Interés Humano

Perú exige certificado de vacunación contra covid-19 en comercios, bancos y aeropuertos

El cumplimiento de esta medida busca reducir los contagios en un país duramente azotado por la pandemia

Lima. Los centros comerciales, bancos, supermercados, aeropuertos, restaurantes y otros recintos públicos cerrados comenzaron a exigir este viernes en Perú el certificado de vacunación contra covid-19 a quienes ingresan, al entrar en vigor un decreto que indigna a los activistas antivacunas.

Funcionarios del Ministerio de Salud y de los municipios fiscalizaron en las zonas comerciales más importantes de Lima, así como en las principales ciudades del país, el cumplimiento de esta medida que busca reducir los contagios en un país duramente azotado por la pandemia.

“Hay algunas normas que se tienen que cumplir para impedir que este covid, que tanto nos ha golpeado, se siga expandiendo en el país”, declaró el ministro de Salud, Hernando Cevallos, a la radio RPP. Para entrar a comercios o dependencias de entidades públicas, se debe mostrar obligatoriamente el certificado de vacuna, en papel o en el teléfono celular.

El 71% de los peruanos apoya la medida, mientras el 27% está en desacuerdo, según la encuestadora Datum. Los locales que infrinjan esta norma no serán sancionados por ahora, aunque próximamente se establecerán multas, advirtieron funcionarios. Además, el certificado es requisito para entrar a los aeropuertos y abordar vuelos nacionales e internacionales, aunque quienes no estén vacunados podrán viajar si presentan un examen de PCR con resultado negativo de menos de 72 horas.

Los pasajeros de buses interprovinciales también deben mostrar el certificado, aunque no se exige en los buses y minibuses urbanos ni en el metro elevado de Lima.

En los accesos a centros comerciales, bancos, tiendas por departamento y supermercados limeños este viernes había vigilantes exigiendo el certificado de vacuna. El documento es obligatorio para entrar a todos los comercios —desde supermercados a pequeñas tiendas de barrio—, aunque no todos cumplían la medida.

Varios negocios próximos al concurrido Parque Kennedy del distrito turístico de Miraflores, en el sur de Lima, no pedían el certificado. Esto llevó a una airada clienta a increpar a las meseras de una cafetería, observó un periodista. Las farmacias, hospitales y centros de salud están eximidos de esta obligación, según el decreto dictado a mediados de noviembre.

Inicialmente la medida regiría a partir del 15 de diciembre, sin embargo, fue adelantada por los contagios de la variante ómicron detectados en otros países. Perú no registra casos de ómicron, aunque Japón confirmó el 1 de diciembre un caso de esta variante en un pasajero procedente de Lima. Las personas que estuvieron con él en Perú fueron examinadas y ninguna tenía covid-19.

Las autoridades peruanas confían en que la exigencia del certificado incentivará a la población no vacunada a inmunizarse. Hasta ahora han recibido las dos dosis de la vacuna 19,5 millones de peruanos, el 70% de la población objetivo, según el Ministerio de Salud. Perú utiliza vacunas Sinopharm y Pfizer.

Con más de 201.000 muertos, el país andino de 33 millones de habitantes tiene la mayor tasa de mortalidad por la pandemia en el mundo: 6.111 por cada millón de habitantes, según un balance basado en cifras oficiales. En total, más de dos millones de personas se contagiaron.

La obligación de presentar el certificado indignó a los activistas antivacunas, entre ellos la abogada conservadora Beatriz Mejía Mori, quien presentó un recurso judicial contra el decreto, afirmando que “vulnera derechos fundamentales de quienes no desean vacunarse”.

Martín Moreno, conductor de vehículos de turismo en Lima que rechaza vacunarse, mencionó que las autoridades no deberían impedirle el ingreso a recintos cerrados públicos porque “hay artículos de la Constitución que me amparan”. “La vacuna tiene muchas secuelas”, manifestó Moreno para justificar su rechazo.

“Estoy dispuesto a perder la vida por no vacunarme”, declaró a la radio RPP César, de 60 años y quien solo se identificó con su nombre de pila, en la norteña Piura, una de las regiones peruanas más golpeadas por la pandemia.

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