
Durante años, miles de trabajadores han visto la pensión como un único ingreso proveniente del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Sin embargo, operadoras de pensiones y la Superintendencia de Pensiones (Supén) advierten que el monto de la jubilación puede aumentar de forma significativa cuando se complementa con mecanismos como el Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP) y un ahorro voluntario iniciado desde etapas tempranas de la vida laboral.
Para visualizar esto de forma práctica, la operadora BN Vital brindó a La Nación un ejemplo de cómo podría variar el monto de una pensión para una persona con salario fijo si únicamente recibe el IVM, y cómo cambiaría al sumarle el ROP y un ahorro voluntario constante equivalente a entre un 10% y un 15% del ingreso mensual.
Como sueldo de referencia, la operadora de pensiones fijó un salario de ¢800.000, sobre el cual aplicó los cálculos correspondientes.
En un primer escenario, la operadora calcula cuál sería la pensión mensual de una persona si únicamente recibe el porcentaje del salario que otorga el IVM, cuya tasa de reemplazo actual oscila entre un 43% y un 52,5%. Bajo ese supuesto, la jubilación rondaría entre ¢344.000 y ¢416.000 mensuales.
Si a ese monto se le suma el aporte del ROP, considerando al menos 25 años de cotización, la tasa de reemplazo podría aumentar entre un 15% y un 20%. Esto representaría un incremento aproximado de entre ¢120.000 y ¢160.000 al mes, lo que elevaría la pensión hasta unos ¢576.000 en el escenario más favorable.
Además, si la persona incorpora un ahorro voluntario equivalente a entre un 5% y un 10% de su salario, la pensión podría alcanzar hasta ¢656.000 mensuales. En caso de aportar un 15%, el monto subiría hasta cerca de ¢696.000.
Así, una persona con un salario de ¢800.000 que dependa únicamente del IVM recibiría entre ¢384.000 y ¢456.000 menos por mes respecto a su ingreso de referencia. En cambio, al complementar la jubilación con el ROP y ahorro voluntario, la diferencia se reduciría a un rango de entre ¢104.000 y ¢256.000.
En términos porcentuales, eso significa que la pérdida de ingresos al pensionarse pasaría de un rango de entre 48% y 57% usando solo el IVM, a uno de entre 13% y 32% al combinar los distintos pilares de ahorro previsional.
IVM enfrenta carrera contrarreloj
Este tipo de ejercicios cobran especial relevancia en el contexto actual, donde el principal fondo de jubilaciones del país, administrado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), atraviesa uno de los momentos más delicados de su situación financiera, ante el posible agotamiento de sus reservas a inicios de la próxima década.
Ese escenario llevó a la institución a plantear 20 propuestas de reforma para sostener el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Entre las medidas propuestas, la entidad plantea entender la pensión como un sistema integral, en el que el IVM se complemente con el Régimen Obligatorio de Pensiones y el ahorro voluntario.
En ese contexto, una de las iniciativas contempla reducir la tasa de reemplazo actual —el porcentaje del salario que recibe una persona al pensionarse— de un rango de entre 43% y 52,5% a uno de entre 40% y 43%, bajo el supuesto de que el ingreso final se complemente con esos otros mecanismos de ahorro previsional.
Por ello, una eventual reducción en la tasa de reemplazo pone sobre la mesa la discusión sobre cómo podría variar el monto de una pensión cuando se depende únicamente del IVM, frente a escenarios en los que se complementa con el ROP y ahorros voluntarios.
