
Caracas, Venezuela. Al menos 158 detenidos, entre ellos tres presos políticos, murieron durante 2025 en las cárceles de Venezuela, principalmente por las malas condiciones médicas, un aumento de más de 50% frente al año anterior, alertó este martes la oenegé Observatorio Venezolano de Prisiones.
Las prisiones en Venezuela son objeto de constantes denuncias por las condiciones de hacinamiento, los conflictos violentos entre la población carcelaria y los guardiacárceles, y el control que ejercen grupos delictivos.
Según el informe anual del observatorio, presentado este martes, en 2024 murieron 105 presos.
El director de la oenegé, Humberto Prado, explicó que 151 de los decesos “ocurrieron por falta de atención médica”. Las afecciones cardiovasculares y respiratorias fueron la causa de muerte más común.
Las otras siete muertes agrupan hechos violentos, accidentes y un presunto suicidio.
Venezuela padece una crisis hospitalaria que se agrava por la falta de insumos y medicinas, una situación que impacta todavía más en las cárceles.
El incremento se debe “a la falta de insumos médicos, a la falta del personal adecuado para que atiendan esta patología dentro de este penal”, dijo Prado.
La solución es que “el penal tenga su dotación, tanto de medicina según el número de población y la cantidad de personal de la salud que hace falta”, agregó.
El informe estimó que en 2025 se registró una población carcelaria de casi 27.000 personas, cuando la capacidad en las prisiones del país es solo para 15.000 reos.
La oenegé calificó como “riesgo crítico” el nivel de hacinamiento de las prisiones del país.
Estas condiciones motivaron una huelga de hambre y un motín durante 2025.
Otro amotinamiento ocurrido en una cárcel a 70 km de Caracas dejó en abril un saldo de cinco muertes.
Y una protesta la semana pasada en una prisión del estado de Barinas (oeste), que involucró a más de 1.000 reclusos que denunciaban malos tratos y tortura, provocó la destitución del director del penal.
Venezuela padece una crisis hospitalaria que se agrava por la falta de insumos y medicinas, una situación que impacta todavía más en las cárceles.

