el contrato abarca el diseño, suministro, supervisión, pruebas y puesta en marcha de la unidad generadora —movida por vapor volcánico—, los sistemas asociados y la torre de enfriamiento.
La firma del contrato se prevé para el segundo semestre de este año y el inicio de obras de la casa de máquinas para julio del 2027.
Al cabo de ocho años desde iniciada su construcción, el proyecto acumula actualmente un 55% de avance en obras.
Un historial de esperas
Borinquen I inició construcción en el 2018, después de que Costa Rica y Japón formalizaran en el 2016 un crédito de $224 millones suscrito entre la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), el ICE y el Ministerio de Hacienda.
Su arranque se retrasó de inmediato porque el equipo de perforación de pozos estaba ocupado en el proyecto geotérmico Pailas II, también en Guanacaste.
Lo que entonces era un proyecto con financiamiento asegurado se convirtió en un símbolo de dilaciones.
Al cierre d 2023, el costo de esta primera etapa —parte de un desarrollo total de 110 megavatios dividido en Borinquen I y Borinquen II— había escalado a $375 millones, de acuerdo con los estados financieros del Grupo ICE, auditado a ese año.
Una de las razones expuestas por el ICE para justificar la construcción Borinquen hace una década fue la necesidad de proveer respaldo a la matriz de generación eléctrica del país, que posee una alta penetración de energías renovables de disponibilidad variable.
Como fuente de energía constante y confiable, la geotermia no depende de condiciones climáticas, a diferencia de las fuentes eólicas, solares e hidroeléctricas, porque el recurso para generar yace en las capas inferiores del suelo.
