
Três Unidos, Brasil. “Es importante elegir a un candidato que defienda la naturaleza”, dice el jefe de la comunidad indígena amazónica de Três Unidos, Waldemir da Silva, para explicar su voto por Lula en las elecciones presidenciales brasileñas.
Situado a orillas del Río Negro, uno de los principales afluentes del Amazonas, su pueblo de 120 habitantes de la tribu Kambeba ha sufrido mucho en las últimas semanas por el humo de los incendios forestales.
Y Silva teme que la situación empeore con el fenómeno de El Niño, que se anuncia particularmente severo este año en Brasil.
“Los incendios perjudican la calidad del aire. Los niños y las personas mayores están en peligro de muerte, varios habitantes han tenido problemas de tos o de visión”, cuenta a la AFP el líder comunitario, de 67 años.
De su lado, Tatiane Costa, de 38 años, está preocupada por su hija, que estudia en Manaos, la mayor metrópolis amazónica, que el mes pasado fue cubierta durante varios días por una espesa nube de humo.
“Me llamó para decirme que quería regresar al pueblo porque había inhalado mucho humo”, relata.
El domingo, los habitantes de la comunidad Três Unidos tuvieron que recorrer diez minutos en barco para votar en un pueblo vecino.
En el trayecto, varios formaron una letra “L” con la mano para mostrar su apoyo al presidente candidato Luiz Inácio Lula da Silva frente a su rival conservador, Flávio Bolsonaro.
‘Fuerza del jaguar’
En la víspera de las elecciones, Waldemir da Silva organizó un ritual, con cantos, danzas y maracas, para darle al izquierdista Lula “el coraje y la fuerza del jaguar”.
Lula cuenta con amplio apoyo de los pueblos indígenas. Al inicio de su tercer mandato, en 2023, creó el Ministerio de los Pueblos Indígenas.

También reanudó la delimitación de reservas indígenas, interrumpida durante el mandato de su predecesor de ultraderecha Jair Bolsonaro (2019-2022), padre de Flávio Bolsonaro.
Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, la deforestación aumentó fuertemente en la Amazonía.
Su hijo ha prometido frenarla aunque su respaldo al agronegocio genera dudas sobre su cumplimiento.
La familia Bolsonaro “es una amenaza para mí y mi familia”, afirma Tatiane Costa.
“Los pueblos indígenas sufrimos mucho los impactos ambientales”, dice por su parte Tainara da Costa Cruz, de 22 años, que ha decidido votar por Lula porque “defiende nuestro territorio y la naturaleza”.
Iguanas calcinadas
El viernes una enorme porción de selva fue devastada por un incendio en Iranduba, parte del municipio vecino de Manaos, constató un reportero de la AFP.
Vistas desde el cielo, las nubes de humo arrastradas por el viento ocultan las grandes extensiones de vegetación verde esmeralda ardiendo.
En el suelo, los bomberos libran una batalla encarnizada para apagar los numerosos focos con mangueras. Cenizas y animales muertos, entre ellos dos iguanas calcinadas, cubren el terreno.
El estado de Amazonas, cuya capital es Manaos, fue afectado por más de 3.700 focos de incendio en setiembre, casi cuatro veces más que en el mismo mes de 2025, según imágenes satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales.
En 2024, El Niño ya había provocado una sequía y unos incendios forestales excepcionales en Brasil.
El gobierno brasileño anunció en julio un fondo de unos 330 millones de euros para prevenir los estragos causados por este fenómeno climático.
“Brasil nunca se había preparado tanto para afrontar El Niño. Todavía no sabemos si lo vamos a lograr, porque aún no sabemos cuál será su magnitud, pero nunca habíamos trabajado con tanta rapidez para evitar que la población sufra”, declaró Lula el mes pasado.
