Interés Humano

Aldea maya en Guatemala despide a joven migrante muerto en remolque en Estados Unidos

Sololá, Guatemala. Entre el llanto y las plegarias, una aldea en el oeste de Guatemala despidió este sábado al joven indígena Melvin Guachiac, de 13 años, el primer repatriado de los 21 guatemaltecos que murieron junto a otros migrantes de México y Honduras en un remolque en Estados Unidos, en junio.

Una multitud de la aldea Tzucubal, en el municipio de Nahualá, y comunidades mayas vecinas se congregaron desde la noche del viernes para iniciar la velación del cuerpo, después de que fuera trasladado del aeropuerto de la capital, donde fue recibido por familiares y funcionarios de gobierno.

“Hay mucho dolor”, dijo a la AFP Manuel Tepaz, primo de Melvin, al lamentar que el joven haya migrado por las escasas oportunidades en la aldea.

“Aquí no hay trabajo. Muchos niños se van” a Estados Unidos, agregó el hombre, cubierto con una chamarra negra. La mayoría emprenden el viaje guiados por traficantes conocidos como “coyotes”, a los que se les llega a pagar hasta unos $14.000, contó el familiar del menor.

Las autoridades guatemaltecas iniciaron con el adolescente la repatriación de 21 guatemaltecos identificados entre los 53 migrantes fallecidos que fueron localizados, abandonados, el 27 de junio en un camión en la ciudad de San Antonio, del estado de Texas, al sur de los Estados Unidos.

La cancillería de Guatemala había confirmado la semana pasada a 22 guatemaltecos en el grupo de fallecidos, pero el viernes rebajó la cifra a 21, debido a una rectificación que hizo la morgue del condado de Béxar, en Texas.

"Tengo un dolor en el corazón, en el alma. Él tenía un sueño pero lastimosamente no lo cumplió", añadió Nicolás Tepaz, amigo de la víctima.

Para la noche de este sábado se espera la llegada a Guatemala de los cuerpos de Wilmer Tulul, de 14 años y primo de Melvin, y de Jonny Tziquin, de 17 años, originarios de Tzucubal. Hasta ahora no se ha establecido la fecha para la repatriación de los otros 18 migrantes.

Los migrantes víctimas de la tragedia sufrieron hipertermia (aumento de la temperatura corporal) y deshidratación aguda al viajar hacinados en un remolque sin ventilación.

Cada año, miles de centroamericanos intentan llegar a Estados Unidos de forma irregular en busca de un empleo, huyendo de la pobreza y violencia de sus países, y una crisis económica agudizada por la pandemia de covid-19.

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