La instrucción pública que proporciona las luces, destruye los errores y prepara el triunfo de la razón y de la libertad.
— Francisco Morazán
En abril de 1842, llegó a Costa Rica el militar liberal hondureño Francisco Morazán Quezada con el objetivo de derrocar a Braulio Carrillo Colina, quien ejerció el poder en dos períodos: 1835-1837 y 1838-1842. Desembarcó en el puerto de Caldera con tropas salvadoreñas de aproximadamente 500 hombres y firmó el Pacto de El Jocote (Alajuela, 11 de abril) con el general salvadoreño Vicente Villaseñor, logrando la rendición del gobierno de Carrillo.
Carrillo renunció y salió al exilio. Al pactar con las élites políticas costarricenses, Morazán logró hacerse del gobierno mediante un golpe de Estado y el uso de la fuerza militar. Fue nombrado jefe provisional del Estado de Costa Rica (12 abril-13 setiembre 1842) por una Asamblea Constituyente que se reunió en Heredia.
Su objetivo era forzar la unión centroamericana, pero la presión económica que ejerció sobre la población para financiar esa futura guerra provocó una sublevación popular que culminó con su derrocamiento y fusilamiento el 15 de setiembre de 1842 en el Parque Central de San José.
Desde joven, Morazán abogó por la educación popular basado en el pensamiento ilustrado que la concebía como un instrumento para crear ciudadanos críticos, definiéndola como “el alma de los pueblos” y el pilar fundamental para el progreso.
Una vez que se convirtió en jefe de Estado de Honduras en 1830, puso su atención en la educación primaria. En sus discursos oficiales, Morazán enfatizó en la educación como el fundamento de la libertad y el progreso, vinculando la instrucción pública con el triunfo de la razón. Sus escritos, incluido su testamento, instan a la juventud a formarse y luchar contra la anarquía para asegurar el futuro de Centroamérica.
Cuando ejerció la presidencia de la República Federal (16 de setiembre de 1830), señaló: “la instrucción pública que proporciona las luces, destruye los errores y prepara el triunfo de la razón y de la libertad, nada omitiré para que se propague bajo los principios que la ley establezca”.
De seguido, añadió: “Por desgracia, hasta ahora mucha parte de la juventud se ve entregada en manos de la ignorancia y de la superstición”. Como resultado de ambas, “los funestos vicios del sistema colonial se transmiten entre nosotros, de padres a hijos, y el trastorno y las revoluciones que se han repetido en los Estados desde su independencia, son la escuela en donde aprende a conocer sus derechos esa desgraciada y preciosa porción de la República que es la destinada a consolidar el sistema que nos rige”.

A partir de 1834, Morazán promovió el sistema lancasteriano para paliar la falta de personal docente e impulsar la educación con base en un modelo laico, gratuito y popular.
Durante su carrera política se preocupó por promover la enseñanza, pues sin ella consideraba que “no habrá igualdad ni en las personas, ni en los intereses, ni en los bienes: y estamos expuestos a que caiga sobre nosotros un yugo que no podamos sacudir jamás”. Por consiguiente, conceptuaba la educación como un bien público y fue precursor de la política pública que promueve que el Estado garantice los fondos para la instrucción de los sectores más desposeídos.
Educación como base de la ciudadanía
En el corto tiempo en que estuvo al mando en Costa Rica, emitió el decreto XCVIII del 5 de setiembre de 1842, que creó el Colegio San Luis Gonzaga. En él queda reflejado el pensamiento de Morazán, quien concebía la educación popular como la base de la ciudadanía y necesaria para consolidar el modelo republicano. El decreto fue dado en el marco del deterioro en las relaciones con los habitantes del país y tal vez con el objetivo de congraciarse con los pocos aliados que le iban quedando.
El 11 de setiembre se realizó un levantamiento en Alajuela, pocas horas después se unieron Heredia y San José, y lo cercaron en Cartago, lugar al cual había huido con personas cercanas.
Lo fundamental del decreto para este texto es el hecho que plasmó su pensamiento y posicionó la instrucción pública como “la base primordial de la felicidad y prosperidad de los pueblos”. También indicó, en relación con “la civilización y las luces”, que su aumento y propagación “sólo puede lograrse dando impulso a la educación de la juventud, y que el promoverla por cuantos medios estén al alcance, es uno de los más sagrados deberes del Cuerpo Legislativo.”
Morazán también reflejó su convicción sobre la obligación del Estado de financiar la educación pública. Su visión de una educación laica, pública y gratuita preceden todo esfuerzo posterior para consolidar este modelo en Costa Rica.
Si bien el decreto antes mencionado no es más amplio y se limita a una institución, deja claro que mediante rentas públicas debía financiarse la educación de los jóvenes al indicar: “Para el caso es indispensable autorizar al Ejecutivo para el arreglo de los fondos, para plantear el establecimiento, sosteniéndolo bajo un pie regular y permanente y para que acuerde el Reglamento y estatutos que deben regir en él”.
Mediante el decreto de la fundación del Colegio San Luis Gonzaga procuró el financiamiento estatal de la educación, defendiendo el acceso al conocimiento para las mayorías y no solo como un privilegio de clase, enfatizando en la juventud como motor de cambio social.
En suma, la finalidad del decreto fue propagar la enseñanza para formar ciudadanos útiles a la República, vinculando la formación académica con los valores cívicos y romper con la educación religiosa heredada de la colonia.
Pese a que hubo que esperar hasta 1869 para que el Colegio San Luis Gonzaga empezara a funcionar como casa de enseñanza, Morazán fue pionero en promover un modelo educativo laico, gratuito y obligatorio en Centroamérica para la formación de ciudadanos críticos.
Su énfasis en crear dicho plantel en Cartago, más allá de su trasfondo político, evidencia su interés por descentralizar la instrucción secundaria y abrirle espacio fuera de San José. Esta acción demostró que su compromiso educativo trascendía las fronteras nacionales, buscando la excelencia académica en el nivel medio y la dignidad ciudadana.
