
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) debió utilizar dinero de la reserva del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) para pagar las pensiones de sus beneficiarios al cierre del 2025, una situación prevista originalmente para el 2041. Las proyecciones institucionales indicaban que este uso llevaría al agotamiento del fondo en el 2047; sin embargo, ese plazo también podría adelantarse.
Así lo advirtió el Comité de Vigilancia de la entidad autónoma durante la sesión ordinaria N.° 9574 de la Junta Directiva, realizada el 20 de enero, en la que presentó el Informe de situación y recomendaciones para mejorar la condición financiera y actuarial del Seguro de Pensiones del IVM, periodo 2024-2025.
En esa exposición, el órgano técnico señaló que el incumplimiento de algunos supuestos actuariales podría adelantar el agotamiento de la reserva.
“Las reservas, de acuerdo al informe (actuarial), podrían agotarse antes del 2047, ya que varios supuestos actuariales no se cumplen”, afirmó Rafael Vanegas, presidente del Comité de Vigilancia.
Entre esos supuestos, Vanegas señaló que el IVM presenta un desequilibrio estructural entre el porcentaje de cotización al régimen −prima vigente−, los beneficios concedidos a los pensionados y las obligaciones futuras.
Atribuyó esta situación a la insuficiencia de los aportes, al uso recurrente de los intereses de la reserva para apoyar el pago de pensiones, a la deuda acumulada del Estado y a la falta de decisiones oportunas en torno a las finanzas del IVM, factores que −según afirmó− han acelerado el deterioro de la sostenibilidad del régimen.
El presidente del Comité de Vigilancia resaltó que, desde el 2024, la Gerencia de Pensiones usa la totalidad de los intereses generados por las inversiones de la reserva. El resultado es que no se da una capitalización al régimen, lo cual limita la capacidad de encarar el pago futuro de pensiones.
“El régimen tiene una política de beneficios que no es sostenible con los ingresos establecidos; es decir, la prima no guarda relación con la tasa de reemplazo (monto de jubilación) que ofrece el seguro de IVM”, resaltó Venegas.
De hecho, recordó que el régimen tiene una razón de solvencia del 56,14%, es decir, que la reserva cubre poco más de la mitad de las obligaciones futuras de pago de pensiones.
La Superintendencia de Pensiones (Supén) también advirtió de los signos de deterioro financiero del régimen.
“El uso reciente de la reserva del IVM para pagar pensiones evidencia la urgencia de reforzar la sostenibilidad del sistema (...). La última valuación actuarial alertó que, si no cambian las condiciones actuales, la sostenibilidad del IVM no estaría garantizada más allá de 2047″, advirtió la Supén.
En un escenario en que se agote la reserva del IVM, el faltante de dinero para pagar a los pensionados lo debe asumir el Estado, según la Constitución Política. El artículo 177 obliga al Poder Ejecutivo a incluir el dinero en el Presupuesto Nacional.
El IVM es el principal fondo de jubilaciones de Costa Rica. Al cierre del 2025, este sistema contaba con 393.000 personas jubiladas, 1,8 millones de trabajadores cotizantes y 83.000 patronos.
En este 2026 se produjo un ajuste en los aportes al IVM que en total es equivalente al 11,66% del salario del trabajador. La persona contribuye con un 4,33%, el patrono con un 5,58% y el Estado con un 1,75%.
A mayo del 2025, la reserva del régimen registró un saldo de ¢2,6 billones, según los estados financieros del IVM.
El 76% de esos recursos estaba invertido en bonos de deuda del Ministerio de Hacienda, un 10,3% en sector público, un 5,9% en bancos privados, un 4% en el Banco Central y el restante 3,8% en otros tipos de instrumentos.
Dos proyecciones críticas ya se adelantaron
En la exposición del Comité de Vigilancia del IVM a la Junta Directiva de la CCSS, se expuso que dos supuestos claves para la sostenibilidad del régimen ya se adelantaron.
En el estudio actuarial del 2024, elaborado por la Dirección Actuarial de la Caja, se proyectó que se empezarían a usar los intereses generados por las inversiones de la reserva en el 2030.
Sin embargo, la realidad es que desde el 2011 la Gerencia de Pensiones comenzó a utilizar una parte de esos recursos para cubrir el déficit en el pago de pensiones.
Pero la situación empeoró en el 2024 y el 2025, cuando la institución tomó la totalidad de los intereses para cumplir con sus obligaciones, es decir, ¢222.000 millones y ¢250.000 millones respectivamente.
“Se han venido utilizando los intereses. Entonces, es importante tener presente que, al utilizarse los intereses, la capitalización como tal del seguro no se viene dando. De seguir o continuar bajo ese esquema, podríamos pasar de un sistema de capitalización a un sistema −de facto− de reparto", argumentó Venegas.
El otro momento crítico del IVM que se adelantó fue el uso de la reserva. La estimación era que ocurriría en el 2041. Sin embargo, el año pasado la CCSS usó ¢50.000 millones, como consecuencia de los impagos del gobierno de la cuota estatal.
“Para el 2025 −tal vez para reafirmar los datos− se utilizó el 100% de los intereses para financiar el gasto y, además, se tuvieron que utilizar recursos de la reserva misma. Por lo tanto, según los datos que dispone el Comité de Vigilancia, al cierre del 2025, la reserva tuvo un decrecimiento. Es decir, en pocas palabras, el músculo para producir intereses se nos está reduciendo”, advirtió Ubaldo Carrillo, director de Pensiones de la CCSS.
Caja no descarta más uso de reserva
Por otra parte, la deuda estatal con el IVM cerró el año pasado en ¢769.332 millones, es decir, el equivalente al 30% de la reserva del fondo.
Carrillo precisó que, en un escenario en el cual el Gobierno pague todo el dinero, no exime a la institución a volver a utilizar la reserva para pagar pensiones.
“Si entrara ese dinero, enhorabuena. Entraría, capitalizaría, generaría intereses, pero necesitaríamos tocar los intereses y lo que se nos dé como principal”, resaltó el director de Pensiones.
El funcionario explicó que el uso de la reserva continuaría dado el incremento acelerado de nuevos pensionados y porque los ingresos son insuficientes.
En el 2025, la CCSS empleó ¢300.000 millones −entre intereses y reserva− y en los próximos años el requerimiento de recursos continuará en ascenso.
