
La muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en los bombardeos de Israel y Estados Unidos abre uno de los momentos más delicados para la República Islámica desde su creación en 1979.
Irán enfrenta ahora la tercera sucesión de su sistema político en casi medio siglo. Solo dos hombres han ocupado la jefatura suprema del Estado desde la Revolución Islámica: el ayatolá Ruhollah Jomeini y su sucesor Jamenei.
El cargo concentra un poder extraordinario. El líder supremo controla las fuerzas armadas, designa a altos cargos del poder judicial y tiene la potestad de declarar la guerra o la paz. Su muerte activa un proceso constitucional que ocurre en medio de tensiones internas, una guerra abierta y un creciente descontento social.
Para entender la magnitud de esta transición es necesario comprender primero quiénes son los ayatolás y cómo funciona el sistema político-religioso que gobierna Irán.
Una revolución que transformó el sistema político
La actual República Islámica nació tras la revolución de 1979 que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlaví.
Hasta entonces, Irán tenía una monarquía con más de 2.500 años de historia. El último monarca pertenecía a la dinastía Pahlaví, instaurada en 1925.
Según el investigador Amin Saikal, especialista en Medio Oriente, la caída del sha ocurrió tras un levantamiento popular que reunió a grupos muy distintos: liberales, comunistas e islamistas. Todos se oponían al régimen autoritario y a su cercanía con Estados Unidos.
Sin embargo, el clero chií fue el grupo mejor organizado. El ayatolá Ruhollah Jomeini, exiliado durante años en Irak y Francia, se convirtió en el líder del movimiento. Cuando el sha abandonó el país en enero de 1979, Ruhollah Jomeini regresó a Irán y encabezó la transformación del país en una república dominada por líderes religiosos.
La revolución cambió la orientación internacional de Irán. El nuevo régimen adoptó una postura abiertamente hostil hacia Estados Unidos e Israel y buscó proyectar su influencia en la región.
¿Qué son los ayatolás?
Los ayatolás pertenecen al clero del islam chií, la rama del islam que predomina en Irán.
El islam tiene dos grandes corrientes: el sunismo y el chiismo. Entre el 80% y el 90% de los musulmanes del mundo son suníes. En Irán predomina el chiismo duodecimano, también presente en países como Irak, Azerbaiyán y Líbano.
En esta tradición religiosa, los ayatolás son expertos en la ley islámica. El término significa “señal de Dios”. Identifica a clérigos que alcanzaron el nivel suficiente de conocimiento para interpretar la jurisprudencia islámica y emitir dictámenes religiosos que guían la vida de sus seguidores. Su autoridad es tanto espiritual como social.
Dentro de la jerarquía clerical existen distintos rangos. En la base están los hoyatoleslam, clérigos que aún se encuentran en formación. Luego aparecen los ayatolás consolidados. En la cima se ubican los marayi o grandes ayatolás, considerados las figuras de mayor prestigio religioso.
Actualmente existen más de cincuenta grandes ayatolás, la mayoría mayores de 60 años. El sistema político iraní combina esta jerarquía religiosa con instituciones estatales.
El poder del líder supremo
El líder supremo es la máxima autoridad del Estado iraní.
Su papel va mucho más allá del liderazgo religioso. Define las grandes líneas de la política nacional y supervisa el funcionamiento de las principales instituciones del país.
Entre sus facultades se encuentran:
- designar a los jefes militares
- nombrar al responsable del poder judicial
- elegir a los directivos de la radio y televisión estatales
- nombrar aparte de los miembros del Consejo de Guardianes
Este último órgano supervisa las leyes aprobadas por el Parlamento y decide qué candidatos pueden participar en las elecciones.
El líder supremo también ejerce influencia sobre los Guardianes de la Revolución, la poderosa fuerza militar creada tras la revolución de 1979 para proteger el sistema político.
¿Cómo se elige al líder supremo?
La Constitución iraní establece un procedimiento específico para la sucesión.
El artículo 111 indica que la Asamblea de Expertos debe elegir al nuevo líder supremo lo antes posible. Este órgano está formado por 88 clérigos elegidos mediante voto popular. La designación requiere mayoría simple.
Mientras se realiza la elección, el poder queda en manos de un consejo provisional integrado por tres figuras: el presidente del país, el jefe del poder judicial y un representante del Consejo de Guardianes.
En teoría, la Asamblea de Expertos también tiene la capacidad de destituir al líder supremo si considera que ya no cumple con sus funciones.
Sin embargo, en la práctica el sistema ha mostrado una fuerte concentración de poder en la élite religiosa y política que controla el Estado.
Un sistema cuestionado dentro del país
La transición ocurre en un momento de fuerte presión interna.
Diversos estudios muestran un creciente rechazo al sistema político entre la población iraní. Un informe del Grupo para Analizar y Medir las Actitudes en Irán (GAMAAN), con sede en Países Bajos, indica que cerca del 70 % de los iraníes se opone a la continuidad de la República Islámica.
El apoyo al líder supremo y a los principios de la revolución también ha caído en los últimos años.
El mismo estudio señala que el 89 % de los encuestados prefiere un sistema democrático. El respaldo a un gobierno basado en la ley religiosa o en el dominio militar es mucho menor.
La oposición es especialmente fuerte entre los jóvenes, los habitantes urbanos y la población con mayor nivel educativo.
Un sistema cuestionado dentro del país
La transición ocurre en un momento de fuerte presión interna. Diversos estudios muestran un creciente rechazo al sistema político entre la población iraní. Un informe del Grupo para Analizar y Medir las Actitudes en Irán (GAMAAN), con sede en Países Bajos, indica que cerca del 70% de los iraníes se opone a la continuidad de la República Islámica.
El apoyo al líder supremo y a los principios de la revolución también ha caído en los últimos años.
El mismo estudio señala que el 89% de los encuestados prefiere un sistema democrático. El respaldo a un gobierno basado en la ley religiosa o en el dominio militar es mucho menor.
La oposición es especialmente fuerte entre los jóvenes, los habitantes urbanos y la población con mayor nivel educativo.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
