
Bogotá, Colombia. El respaldo que Donald Trump le dio la semana pasada a Abelardo De la Espriella en la carrera presidencial colombiana sigue generando repercusiones en Washington. Esta vez fueron dos legisladores demócratas quienes acusaron al mandatario estadounidense de intentar influir en el proceso democrático del país.
“El futuro de Colombia debe ser decidido por el pueblo colombiano, no por Donald Trump ni por ningún gobierno extranjero que intente inclinar la balanza”, escribió el congresista Gregory Meeks, el demócrata de más alto rango en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y una de las voces más influyentes de su partido en temas de política exterior.

A las críticas se sumó la congresista Delia Ramírez, una de las figuras latinas más visibles del ala progresista demócrata.
La era de la injerencia de Estados Unidos en los procesos democráticos de América Latina necesita terminar. El futuro de Colombia pertenece a los colombianos
“La intervención de Estados Unidos en los procesos libres y democráticos de América Latina debe terminar", afirmó Ramírez, quien señaló directamente al dirigente republicano.
“Donald Trump y el gobierno de Estados Unidos deben respetar la voz y el voto de los colombianos y poner fin a cualquier intento de seguir interfiriendo en sus elecciones. El futuro de Colombia pertenece a los colombianos”, sentenció.
Asimismo, la representante por Arizona, la demócrata Adelita Shirley Grijalva, ironizó el espaldarazo de Trump a Abelardo como una acción que contradice la política del republicano de poner a los temas de agenda nacional como una prioridad.
“¿Qué pasó con ‘Estados Unidos Primero’? Mientras las familias en Estados Unidos luchan por pagar los comestibles, Trump está apoyando a un candidato de extrema derecha en otro país”, señaló la congresista en un trino en el que destacó que “el futuro de Colombia debería ser decidido por los colombianos, no por políticos en Washington”.
“La era de la injerencia de EE. UU. en los procesos democráticos de América Latina necesita terminar. El futuro de Colombia pertenece a los colombianos”, sentenció Grijalva.
Los pronunciamientos son una respuesta directa al mensaje que Trump publicó la semana pasada tras la primera vuelta presidencial en Colombia, en el que expresó su respaldo público a De la Espriella y lo presentó como aliado de su agenda para la región.
El respaldo presidencial no ha sido un hecho aislado. En los últimos días varios aliados de Trump en el Congreso también han manifestado públicamente su simpatía por una victoria de De la Espriella.
Entre ellos figuran el senador Bernie Moreno y los representantes María Elvira Salazar y Carlos Giménez, quienes han presentado al candidato colombiano como un socio natural de la estrategia impulsada por la Casa Blanca en asuntos como la lucha contra el narcotráfico, la seguridad regional y el combate contra organizaciones criminales transnacionales.

Lo ocurrido resulta llamativo porque, históricamente, los presidentes estadounidenses han evitado expresar apoyo directo a candidatos específicos en las elecciones de otros países.
Sin embargo, en los últimos años Trump ha intervenido públicamente en procesos electorales de varios países.
En Honduras, expresó su respaldo al candidato Nasry Asfura, a quien describió como el único aspirante con quien estaba dispuesto a trabajar.
En Argentina apoyó políticamente a Javier Milei, uno de sus principales aliados internacionales.
Y durante años mantuvo una estrecha relación con el primer ministro húngaro Viktor Orbán, a quien respaldó en las pasadas elecciones, en las que terminó perdiendo tras 16 años en el poder.
Paradójicamente, aunque el respaldo de Trump podría convertirse en una ventaja política para De la Espriella si resulta elegido presidente, también podría generar dificultades en el futuro.
En Washington existe una posibilidad real de que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas de noviembre.
De darse ese escenario, Meeks pasaría a convertirse nuevamente en presidente del Comité de Asuntos Exteriores a partir de enero de 2027, una posición con influencia significativa en la relación bilateral entre Estados Unidos y Colombia.
El dato no es menor. Aunque la política exterior es liderada por la Casa Blanca, es el Congreso el que aprueba gran parte de los recursos de cooperación y asistencia que recibe Colombia.
Por ello, algunos observadores consideran que la abierta alineación de sectores republicanos con una candidatura presidencial colombiana podría añadir nuevas tensiones a una relación bilateral que históricamente ha buscado mantener el apoyo bipartidista en Washington.
