En las últimas semanas, el Caribe ha seguido de cerca el despliegue de fuerzas navales y terrestres de Estados Unidos frente a las costas de Venezuela. Aunque Washington asegura que la operación busca combatir el narcotráfico, la escala del despliegue genera dudas sobre un posible conflicto mayor o incluso una invasión.
Pero, ¿qué tan probable es que esto suceda? A lo largo de la historia, Estados Unidos ha intervenido en la región, como ocurrió el 20 de diciembre de 1989 en Panamá, cuando invadió el país para derrocar al dictador Manuel Antonio Noriega, capturarlo por cargos de narcotráfico, restaurar la democracia y proteger a ciudadanos estadounidenses.
Pese a antecedentes como este, expertos consultados por La Nación revelaron por qué las probabilidades de que se repita una intervención de este tipo en Venezuela son bajas y los factores que podrían estar influyendo en la decisión de Washington de mantener esta vigilancia sobre la región.

Hasta ahora, Estados Unidos ha enviado cerca de 8.000 efectivos y ocho buques de guerra a las proximidades de Venezuela, incluyendo submarinos nucleares, destructores, cruceros y buques anfibios.
Por su parte, Venezuela informó este 26 de agosto de que patrullará sus aguas del Caribe sur con drones y embarcaciones de la Armada.
Además, confirmó el despliegue de 15.000 efectivos en la frontera con Colombia para operaciones antidrogas, mientras el gobierno de Maduro califica la movilización estadounidense como una “escalada de acciones hostiles”.
Posibles motivos del despliegue militar
Carlos Murillo Zamora, analista internacional de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), señaló que la presencia de tropas estadounidenses podría responder a cuatro factores: presiones por petróleo, combate al narcotráfico y al crimen organizado, la captura de Nicolás Maduro y el control migratorio.
En cuanto al petróleo, indicó que algunos especialistas sostienen que Estados Unidos, a través de Chevron, busca dominio energético. No obstante, consideró poco viable esa hipótesis, pues la empresa opera mediante contrato y el crudo venezolano solo puede refinarse en ciertas islas del Caribe y, en menor medida, en territorio estadounidense.
Respecto al narcotráfico y el crimen organizado, Murillo afirmó que Washington atribuye a Venezuela la presencia de cúpulas vinculadas a esas actividades en su territorio, como el Cartel de los Soles. Al catalogar esa influencia como narcoterrorismo, el gobierno estadounidense justificó el despliegue militar en el Caribe.
“La información oficial hoy es que esas naves se han desplazado para detener, una vez que salgan de las 12 millas del mar territorial venezolano, embarcaciones con droga que van hacia otros puntos del Caribe, Estados Unidos y Europa”, señaló el analista.

Sin embargo, agregó que existe una arista compleja en este discurso de la administración de Donald Trump, pues, junto con la justificación de protección contra el narcoterrorismo, también hubo conversaciones sobre la intención de detener a Nicolás Maduro.
En ese sentido, Murillo recordó que Washington duplicó la recompensa ofrecida a militares venezolanos de alto rango que logren concretar su captura, ya que conocen sus movimientos y posibles ubicaciones.
“Sin embargo, no está claro si la intención de Trump es ingresar con tropas a detener a Maduro o si la intención es simplemente quedarse fuera del mar territorial y controlar toda la zona para evitar que las embarcaciones salgan con droga de Venezuela”, explicó.
Finalmente, Murillo señaló un cuarto factor que podría explicar la presencia militar en el Caribe: un mecanismo de presión de Estados Unidos para obligar a Venezuela, mediante una diplomacia por la fuerza, a aceptar la deportación de miles de ciudadanos venezolanos desde territorio estadounidense.
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¿Hay posibilidad de invasión o no?
Luis Diego Segura, académico de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UNA, explicó a La Nación que uno de los motivos por los cuales Estados Unidos busca la captura de Nicolás Maduro es su presunta relación con el Cartel de Los Soles, declarado en julio como “organización terrorista global”.
A ello se suman las tensiones provocadas por las maniobras del mandatario venezolano para, mediante despliegues militares, obstaculizar elecciones democráticas y perpetuarse en el poder.
Esta situación llevó a Washington a ofrecer inicialmente una recompensa de $15 millones por su arresto, la cual aumentó a $50 millones en agosto del 2024.
No obstante, Segura advirtió que, pese a la presión internacional, la capacidad militar exhibida por Estados Unidos no alcanza para ejecutar una ofensiva contra Venezuela.
“Venezuela es un país con una armada mucho más grande (que la desplegada por Estados Unidos en las cercanías del país)”, señaló.
El académico subrayó que, a diferencia de lo ocurrido en Panamá en 1989, cuando Estados Unidos contaba con bases y presencia militar para derrocar a Noriega, en Venezuela carece de esa infraestructura. Por ello, una invasión luce lejana y requeriría primero un despliegue mucho mayor de tropas en las fronteras.
En la misma línea, el analista Murillo consideró que, aunque no puede descartarse, la opción sigue siendo improbable.
“El escenario de una posible intervención siempre está presente (...). ¿Que eso pueda ocurrir? Lo veo distante en este momento, pero no es un escenario que se pueda descartar”, afirmó.
