
La aerolínea Volaris confirmó este miércoles la suspensión indefinida de cuatro rutas aéreas que opera desde y hacia Costa Rica, debido a la alta carga impositiva que encarece los boletos. La medida entrará en vigor el próximo 12 de abril.
La comercialización de los tiquetes para estos destinos se detuvo desde el 21 de enero anterior.
Ronny Rodríguez Chan, director de Sostenibilidad y Desarrollo Corporativo de la compañía, dijo a La Nación que la medida afectará los vuelos directos con destino a San Salvador y Ciudad de Guatemala, así como la ruta hacia Miami, Estados Unidos.
Asimismo, el director indicó que la compañía también suspendió su ruta directa a Tegucigalpa. Este servicio inició operaciones el 1.º de diciembre pasado y fue cancelado el 12 de enero por las mismas razones.
Según explicó Rodríguez, aunque la empresa ofrecía tarifas competitivas, al concretarse la compra los tributos elevaban de forma significativa el monto a pagar; en algunos casos, los cargos llegaron a representar hasta el 57% del precio final.
“Nuestra promesa de valor es ofrecer al cliente un precio final de modelo de bajo costo, propio del modelo de Volaris. (Esto) ha sido imposible, porque, al momento en que el cliente va a realizar el pago de su boleto, se le incrementan los impuestos y tasas aeroportuarias que, en el precio final del boleto, llegan a representar el 57% del precio final del boleto o más”, señaló Rodríguez.
“Esto ha hecho imposible que el cliente perciba el modelo de bajo costo y el esfuerzo de reducción tarifaria de la compañía. Siguen percibiendo que los precios son altos y que la aerolínea es culpable del precio alto y que su promesa de valor no está siendo cumplida”, agregó.
Según el director de Sostenibilidad y Desarrollo Corporativo de Volaris, esta situación impidió que la demanda creciera conforme a las proyecciones de la empresa. En consecuencia, al no alcanzarse el impacto esperado, se compromete la sostenibilidad y viabilidad de las rutas en Centroamérica.
“Como es propio en las rutas que opera Volaris, inmediatamente bajan los precios de nosotros y de la competencia. Esto hace que la demanda por la ruta crezca y el mercado se vuelve más grande para todas las aerolíneas, pero no ha pasado en las rutas de Centroamérica. Justamente, la causa es el alto peso que tienen los impuestos y tasas en el precio final de los boletos”, afirmó.
Rodríguez descartó que Volaris sostuviera conversaciones con el Ministerio de Hacienda antes de adoptar la decisión. No obstante, señaló que el año pasado se abrió un diálogo a nivel político sobre la carga impositiva que enfrenta la industria aérea.
“Esto no es algo de Volaris, sino de la industria en general. No es algo que nosotros podamos solucionar de manera directa, sino que es una decisión a la que los gobiernos deben llegar naturalmente, como lo hicieron en otras latitudes como Europa y otras regiones, donde se eliminaron estos cargos y se incrementó la demanda a niveles impresionantes”, agregó Rodríguez.
La compañía mantiene actualmente sus rutas directas hacia México —incluidos Guadalajara, Cancún y Ciudad de México—, así como el vuelo sin escalas a Orlando.
Rodrigo Chaves vetó iniciativa para rebajar impuestos
En febrero del 2025, el presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, vetó el proyecto de vuelos baratos a Centroamérica y República Dominicana, impulsado por Eliécer Feinzaig, del Partido Liberal Progresista, que pretendía reducir los impuestos aplicados a los boletos hacia esos destinos.
La iniciativa planteaba que las aerolíneas ofrecieran pasajes de ida y vuelta por $100 entre Costa Rica y cualquier país centroamericano, y de $50 para trayectos solo de ida.
En el caso de República Dominicana, proponía un tope de $120 por viaje redondo y de $60 por boleto sencillo. Esas tarifas correspondían al precio del asiento e incluían un artículo personal que cupiera debajo del asiento, sin contemplar servicios adicionales.
No obstante, el mandatario vetó el proyecto por razones de “oportunidad, conveniencia y constitucionalidad”, según comunicó al Congreso en una carta remitida por Jorge Rodríguez Bogle, entonces ministro a. i. de la Presidencia.
Entre los argumentos del Ejecutivo se señaló que la iniciativa podría incentivar estancias más cortas en el país y convertir a Costa Rica en un punto de tránsito dentro de itinerarios regionales, en lugar de un destino principal para los visitantes.
