Patricia Leitón. 23 diciembre, 2019
Alberto Barreix, líder técnico fiscal principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Foto: Archivo.
Alberto Barreix, líder técnico fiscal principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Foto: Archivo.

Los países de América Latina que han aplicado reglas fiscales y las cumplen, tienen una deuda pública un 85% menor al resto. Por eso, les resulta más fácil pedir préstamos y pagan menores tasas, pues hay menor riesgo de incumplimiento.

Esto son parte de los frutos que han podido recoger estas naciones de la disciplina fiscal que implica esa norma, explicó Alberto Barreix, líder técnico fiscal principal del Banco Interamericano de Desarrollo.

Barreix recién publicó el libro Reglas Fiscales Resilientes en América Latina, junto a Luis Fernando Corrales, en el cual analizan los procesos de implementación de este instrumento en la región.

Las reglas fiscales son restricciones fiscales, pueden ser al déficit fiscal, a la deuda, al gasto o al ingreso del Estado. En el caso de Costa Rica, se impuso un límite al crecimiento del gasto del sector público, según sea el comportamiento de la producción y el nivel de endeudamiento.

-La regla fiscal nos interesa porque estamos estrenando la nuestra, con algunas dificultades. ¿Cuáles países ha visto usted que son casos de éxito y cuáles no?

En el libro revisamos ocho países, dos de ellos, El Salvador y Costa Rica, no están evaluadas (las reglas) porque son absolutamente recientes. (...). Los otros seis países son Chile, Paraguay, Perú, Colombia, Panamá y México.

"El déficit fiscal es 75% menor para los países que tienen regla resiliente, que la cumplen, con respecto al resto de países, los que no la cumplen o no tienen regla.

"La deuda es 85% menor para los que tienen regla que para los que no tienen regla, los que tienen regla tienen 34% de promedio de deuda (respecto a la producción), los que no tienen regla tienen 63%, más o menos lo que tiene Costa Rica.

"En términos del costo de su deuda, el promedio de los que tienen regla resiliente y los que no la tienen es 120% más caro.

"Los países que tienen regla fiscal, por lo que le dije del déficit, de la deuda, de lo que pagan de premio y la posibilidad de acceder al mercado y de inflación, han sido muy superiores en su devenir económico, lo que no quiere decir que no tengan problemas, pero muy superiores a los demás que vivimos ahogados y, al vivir ahogado, usted depende del mercado y de las multilaterales.

"Estas son personas que tienen problemas, pero los pueden solucionar porque ahorraron para un día lluvioso. Si usted además de tener un problema de desigualdad, tiene un problema de indisciplina fiscal, ¿con qué puede mejorar?, con nada.

"Lo que importa, en definitiva, es que la restricción lo hace más eficiente, si usted gana el dinero y tiene un tope, usted va a tratar de hacer lo más eficiente su gasto, si a usted en vez de eso lo financia su papá, su esposo o su hermana, usted no va a tener ninguna eficiencia en el gasto”.

-Para Costa Rica, nosotros definimos la regla para todo el sector público, pero como usted ha podido ver, las municipalidades y las universidades han considerado que lesiona su autonomía. Este tipo de problemas de que se establece una regla y las entidades se quieren salir, ¿se ha presentado en otros países y se ha logrado resolver?

Esto ha pasado en algunos países y algunos países mantienen la regla a diferente nivel. La tendencia es ponerla a nivel de todo el sector público, en especial del sector público no financiero.

"Yo creo que uno tiene su libertad si la pagó. (...). Lo que le quiero decir es que (las entidades) no son independientes porque no se manejan en la forma independiente, es muy fácil ser autónomo cuando es financiado por un tercero.

"El caso de las alcaldías es muy diferente (...), la regla puede ser modificada en el largo plazo si ellos aumentan sus ingresos.

"La tendencia mundial es que la regla nos sujeta a todos porque si no sería reconocer que tenemos funcionarios públicos y entidades de diferente categoría. La Constitución lo que creo que sí da, en el caso de Costa Rica y los demás también, es la autonomía funcional y un límite a la autonomía financiera.

“La lógica es que la regla debe abarcar todo lo posible, el que no está en la regla, juega por las suyas, no pueden después venir a pedir ayuda”.

"Lo que se trata la regla fiscal es que cuando las cosas están bien, usted ahorre y cuando están mal utiliza ese ahorro, porque si usted no ahorra cuando las cosas están bien, cuando están mal, le va mucho peor”.

-En el presupuesto que mandó el Ministerio de Hacienda a la Asamblea Legislativa para el 2020 se cumple la regla fiscal, pero pasando gastos corrientes a de capital. Si por manejo contable la cumplimos, ¿esa era la idea?

No, no solo se aplica para la regla de gasto, sino para todas las reglas, la llamada contabilidad creativa, como uno de los problemas de prácticamente todas las reglas.

“Una de las cosas relevantes es que todo el mundo cumpla la regla, esa para mí es la clave de la regla”.

-Usted decía que la regla funciona como en el caso de una familia que en tiempos buenos ahorra para poder afrontar los tiempos malos, pero para hacer eso se requiere flexibilidad en el gasto. En Costa Rica, en dos rubros importantes del gasto corriente, salarios y transferencias, esa flexibilidad es limitada. ¿Sin esa flexibilidad nos podría hacer muy difícil cumplirla?

Justamente, la regla lo que busca es ir creando un espacio fiscal para la inversión, que es lo que está realmente a niveles tenebrosos. Costa Rica tiene hoy la inversión pública más baja de América Latina.

“¿De qué se trata esto? Se trata de dos cosas: primero, tratar de mejorar la inversión porque está extremadamente baja en Costa Rica, segundo, tener un cierto límite a los crecimientos salariales, ya le digo, han subido un 35% en los últimos años, sobre el producto interno bruto (PIB) y el gasto corriente 60% sobre el PIB que además creció, entonces, si uno no pone un poco de orden y disciplina (...), si usted no pone ese coto, no va a estar en condiciones de enfrentar los periodos malos”.

En su estudio dice que las reglas fiscales tienen evidentes limitaciones y, por lo tanto, resultan insuficientes para atender temas como la eficiencia del gasto o la duplicidad de funciones.

Absolutamente, la regla no es la pomada canaria, como dicen ustedes. La regla nos establece, primero, los límites, estamos trabajando dentro de estos límites, no son fijos, son en el fondo móviles, porque usted ve que tienen cierta flexibilidad. Si mañana, por algún motivo, viniera un accidente natural, obviamente, va a haber un problema y se va a salir de la regla.

"Pero la regla lo que nos establece es una norma de juego, en definitiva, se acabó la fiesta, vamos a trabajar dentro de este parámetro.

“La regla es un instrumento de responsabilidad, no es un instrumento de eficiencia”.