
La fiscalía del estado de Florida, en Estados Unidos, inició una investigación penal contra la empresa OpenAI y su herramienta ChatGPT. Las autoridades buscan aclarar el papel de esta tecnología en un tiroteo mortal ocurrido en abril de 2025.
Los servicios del fiscal James Uthmeier recopilaron información sobre el sospechoso, un estudiante llamado Phoenix Ikner.
Según los datos, Ikner mantuvo intercambios de mensajes con la herramienta de inteligencia artificial antes de realizar los disparos. El suceso dejó un saldo de dos personas fallecidas y seis heridas en el campus de la Universidad Estatal de Florida.
Uthmeier explicó en un comunicado que, bajo un escenario hipotético donde el sistema fuera un individuo, enfrentaría cargos por asesinato. El funcionario señaló que las leyes de Florida califican como cómplice a quien asesore, incite o ayude a otro a cometer un hecho delictivo.
Por su parte, un portavoz de OpenAI manifestó a la agencia AFP que la tragedia en la universidad estatal no es responsabilidad de ChatGPT. La compañía defendió que el sistema brindó respuestas objetivas con información disponible en fuentes públicas de Internet.
La empresa añadió que el programa nunca promovió o alentó actividades perjudiciales o ilegales. Además, el vocero confirmó que OpenAI entregó a las autoridades la conversación completa del atacante apenas conocieron el incidente.
Las autoridades identificaron que Ikner utilizó el arma de servicio de su madre para el crimen. La mujer laboró durante 18 años como ayudante del sheriff local.
El sospechoso tenía 20 años al momento del ataque y la policía lo neutralizó con disparos. Ikner ingresó a un hospital con lesiones de gravedad, pero su vida no corrió peligro.
Walt McNeil, sheriff del condado de Leon, comunicó que el joven participó en programas de formación de su oficina. McNeil afirmó que no causó sorpresa el hecho de que el atacante tuviera acceso a armas de fuego.
