
La Casa Blanca ha tachado de “basura” las informaciones recientemente publicadas sobre una posible salida de Elon Musk de la Administración Donald Trump y ha matizado que el empresario abandonará el cargo una vez “complete su increíble trabajo” en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés).
“Esta ‘primicia’ es basura. Elon Musk y el presidente Trump han declarado públicamente que Elon dejará el servicio público como empleado especial del Gobierno cuando complete su increíble trabajo en DOGE”, ha aseverado la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en su perfil oficial en la red social X, antes Twitter.
Queda por ver cuándo Donald Trump considerará que el trabajo de su asesor multimillonario ha terminado.
El lunes, el presidente republicano dijo: “Creo que él es genial, pero también creo que tiene una gran empresa que dirigir y que en un momento u otro, volverá a hacerlo. Tiene ganas”.
Más tarde precisó que los miembros de su gabinete tomarán el relevo. No dijo cuándo.
No, pero tal vez
Estas declaraciones de Leavitt se producen en un momento en que han aumentado las publicaciones en medios estadounidenses sobre la posible salida de Musk de la Administración, un extremo en cierto modo reconocido por el propio presidente Trump esta misma semana, pues ha señalado que Musk deberá volver a ejercer su faceta empresarial.
“Sabes, en cierto momento, creo que terminará. Habrá un punto en el que los secretarios podrán hacer este trabajo y hacerlo muy, ya sabes, como decimos, con el bisturí, y eso es lo que queremos”, declaró Trump el pasado lunes al ser preguntado sobre si DOGE seguirá en marcha en ausencia de Musk.
Este organismo, liderado por Musk, ha estado rodeado de polémica desde que dio comienzo el segundo mandato de Trump por sus rápidos esfuerzos por despedir a decenas de miles de funcionarios o el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

130 días
El contrato del hombre más rico del mundo con el gobierno federal tiene una duración teórica de 130 días, desde la investidura, el 20 de enero, hasta finales de mayo.
El empresario financió generosamente la campaña electoral y se ha vuelto omnipresente.
Acompaña a Trump en viajes de fin de semana. El republicano lo colma de elogios, incluso delante de su gabinete, y no ha dudado en promocionar a Tesla en la Casa Blanca exhibiendo varios modelos del fabricante de automóviles eléctricos.
De poco sirvió. Las ventas de Tesla se desploman como consecuencia del activismo y las posiciones categóricas de su jefe, un defensor a ultranza de partidos de extrema derecha en Europa.
Musk, nacido en Sudáfrica, se ha convertido en el blanco favorito de la oposición demócrata, como quedó patente en el maratoniano discurso de más de 25 horas pronunciado de lunes a martes por el senador Cory Booker en el Senado.
Booker denunció la implicación de Musk en las elecciones de Wisconsin: “Vivimos en un país donde les damos a los multimillonarios cada vez más medios para usar su riqueza para manipular el sistema y luego enriquecerse aún más”.