
Mineápolis, Estados Unidos. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, denunció este sábado “otro tiroteo atroz” atribuido a agentes federales en Mineápolis, en medio de una escalada de tensión por el despliegue de oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en esa ciudad. Medios de prensa de ese país confirmaron la muerte de una persona.
Walz aseguró que habló con la Casa Blanca tras el nuevo incidente y reclamó el fin inmediato del operativo federal en Minnesota.
“Acabo de hablar con la Casa Blanca después de otro tiroteo atroz por parte de agentes federales esta mañana. Minnesota ya está harta. Esto es repugnante”, escribió el gobernador en la red social X.
También pidió retirar a los oficiales desplegados: “El presidente debe poner fin a esta operación. Saquen a los miles de oficiales violentos y sin entrenamiento de Minnesota. Ahora”.
El gobierno de Mineápolis informó en X que tenía conocimiento de “nuevos disparos que involucran a fuerzas del orden federales” cerca de un cruce de calles de la ciudad, donde se han intensificado las manifestaciones contra la presencia de ICE.
En redes sociales circuló un video no confirmado en el que se observa a una persona abatida a disparos durante un disturbio.
En la grabación se escuchan disparos y se aprecia al menos a una persona con un chaleco con la palabra “POLICE”.
El nuevo caso ocurre dos semanas después de que agentes federales dispararan y mataran a Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, el pasado 7 de enero en Mineápolis.
Una autopsia determinó que su muerte fue un homicidio, aunque esto no implica automáticamente la comisión de un delito.
El oficial señalado como responsable de los disparos, Jonathan Ross, no ha sido suspendido ni acusado, según el reporte.
Mineápolis permanece bajo presión social desde hace varias semanas, mientras el gobierno del presidente Donald Trump impulsa una campaña para deportar a inmigrantes indocumentados en todo Estados Unidos.
La indignación pública también se reavivó esta semana por la detención de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años, y su padre, Adrian Conejo Arias, de nacionalidad ecuatoriana, quienes fueron arrestados el martes cuando llegaban a su residencia.
