
El polo sur de la Luna es, en pocas palabras, el “extremo inferior” del satélite. Es un terreno accidentado, lleno de cráteres y elevaciones, donde el Sol apenas asoma. Esa luz tan débil hace que haya zonas que nunca se iluminan: rincones que llevan miles de millones de años en oscuridad total.
La misión Artemis II vuelve a la Luna este 1.° de abril con la intención de explorar esta parte oscura del satélite. El lanzamiento está previsto para las 6:24 p. m. desde Florida y la NASA habilitó un canal de YouTube para seguir la misión.
Se cree que los cráteres que permanecen en sombra permanente allí contienen hielo que podría transformarse en agua, oxígeno y combustible para cohetes, lo que los convierte en una especie de depósito natural de recursos para la exploración a largo plazo.
Desde el punto de vista científico, el polo sur es prometedor. Los depósitos de hielo y el terreno antiguo que los rodea podrían guardar pistas sobre cómo se formaron la Luna y la Tierra. Los científicos de Artemis esperan que las muestras de esta región respondan preguntas que el programa Apollo no pudo resolver.
En términos operativos, las crestas cercanas que reciben luz solar durante gran parte del día lunar son ideales para generar energía y mantener temperaturas más estables, mientras siguen estando cerca de cráteres en sombra ricos en hielo. Esa combinación convierte al polo sur en uno de los mejores lugares para probar cómo vivir y trabajar fuera de la Tierra, con miras a aplicar ese aprendizaje en futuras misiones a Marte.

