
Actualmente, más de 132.000 personas no han podido iniciar su curso de Open English en la plataforma de Hello Brete, impulsada por el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) porque no han completado su registro biométrico, un paso que generó desconfianza en algunos usuarios que tenían interés en empezar el curso virtual.
Así lo detalló el INA tras consultas de La Nación. El instituto explicó que 132.374 personas registradas mantienen pendiente alguna de las etapas necesarias para completar su incorporación efectiva al servicio, específicamente la biometría. Anteriormente, este medio dio a conocer el caso de una joven que se sintió asediada por las incesantes llamadas de Open English y Hello Brete para que completara su biometría facial.
La mujer, quien solicitó el resguardo de su identidad, comentó que le generaba desconfianza qué pasaría con sus datos biométricos y el hecho de estar recibiendo llamadas en reiteradas ocasiones.
“Considero que ni el gobierno ni la empresa han sido suficientemente claros respecto a estos aspectos”, dijo la joven el 19 de agosto. Días después contó que solicitó que la dieran de baja.
Tras llamar a los números de Open English y Hello Brete dice que le indicaron que “no podían hacer nada” y cuestionó que entonces dónde estaban sus datos.
El INA justificó que la institución “y el contratista realizan acciones de seguimiento y comunicación dirigidas a las personas que han iniciado voluntariamente el proceso, con el propósito de facilitar la culminación de los requisitos pendientes y permitir su incorporación al servicio cuando corresponda”.
Además, afirmaron que los números de telefóno de los que llaman, ya sea de Costa Rica o Estados Unidos, como narró la joven, son tomados de los datos proporcionados por las personas usuarias durante la matrícula.

¿Para qué solicitan datos biométricos?
Según las respuestas enviadas desde la oficina de prensa del INA, los mecanismos biométrios se utilizan para verificar que la persona que accede y desarrolla el proceso de formación es la que está registrada.
Asimismo, el instituto aseguró que la utilización de la biometría no tiene como finalidad realizar perfilamiento, vigilancia general, publicidad, comercialización, prospección comercial ni explotación de información personal para fines ajenos al servicio contratado.
Según el INA, el tratamiento y resguardo de la información está sujeto a lo establecido en el pliego de condiciones y que, aunque el contratista interviene en el tratamiento de la información, esto no implicaría una autorización general para disponer de los datos personales o utilizarlos para fines comerciales o “ajenos al objeto contractual”.
“Asimismo, existen obligaciones de confidencialidad, seguridad y protección de la información que deben ser observadas durante la ejecución del servicio. El acceso a la información se encuentra restringido al personal autorizado que, debido a sus funciones, requiere acceder a ella para la prestación, administración, supervisión, soporte o control del servicio, conforme a los perfiles y controles de acceso establecidos”, afirma la respuesta del INA enviada el 25 de agosto.
Polémica con datos
La biometría facial no ha sido el único requisito que ha inquietado a las personas interesadas en empezar un curso de Open English en el INA. Cuando se hizo el lanzamiento de la plataforma Hello Brete, algunos estudiantes expusieron que en el formulario les solicitan datos como la orientación sexual, la identidad de género, condición migratoria, pertenencia étnica y situación de discapacidad.
