
Bogotá, Colombia. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dijo el sábado que el jefe guerrillero más buscado del país está sobornando a oficiales de la fuerza pública que a cambio le dan información para evadir los bombardeos militares.
Según el gobierno, Iván Mordisco, líder disidente de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), huye por la selva tras un bombardeo del ejército que la semana pasada mató a seis de sus más cercanos colaboradores en el departamento de Vaupés (sureste).
Las autoridades sospechan que el cabecilla estuvo en ese sitio poco antes del operativo.
Mordisco “compra los comandantes que deben capturarlo; así se escapa de los bombardeos, pero deja morir a los suyos. Le avisan antes de cada bombardeo”, dijo Petro en la red social X.
Los seis abatidos en el bombardeo de la semana pasada formaban parte del anillo de seguridad de Mordisco, de acuerdo con el ministro de Defensa, Pedro Sánchez.
La prensa local asegura que entre los muertos está una mujer conocida como alias Lorena, pareja de Mordisco y madre de su hijo.
Guerra contra Mordisco

Tras intentos fallidos por negociar la paz, Petro pasó a una guerra frontal contra el guerrillero.
Tres de sus hermanos han sido capturados recientemente y enfrentan cargos por homicidio, secuestro y tráfico de armas.
El líder rebelde se financia del narcotráfico y la minería ilegal, en el país que más produce cocaína en el mundo.
Petro suele compararlo con el abatido barón de la cocaína Pablo Escobar e intentó negociar con él durante un año, pero Mordisco abandonó los diálogos y aumentó su presión violenta contra la fuerza pública y la población civil.
El primer presidente de izquierda en la historia del país llegó al poder en 2022 con el objetivo de firmar acuerdos de paz con todos los grupos armados.
Pero a cuatro meses de dejar el poder, ningún proceso ha tenido avances significativos.
En mayo, Colombia votará en elecciones generales para escoger al sucesor de Petro, que por ley no puede reelegirse.
En la mira de Estados Unidos
Tras frustradas negociaciones de paz, el presidente izquierdista Gustavo Petro lanzó una cacería contra Mordisco, jefe de la mayor disidencia de la extinta guerrilla FARC, que se negó a firmar el acuerdo de paz de 2016.
Petro y su homólogo estadounidense Donald Trump acordaron aunar esfuerzos para intensificar la búsqueda de Mordisco, tras una reunión en febrero en la Casa Blanca en la que limaron asperezas diplomáticas.
Mordisco mantuvo diálogos de paz con el gobierno durante un año, pero abandonó la mesa de negociaciones en 2024 y aumentó su presión violenta contra civiles y la fuerza pública.
Petro adoptó recientemente una estrategia de guerra frontal contra las guerrillas, tras intentos fallidos por desactivar el conflicto de medio siglo a través de su política de “paz total”, que implicaba entablar de manera paralela diálogos con todos los grupos armados.
