Política

Macron acusa a Le Pen de ‘depender’ de Rusia en cara a cara antes de balotaje en Francia

El domingo en la noche se conocerá el nombre de quién presidirá el país durante los próximos cinco años y empezará la campaña de las legislativas de junio

París. El mandatario Emmanuel Macron acusó este miércoles a su rival en la elección presidencial, Marine Le Pen, de “depender” de la Rusia de Vladímir Putin, a cuatro días del balotaje que fijará el rumbo de Francia hasta el 2027.

“Usted depende del poder ruso y del señor Putin (...) Usted habla a su banquero cuando habla de Rusia”, manifestó Macron a su rival de Agrupación Nacional (RN), durante el único debate televisado entre ambos antes de la segunda vuelta.

En plena invasión rusa de Ucrania, que trajo de vuelta los temores de los franceses sobre el aumento de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, el mandatario busca presentar a Le Pen como complaciente con Moscú y alertar de su política exterior.

“No es cierto y es bastante deshonesto”, le replicó su rival. En el 2014, su partido contrajo un préstamo de €9 millones (unos $9,8 millones) —que todavía devuelve— a un banco ruso, porque ningún banco francés quiso acordárselo, defendió. En política exterior, Le Pen propone abandonar el comando integrado de la OTAN, que fija la estrategia militar de la Alianza, y su elección asestaría otro revés a la Unión Europea tras la reelección del húngaro Viktor Orban.

“Vivimos un momento de mucha gravedad (...) El papel de Francia y de Europa es apoyar Ucrania”, expresó el centrista, para quien “una Europa fuerte (...) con potencias fuertes como Francia” puede pesar en la escena internacional. Horas antes del debate, tanto el opositor ruso Alexéi Navalni, en prisión en su país, así como el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, señalaron la relación entre la ultraderechista y Putin. El ucraniano urgió a Le Pen a admitir que “se equivocó”.

Para despejar dudas, la heredera del Frente Nacional (FN), que aseguró no querer salir de la Unión Europea (UE), reiteró que la “agresión del pueblo ucraniano es inadmisible” y dijo apoyar “una Ucrania libre”, independiente de Estados Unidos, de la UE y de Rusia.

Francia repite el duelo final del 2017, pero el país no es el mismo. Entre tanto, una serie de protestas sociales, como los “chalecos amarillos”, sacudió el mandato de Macron, una pandemia confinó a millones de personas y la guerra volvió a los confines orientales de Europa.

“Desde hace cinco años, he visto sufrir al pueblo de Francia (...), preocuparse por el futuro y dudar. Otra elección es posible”, aseveró Le Pen, de 53 años, al inicio del debate, presentándose como la presidenta de la “libertad”, del “poder adquisitivo” y de la “fraternidad nacional”.

Macron, de 44 años, subrayó por su parte el “período difícil” que Francia atravesó durante su mandato y expresó su deseo de continuar al frente del país para lograr que Francia sea “más fuerte e independiente”, para “mejorar la vida cotidiana” y avanzar en la transición ecológica.

Aunque Macron aventaja en 12 puntos a Le Pen, según el último barómetro de Ipsos/Sopra Steria, solo un 69% de los inscritos dice estar seguro de ir a votar, entre ellos unos 6 de cada 10 electores del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, que ambos candidatos buscan atraer y movilizar.

El cara a cara se anuncia clave, ya que esa parte del electorado lo mirará “con la esperanza” de “confirmar una elección que no es del todo segura” o de que los ayude a tomar finalmente una decisión, según Emmanuel Rivière, politólogo de Kantar, en la radio RFI.

Pero muestra del desencanto reinante de una parte de la población obligada a escoger entre el “peligro” ultraderechista y el poco popular mandatario, el lema “Ni Macron ni Le Pen” resonó la semana pasada en una simbólica Sorbona ocupada por estudiantes.

A diferencia del 2017, cuando con un 66,1% de los votos se proclamó por primera vez presidente, Macron tuvo que defender su gestión, marcada por las crisis y las protestas contra las políticas de las clases populares.

El ‘leitmotiv’ de su programa es recuperar el impulso reformista y liberal que las crisis le obligaron a aparcar, como el retraso de la edad de jubilación de 62 a 65 años. Para atraer a los votantes de izquierda, se dijo dispuesto a atrasarla solo hasta los 64 años.

Le Pen aprovechó esta impopular propuesta y la inquietud de los franceses con el aumento de la inflación para buscar reforzar la imagen de “presidente de los ricos” que persigue a Macron. Para mantener el sistema de pensiones, “solo hay una manera de financiarlo, que es trabajar progresivamente más”, se defendió el jefe de Estado. Es “una injusticia absolutamente insoportable”, le replicó su rival.

Según el barómetro de Ipsos/Sopra Steria, le Pen está considerada como la que mejor comprende los problemas de la gente y Macron, como aquel con mejor imagen internacional. Ambos son “demasiado autoritarios”, para la mitad de los franceses.

El domingo en la noche se conocerá el nombre de quién presidirá Francia durante los próximos cinco años y empezará la campaña de las legislativas de junio que definirán con qué mayoría parlamentaria gobernará, algo incierto en un tablero político en recomposición.

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