
La incursión militar de Estados Unidos en territorio venezolano que terminó con la captura de Nicolás Maduro dejó una interrogante central en el ámbito militar y geopolítico: por qué los sistemas de defensa antiaérea del país sudamericano no reaccionaron ante una operación aérea de gran escala sobre Caracas.
De acuerdo con declaraciones del general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, la misión se extendió por dos horas y 20 minutos. El despliegue involucró cerca de 150 aeronaves, cuyo objetivo consistió en neutralizar las defensas aéreas venezolanas y facilitar el ingreso de helicópteros militares que trasladaron tropas hasta la capital.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses citados por The New York Times indicaron que uno de los factores decisivos fue que los sistemas antiaéreos de fabricación rusa de Venezuela no se encontraban conectados al radar cuando aparecieron los helicópteros estadounidenses encargados de la operación.
Sistemas rusos sin capacidad operativa
El medio recordó que desde 2009 Venezuela dispone de sistemas de defensa antiaérea S-300 y Buk-M2, adquiridos durante el gobierno de Hugo Chávez. Estas plataformas se presentaron como un elemento disuasorio frente a una eventual agresión de Estados Unidos.
En ese mismo periodo, Caracas compró este armamento junto con cazas Su-30, tanques T-72 y miles de sistemas portátiles tierra-aire conocidos como Manpads. Estas adquisiciones formaron parte del giro estratégico que alejó a Venezuela de proveedores estadounidenses y consolidó a Rusia como su principal socio militar.
Falta de mantenimiento y personal capacitado
Según cuatro funcionarios estadounidenses citados por el diario neoyorquino, el principal problema radicó en el deterioro de los equipos, que permanecieron durante años sin mantenimiento adecuado. A esto se sumó la carencia de repuestos y la falta de conocimiento técnico entre el personal encargado de operar y dar servicio a los sistemas.
Un análisis del medio, basado en fotografías, videos e imágenes satelitales, determinó que varios componentes de las defensas aéreas se encontraban almacenados y no desplegados al momento del ataque. Esta condición facilitó el desarrollo de la denominada Operación Resolución Absoluta.
El factor geopolítico ruso
El reporte añadió otro elemento relevante. Rusia pudo haber permitido de forma discreta que el equipo militar vendido a Venezuela se deteriorara, con el objetivo de evitar una escalada directa con Washington.
Según el análisis, el derribo de una aeronave estadounidense con armamento ruso habría generado consecuencias diplomáticas y estratégicas de alto impacto para Moscú.
De acuerdo con reportes del Ejército estadounidense, la operación no dejó bajas entre sus fuerzas. Una de las aeronaves recibió varios impactos, aunque sin consecuencias de gravedad.
Del lado venezolano, el saldo superó las 100 personas fallecidas, entre ellas militares cubanos que integraban el círculo de seguridad de Maduro. También se reportaron civiles que residían cerca de instalaciones militares que resultaron bombardeadas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
