
El cerco energético de Estados Unidos a Cuba pone “en riesgo” el sistema educativo de la isla al afectar la disponibilidad de docentes y reducir las jornadas escolares, alertó la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Cuba, bajo embargo comercial estadounidense desde 1962, enfrenta una crisis económica agudizada desde enero por la amenaza del gobierno de Donald Trump de aplicar sanciones a los países que vendan crudo a La Habana. Esto ha provocado escasez de combustible, restricciones en el transporte y frecuentes apagones.
“Las limitaciones energéticas y de transporte afectan la presencia de docentes, agravando un déficit nacional superior a 26.000 maestros”, afirmó el sábado a la AFP la representante de la Unesco en Cuba, Anne Lemaistre.
En este contexto el gobierno cubano ha adoptado medidas de emergencia, entre ellas la reducción de horarios y el cierre anticipado del curso escolar, que suele terminar a finales de junio pero este año se adelantó varias semanas.
Lemaistre dijo que unos 400.000 estudiantes vieron reducidas sus jornadas educativas, mientras que cerca de 28.000 alumnos de grados terminales enfrentan una situación “crítica” para finalizar sus estudios, principalmente en zonas rurales y remotas.
Agregó que “el 30% de niños, niñas y adolescentes han sido desplazados por eventos meteorológicos recientes” y “más de 870 escuelas dañadas por el huracán Melissa (que azotó el este de Cuba en octubre) permanecen sin recuperarse”.
Indicó además que su oficina trabaja con el Ministerio de Educación cubano para estimar los días de enseñanza perdidos a causa del bloqueo petrolero de Washington.
La oficina regional de la Unesco advirtió la víspera en su cuenta en X que la situación actual “pone en riesgo” la educación en la isla, y “pone en peligro el futuro de toda una generación, con consecuencias a largo plazo”.
“La educación en Cuba está en riesgo debido a la actual crisis energética”, señaló el organismo en esa publicación.
